ENTREVISTA EXCLUSIVA

El rabino Sergio Bergman en primera persona

Cuando el rabino Sergio Bergman concluyó su conferencia -seguida con máximo interés por un público que llenó la sala del cine-teatro Español-, recibimos la gentileza del organizador del evento como para poder, unos minutos, charlar a solas con el interesante y distinguido personaje que nos visitaba. Y si bien ya nos parecía conocerlo, por sus frecuentes apariciones en televisión, como una persona afable y dada, realmente tuvimos que sumar conceptos a los ya incorporados, porque resultó ser un hombre de un buen humor excepcional, así como de una claridad conceptual impecable, en su forma de visualizar la realidad y el futuro, tanto como poseedor una didáctica impecable para transmitirlos. 

¿Quién sos realmente, cómo es tu vida, tu niñez...? Esto nos permite una composición de la persona que sos... 

Bueno nací en Buenos Aires, mis padres son argentinos; mis abuelos son polacos, vinieron de la ciudad de Loft en el año 34 llegaron a la Argentina y así se salvaron de todo lo que fue el exterminio nazi y aunque toda su familia de origen fue asesinada en los campos de concentración. O sea, no quedó nadie de la familia de origen de mis abuelos. 

Me formé en Buenos Aires, estudié en la escuela de la Comunidad Judía, Sholem Haleijem, laica no era religiosa...

¿Tenés hermanos?

Sí, tengo tres hermanos, somos dos varones y dos mujeres. Mis padres trabajaron siempre continuando la industria de mis abuelos paternos. Mi abuelo paterno tenía una fábrica de envases de cartón. Mi abuelo paterno lo hacía en Polonia, fabricaba envases de cartón para cigarrillos. Y mi abuelo trajo esa tradición familiar y mi padre la continuó y ahora la continúa mi hermano. Siempre estuvimos muy vinculados a la tradición del trabajo, con mi papá trabajaban juntos, era una empresa familiar, trabajaban mucho y nosotros íbamos a la escuela integral, todo el día a la escuela, mañana y tarde, escuela de la comunidad... Y siempre les agradezco a ellos la educación que nos dieron porque hicieron esfuerzos muy importantes para que nosotros fuéramos...

¿Eran religiosos?

No. Judíos tradicionalistas, costumbristas. Pero a la edad de mi Bar miz va, a los 13 años, yo había pedido que quería hacerlo y me llevaron a un templo. Que fue la Congregación Emanuel que es la sede del Judaísmo Reformista Liberal en la Argentina. 

Me fui formando entonces... y mi otra referencia que tenía era la Sociedad Hebraica Argentina, que es donde activé, me formé como "líder juvenil", y me dediqué al tema de la educación no-formal y entré a la universidad a estudiar Farmacia y Bioquímica. La escuela secundaria estudié en las Escuelas Técnicas "SORT". Mi formación fue siempre científica y técnica. Terminé como técnico bioquímico, y después hice la Facultad de Farmacia y Bioquímica en la UBA, y ahí compartía mi vocación por la ciencias, mi formación en trabajo comunitario en Hebraica, y mi parte confesional-religiosa en Emanuel. Esas tres cosas convivían. Hasta que al terminar mi carrera universitaria, entré a trabajar en la industria farmacéutica, donde trabajé tres años, en desarrollo de fármacos y control de calidad, y trabajaba voluntariamente en la Comunidad. Ya estaba casado, con Gaby, con mi señora... Y en ese momento una empresa, que se dedicaba a buscar recursos humanos me había ofrecido irme al exterior para trabajar para un laboratorio multinacional y, al mismo tiempo, tenía la atención entre mi trabajo profesional y mi vocación comunitaria educativa y religiosa. 

Así que ahí fue donde, con ayuda por supuesto como todo lo que hago, de mi señora, que me dijo que lo último que tenía previsto era estar casada con un rabino, pero si era mi vocación...

(risas)

¿Tenés chicos?

Sí, cuatro. Tengo tres mujeres y un varón. Entonces, a esa altura, que ya estábamos embarazados de Maia, la mayor, mi señora dijo que bueno, si esta es tu vocación, iba a compañarme en mi vocación y no que la frustre en un futuro. Pero hay que hacerlo ahora, dijo, porque Maia ya tenía un año. Y nos fuimos. Recibí una beca de la Universidad Hebrea de Jerusalén y nos fuimos allí. Y ahí estudié. Llegué en la época de "la guerra del golfo" a Israel. Y estudié en la Universidad Hebrea, y aproveché todos esos años, muy intensos, en hacer toda una formación académica humanística -yo venía de las ciencias-, entonces completé mi formación académica...

¿Vos notabas que te faltaba esa parte humanística?

En realidad siempre la tuve, pero no la tenía sistematizada. No la tenía formalizada en un estudio universitario. Mi formación universitaria fue más científica, y después lo que terminé haciendo, que ya conocía lo formal, lo terminé sistematizando en la Universidad Hebrea de Jerusalén. 

Sistematicé mi formación académica en Israel, recibí mi ordenación rabínica...

¿Cuántos años te demandó?

Cuatro años. Había empezado a estudiar acá, y en Israel recibí mi ordenación rabínica...

En un momento la entrevista se interrumpe por los trabajos que en el cine-teatro Español realizaba el personal para desarmar la puesta del escenario que contuvo al rabino Bergman durante su conferencia. Pero lo más gracioso fue que el Rabino terminó como capataz de la operación, indicándole a unos y a otros de dónde debían jalar las cuerdas y cuáles, soltar... "Un poquito más... un poquito más... ahí... bien" decía el rabino Bergman a los operarios del teatro. Fue gracioso realmente. Recuperada la calma, seguimos.

 

¿Entonces...?

Como te decía, empecé a estudiar acá, después en Israel, pero también tuve mi ordenación rabínica en el Seminario Rabínico Sudamericano fundado por el rabino Mayer y en Israel en el Unión College. Tengo dos ordenaciones rabínicas. Terminé en master en Educación, en la Universidad de Jerusalén, y después hice dos master más: uno en Literatura Rabínica y en Ciencias Judaicas. Porque yo tuve el privilegio durante cuatro años, de estar becado para estudiar. Entonces, estudiaba...

A full... Aparte te gusta estudiar...

Sí, sí. Entonces, ahí nació mi segundo hijo, que se llama Jonathan, en Jerusalén. Después volvimos acá, al final del año 1993, en el comienzo del 94 vuelvo a la AMIA. Ahí nació mi tercer hija, Tali, por la cual prácticamente me salvé, porque yo tenía que ir el lunes a las 10 de la mañana a la AMIA, a una reunión por el tema discapacitados -yo trabajo mucho en el tema integración de discapacitados. Entonces, teníamos una reunión en la Comisión de Discapacidad, y bueno como el viernes había nacido Tali.

¿Se escribe así, Tali?

Sí, en realidad se llama Talia, pero todos le decimos Tali. Mis hijos tienen, todos, nombres relacionados al nombre de Dios. La mayor se llama Maia, que significa "manantial o agua de Dios"; el segundo se llama Jonathan, que significa "regalo de Dios"; la tercera es Talia, que es "rocío de Dios"; y la cuarta también es una nena que se llama Noah, que es "movimiento de Dios". 

Pero, volviendo a tu no-ida a la AMIA, ¿Te salvaste ahí?

No fui, porque yo el viernes sabía que no iba. El lunes voló la AMIA... pero bueno, por eso... Todo fue muy movilizante y organicé, fui uno de los fundadores, de "Memoria Activa". Entonces, estuve como vocero de "Memoria Activa". Fundé una Escuela Comunitaria, en el año '95, a raíz también de esto que fue mi trabajo teórico en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Yo me especialicé en el tema de "educación comunitaria". Y tomé el ejemplo de qué es lo que una comunidad, una sociedad hace con la diferencia, como un indicador del estado de sus valores. Entonces desarrollé un proyecto de educación comunitaria de integración con los chicos con discapacidad en la escuela. En la escuela comunitaria tiene en cada grado, algún chiquito con necesidades especiales y es integrado con la maestra integradora. Mi trabajo práctico y teórico y filosófico, se hizo después realidad en Buenos Aires en esta escuela y en la Red de Instituciones y Proyectos que yo lidero, que es la Fundación Judaica. Es una organización que trabaja comunitariamente y es una articulación de iniciativas de proyectos sociales, culturales, educativos, religiosos, que desde la civilización judía se integran a la sociedad argentina. 

¿Y cómo volcaste toda tu energía -que veo que es mucha- hacia lo social, dejando de lado esa formación técnica inicial?

Porque... digamos... Esa es una gran ventaja que tiene Israel y la formación académica, es más ecléctica, como mucho más integrada, que de la concepción que podríamos llamar "europea". Porque, digamos, es la última universidad prusiana del mundo la Universidad de Jerusalén. Entonces, tiene toda una tradición europea, que no es la que tenemos acá. Entonces, me ofrecieron un programa de equivalencias para compensar que yo no había hecho un BA en Humanidades, y me dieron un programa y ese programa que era para hacerlo en dos años, yo lo hice intensivo en uno y ya entré directamente al post grado. 

Formado integralmente...

Claro, te dan la posibilidad. Ellos lo que dicen es, un tipo universitario que tiene alguna capacidad... a ver cuáles son los contenidos que te faltan, estudialos y avanzá. No hay un sistema burocrático como acá, que si terminás una licenciatura tenés que empezar otra de nuevo. 

Son como módulos...

Claro. Bueno, estudié y me integré, más del pensamiento tipo renacentista integrado. Hoy las ciencias ya trabajan así, en un sistema mucho más integrado y más diverso.

Bueno, me formé, volví acá, trabajé en lo que te estoy comentando, en la Red Judaica. A partir de la crisis del 2001 nosotros tomamos un protagonismo social desde lo público y político, y decidí lo que de manera experimental y como laboratorio tenemos dentro de la Comunidad, llevarlo a la gente. Y hoy me veo como un rabino en la sociedad argentina, no sólo en la Comunidad Judía solamente. 

Sos un rabino atípico, no como los que estamos acostumbrados a ver.

Si bueno, obviamente... 

¿Qué edad tenés?

46

 ¿Y por qué sos tan "atípico"? Vos te sentís atípico, porque aparte, tenés un humor espectacular...

Bueno, me río mucho, hay que tomarse las cosas con un poco de humor también.

Aparte estás con los "radares" observando la pantalla, la gente, todo... ¿Siempre sos así?

Sí, en realidad... digamos, forma parte de un cambio generacional. Yo pertenezco a una generación de gente que ya de por sí viene cambiando los esquemas. Y bueno, lo religioso atípico porque la gente tiene estereotipos y tiene algún prejuicio que espera de un rabino tales cosas porque, bueno, la Comunidad siempre, por motivos históricos -que yo entiendo y comprendo pero que no necesariamente justifico para nuestro tiempo- no solamente fue discriminada sino que también se auto segregó. Yo tengo que revertir eso. Pasar de la segregación a la integración. 

Totalmente...

...que es diferente a la asimilación ¿no? Uno no tiene que asimilarse para integrarse, tiene que sumar con su diferencia, y bueno, pertenezco a una generación más abierta a esa tarea y la desarrollo y lo trabajo... Pero mucho de lo que hago yo en lo público lo puedo hacer gracias a dos fenómenos globales y más universales que me exceden a mí. Yo en realidad soy funcional a algo mucho más para mí importante, que es mío, que es el tiempo que nos toca que es: Por un lado Juan Pablo II, de bendita memoria, hizo una revolución. Nosotros nos damos cuenta porque somos contemporáneos y el cerró 2000 años de división por el hecho de que no innovó en la Doctrina, porque los documentos ya estaban escritos en el Concilio Vaticano II, pero hacen falta hombres que encarnen y hagan en la acción aquello que ya estaba escrito. 

Y el otro es Bergoglio. Todo lo que yo puedo hacer en términos de lo político o cívico argentino es porque el Cardenal Primado de la Iglesia Católica Argentina tomó una posición muy clara, que es plantear que cuando los valores son avasallados, el pueblo debe resistir. 

Y aunando esfuerzos, aunando cultos...

Por eso te digo... Lo de los Cultos que se aúnan, etcétera, viene de la línea de Juan Pablo II. Eso es un tiempo nuevo de él. Que me parece muy valioso, muy importante. De parte nuestra hay muchos rabinos que durante mucho tiempo trabajaron en diálogo interreligioso y les costó mucho, les pegaron por la cabeza, no fue fácil. Hoy nosotros estamos en la posición del beneficio. Nosotros ahora salimos en la foto y a ellos les dieron por la cabeza...

Pero tal vez éste es el momento

Claro, hay que hacer, hay que trabajar pero... hay que profundizarlo. Porque el diálogo no puede ser protocolar y de "té y simpatía", tiene que ser de profundidad, y uno no puede profundizar si no estudia y si no conoce al otro en su autenticidad. Por eso hay que visitarse unos a otros, hay que entrar a la casa del otro, conocer quién es, por qué hace lo que hace, sin intención de avanzar sobre el otro pero integrando como un mosaico multicolor. En lugar de crisol de razas hay que hacer un mosaico donde todas las partes se suman. Ninguna se diluye, nada se pierde, todo se integra. 

Ese tiempo va a tener implicancia en lo político y en lo social, y luego, en el futuro del país. 

¿Tus proyectos futuros?

"Argentina ciudadana", mi proyecto es el libro. Es una excusa para un movimiento cívico, donde el eje es política cívica, no partidaria. No voy a ir como candidato, no voy a ir a elecciones...

Pero no lo descartás...

No puedo descartarlo porque si no no cierra lo que estoy diciendo. No lo descarto pero no puedo ser candidato de la política que ya fue. Puedo ser candidato de una nueva política, por lo tanto lo que yo digo es "¿vos querés que sea candidato? Bueno, empecemos a trabajar, porque si lo que estás buscando es que yo vaya en tu nombre a hacerlo, no voy. Es un tema de transformación...

 

 

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