DESDE EL RECUERDO

Martín Buzzi, antiguo vecino del barrio Roca...

 

La gente se identifica a través de lo cotidiano, y eso es lo que nos representa, es lo referencial. Más allá del funcionario. Por eso quisimos, y pudimos lograrlo gracias a la buena disposición de Martín Buzzi, Intendente de Comodoro Rivadavia, que haciendo un alto en los actos programados el pasado 9 de Julio, nos abrió su despacho y dialogó con Magazine como lo que es: un hombre de Comodoro, que nació en el 67, que vivió los avatares de un pueblo que comenzaba a soñar con ser ciudad, donde no había más que un canal de televisión y los teléfonos estaban concentrados en el centro, si no, en las estaciones de servicio... Lagartijas, la honda, bicicleteadas, el zanjón que era la hoy avenida Roca y el campo, ahí nomás, cruzando la calle. Esas imágenes, esos recuerdos son los que desgrana con calidez Martín, y con no poco humor, porque fueron varias las veces que nos reímos juntos de sus ocurrencias. Esta nota, que es más la desgrabación de una charla amigable y distendida que el carácter pomposo de "reportaje", es lo que leerán: los recuerdos de un hombre que nació aquí, que se fue a estudiar a Buenos Aires, que volvió con una licenciatura y un doctorado y que se aplicó, con toda decisión, a "su" Patagonia, de la que Comodoro Rivadavia es, sin duda, epicentro.

Cuando le propusimos la entrevista, volvimos sobre el tema de buscar al hombre antes que hablar con el funcionario. Martín, con sencillez y precisión, nos dijo sobre ello: "Son momentos por los cuales atravesamos". Nada más. La que sigue es la transcripción de los casi 45 minutos de charla que mantuvimos con este ser íntegro, de ideas muy claras y de conceptos precisos en cuanto lo por hacer desde cada lugar. Y no es política, o sí, pero entraríamos en disquisiciones aristotélicas.

Martín Buzzi: Nací en el año 67, y en casa somos mi papá y mi mamá más dos hermanos. Tengo un hermano más grande y uno más chico, yo soy el del medio. Viví hasta los 3 años en Mosconi y después nos fuimos a vivir a lo que hoy se llama Roca, atrás de la Escuela 105. A partir de lo cual... Empiezo a tener uso y memoria de mi vida allí. Yo era un pibe de barrio. Vivíamos ahí. Comodoro terminaba en lo que hoy vendría a ser la avenida Canadá. Estábamos en el límite de la ciudad, a tres cuadras terminaba la ciudad. A lo lejos se veía un tambo, que vendría a ser a la altura de donde hoy están las 1008... Estaba el Roca y después el barrio Codepro y lo que era el barrio Astra, de casas que se habían sacado del Astra de Km 20. Y yo con mis hermanos y con los chicos del barrio pasamos una infancia y primera juventud de bicicleta, de ir al campo a cazar lagartijas... ¡éramos el terror de las lagartijas! (risas)  Así que era bicicleta, gomera al cuello... Tendría 8, 10 años. Pero era otro Comodoro también. 

¿Éran muy traviesos?

Mirá, donde hoy está la avenida Roca era un zanjón que venía del cerro y llegaba hasta el mar, y pasaba por debajo de la Ruta 3. Me acuerdo que para nosotros cruzar el zanjón era toda una aventura, aunque teníamos el lugar para pasarlo pero era una cosa que teníamos prohibida...

Nosotros, llegaba la época de las vacaciones y arrancábamos para la calle, y volvíamos a las cinco de la tarde, a tomar la leche. Había un sólo canal de televisión, canal 9, no había zapping ni nada más... 

¿Y qué veías en la tele?

Veía Astroboy, porque tendría 10 años en esa época. Enfrente de la Escuela 105 había una canchita y al lado estaba el Centro Comunitario. Y ahí íbamos a hacer nebulizaciones hasta clases de inglés, clases de dibujo. 

¿Te gustaba dibujar?

En esa época, así como había un canal de televisión único, en ese momento había solamente dibujo... o hacías dibujo o no hacías nada. (risas)

¿ A qué colegio ibas?

A la 105. Primero fue la 111 en Km. 5 que mi mamá era docente allí. Y después, pasé a la 105 y ahí terminé la primaria. Ahí apareció, en esa época, cuando terminaba la primara, empezó a aparecer el asfalto en el barrio. 

¿Eras buen alumno?

Sí, sí, lo era. 

¿Eras abanderado?

Llevé la Bandera sí, pero no era abanderado. Hice la primaria ahí y después la secundaria en la ENET. Nunca me llevé una materia, nunca rendí mal un parcial, en la universidad tampoco jamás...

¿Y tu comportamiento cómo era... ?

Tenía épocas... de portarme bien y otras que no tanto...

¿Las hormonas...? (risas)

Eran cosas de chicos también... Era como más tranquilo todo. Íbamos a la playa atrás en una camioneta y era toda una aventura. Hoy a nadie se le ocurriría, pero era un poco la vida de la época. Íbamos a la playa a veces al Stella Maris, era ir por el costado del Liceo y llegar hasta la playa. Todavía estaban las pasarelas, que eran peligrosas, porque había habido accidentes, chicos que se cayeron... Después empecé la ENET, y ya empezó otro Comodoro también.

¿Geográficamente...?

Mientras estaba en la primaria era el barrio y sus alrededores... Después empecé a decubrir el centro, la vuelta del perro, a ver quién va y quién vine... Los primeros enamoramientos...

¿Tuviste muchas novias...?

Sí, tuve... sí... sí...

Y después la segundaria...

En la secundaria eran muy exigente. Fui a la ENET porque en el código familiar era una buena escuela porque exigía.

¿De qué origen sos?

Mi papá nació en Comodoro, mi abuelo vino a Comodoro desde los 2 años... llegó acá en el año 1912, de Italia, del Po, cerca de Milán. Mis abuelos paternos fueron abuelos que venían con toda esa idea en la cabeza de trabajo y sacrificio, de ahorrar, primero pagar las cuentas y después comer. Y nos formamos un poco en ese ámbito. Esta cosa de que el sudor se seca, las lágrimas se secan y lo que queda es lo que hiciste. O sea: aguantátela pero hacé lo que tenés que hacer. Pero cada generación lo va expresando de una manera diferente.

Pero volviendo a la escuela que te nombraba antes. Teníamos materias que eran difíciles, y docentes que eran súper exigentes. Y por ahí éramos 30 en el aula y solamente 5 no se llevaban materias, y a nadie se le ocurría pensar que eso estaba mal.

¿Cuáles materias te gustaban y cuáles no?

Siempre me gustaron las cosas donde se pueda explicar que hay una cierta lógica para que las cosas pasen. Era bueno en matemáticas, que química. Pero después hubo dos cosas que me marcaron. Una fue el haber estado a punto de estar en guerra con Chile, y cómo lo vivimos acá en la Patagonia. Y la segunda fue la Guerra de Malvinas. Yo tenía 13 años... y me marcó... Creo que si no hubiera sido ese hecho difícilmente hubiera elegido la política. Con el tiempo me di cuenta que había elegido eso exactamente porque la pregunta que me hacía era ¿Por qué mi país había tenido una guerra y había estado a punto de tener otra y las dos habían sido a la vuelta de nuestra casa...? Siempre fuimos una familia muy patagónica, ,muy del lugar, muy de acá, muy metida adentro, muy metida en la tierra. Con esas preguntas me fui a hacer la carrera de grado: licenciatura en Ciencia Política

¿Dónde la hiciste?

En la Universidad del Salvador. En ese tiempo Ciencia Política era una carrera bastante nueva y estaba El Salvador o si no la Universidad Nacional de Rosario. Y siempre fue la idea de ir a formarme y volver. Yo creo que al poco tiempo de haber empezado ya sabía que volvía. Siempre, las motivaciones más profundas las tuve acá.

¿Te sentías cómodo en Buenos Aires?

Sí, porque la verdad que lo viví intensamente, pero también sabía que iba a estar un rato nomás, que iba a estar una época y me volvía a Comodoro, Pero también terminé la carrera siendo muy joven, tenía 23 años cuando me licencié.

¿Buen promedio?

La carrera de grado, la terminé con 8.44 y la de postgrado, porque después hice el doctorado en Sociología, lo terminé con 9.55.

¡Lo que sería "un traga"! (risas)

Mirá... no sé si un traga. Siempre traté de hacerlo lo mejor que pude. Además, como estaba haciendo solamente eso y siempre esta cuestión de mis viejos esforzándose para bancarnos el estudio... entonces era cumplir con mi parte que era eso. Y te lo digo orgullosamente. 

Terminé de hacer el doctorado cuando tenía 27 años. Terminé de rendir la última materia y al otro día estaba volviendo para Comodoro. Y es más: la Tesis del Doctorado están las motivaciones por las que elegí la carrera.

¿De que se trató?

Es la Formación Social de la Patagonia. Y después vuelvo empiezo un trabajo que por un lado tiene que ver con la acción política pero también con leer y escribir.

¿Te gusta leer y escribir?

En realidad dejé de leer y escribir cuando me hice cargo, en el 2003, del ministerio de la Producción. Era un laburo de 15 horas por día y no te queda casi tiempo para otras cosas. Pero fui algo así como "monotemático", porque en realidad, arranqué el año cuando volví a Comodor, en el 94, formé parte de grupos de estudio sobre el desarrollo de la región patagónica, junto con la Universidad de la Patagonia Austral y la San Juan Bosco y ahí trabajamos sobre todo lo que tiene que ver con ese tema. Y de ahí editamos el primer libro en el 2000, siempre en el marco de la formación universitaria y el equipo de investigación.

¿Te gustaba la docencia?

Sí, me gustaba y me sigue gustando. Pero me di cuenta también que desde ahí uno puede decir muchas cosas, pero que la realidad se cambia poniendo las patas en el barro. Y en un momento tuve que elegir entre seguir con el ámbito éste de la docencia y hacer política de medio tiempo, o me dedicaba de lleno a la vida política. Porque la vida política es apasionante, pero como todas las cosas de la vida que uno encare, hay que dedicarle tiempo completo.

¿Cómo llegás a la política, cuáles fueron tus primeros pininos?

Mirá... En esta cosa fue medio mezclado, Por un lado siempre metiéndome... Formaba un grupo de investigación que buscaba sensibilizar y trabajar desde la política sobre el desarrollo. Pero me di cuenta que no alcanzaba. En definitiva, el acercamiento al peronismo tiene que ver con la vida de la universidad, terminando la carrera universitaria. Yo ahí descubrí la cercanía entre la Doctrina Social de la Iglesia y la filosofía peronista.

¿Sos católico practicante?

A ver... Sin duda que  para mí, la formación espiritual de las personas no es un tema menor. Para mí hay una simbiosis entre la Doctrina Social de la Iglesia y la Doctrina Justicialista. Si vos sacás los elementos espirituales de la Doctrina Social de la Iglesia y te quedás con los seculares, hay una cercanía enorme...

En lo social

Exactamente: las dos buscan luchar contra las injusticias. Y una busca cambiar el mundo espiritual y la otra, el mundo material, con lo cual yo creo que son ambas necesarias, ambas son totalmente complementarias. Y en parte, en la gestión nuestra, le damos mucha importancia a la religiosidad.

El Tedeum me pareció uno de ellos

Sí, sí, claro. Nosotros tenemos contactos muy fluidos y cotidianos te diría, con la Iglesia Católica, con grupos de laicos consagrados, el Consejo de Pastores... porque gran parte de lo que nos pasa con la desarticulación de la familia tiene que ver con que tanto la acción religiosa como la acción del gobierno a través del Estado, lo que buscamos es cambiar la realidad material y la realidad de las personas, y la realidad de las personas son la realidad material más la realidad espiritual. Y en esto hay cosas que exceden lo que es el marco este vinculado para hacer ampliar una capilla o cosas así. Esto es una relación primaria. Yo busco una relación mucho más profunda, para que las cosas pasen en relación al cambio de las personas...

Es que me parece que hay un descreimiento generalizado, un vacío...

En realidad... la generación anterior le tenía miedo a Dios y esta generación no le tiene miedo a Dios. No le tiene miedo a nada te diría. Creo que tenemos que hacer el abordaje a la gente de otro lado también. Por eso esta necesidad de la convergencia de lo material y lo espiritual. Y yo creo que en eso influyó mucho en mi vida la Iglesia del Padre Juan, la iglesia que está en el Pueyrredón. En esta visión... Era un cura italiano que jugaba ahí a la pelota, cerca de la gente... era un cura que andaba en un Cittröen... el Padre Juan era una "institución social" y siempre hablaba de esto, de la integralidad de la persona. Yo era muy chico e iba a hacer catecismo... y fueron cosas que me marcaron también.

Lo que contás pareciera que fue hace muchísimos años atrás, por el ritmo social, las realciones interpersonales de entonces... y pasó menos de medio siglo...

Es que éramos un pueblo grande entonces. Yo tengo 41 años y a veces miro y veo cosas que no puedo creer. En aquel momento yo era chico y no había nada. El único lugar donde había teléfono era en el centro de la ciudad. Y todo lo demás, en Roca, Pueyrredón... había teléfono en las estaciones de servicio. Esa era la ciudad, y hemos estados en las buenas y en las malas.

Y la familia de tu mamá ¿De que origen es?

La familia de mi vieja eran de YPF. Mi abuelo materno nació en La Plata de origen francés y mi abuela, que también nació en La Plata, era de origen suizo. Y se vinieron a la Patagonia para toda la vida. Siempre nos criamos muy patagónicos. No se entremezclaban las historias. Ni siquiera aquellos grupos de inmigrantes que mantienen el idioma... Nunca pasó en mi casa. Fue como que empezaron de cero, nacieron de nuevo aquí.

En este ínterin tenés una vida personal... aparte de todas las novias que tuviste, aunque eso fue altri tempi...

Bueno... Conocí a Carolina cuando estudiaba. Primero estuvimos de novios, después nos fuimos a vivir juntos. Yo me vine y ella estaba allá, así que nos veíamos una vez por... Nos veíamos cada 15 días, los fines de semana, en la época que había aparecido LAPA. Yo me iba el viernes a la noche, estaba sábado y domingo y me volvía el domingo a la noche. Fin de semana por medio nos veíamos. Cada uno pagaba el pasaje cada mes... ¡99 pesos costaba! 

¿Estudiaban juntos la misma carrera?

Sí, estudiábamos juntos. Ella tenía un buen laburo allá, en la Comisión  Técnica del MERCOSUR, cuando recién hacía la integración con Brasil, allá por el 94. Pero bueno, se vino acá a... ¡a nada! A ver qué pasaba. Hizo varias cosas. Hoy tiene un negocio, vende regalos empresariales a todo el mundo, un sitio en internet. Y ese sitio lo tenemos desde el año 2000.

¿Querés decir cuál es?

No. Eso lo preservo. Hay cosas de la vida mía que las preservo.

Y tenés dos hijos...

Sí, dos hijos. Santiago Lautaro y Mateo. A uno le pusismos un nombres cristianos, de los profetas, y un nombre aborigen. Hoy tienen 7 y 8 años. Son chicos que con esta actividad no les puedo dar mi tiempo. Trato de darle calidad en el tiempo en que estamos juntos. También soy conciente de que el tiempo va pasando y requieren más del padre.

¿Sentís culpa por esa carencia?

Sí, claro... Claro que siento culpas.

¿Ellos te preguntan por qué...?

Sí, preguntan. Y a veces les cuento, pero trato de preservar el ámbito familiar. A veces pasan cosas duras en el ámbito político, entonces tranto de que no lleguen a la familia. En eso Carolina me banca a muerte. Por eso también trato siempre de preservarlo. Yo elegí la política, yo elegí este camino, entonces, que mi familia esté presente en muchas cosas, pero también preservada.

¿Llevan una vida normal?

Sí, totalmente. De hecho los chicos van de vacaciones a la colonia municipal, van al gimnasio municipal. Yo creo que es bueno que lleven esa vida. 

Y después, con mis hermanos... Mi hermana también está acá en Comodoro, es más chica, se casó, tiene hijos. Mi hermano también está en Comodoro, se casó y también tiene hijos.

¿Son de la misma edad que tus hijos?

No, los de mi hermano son mayores y los de mi hermana, menores. Es una escalera...

¿Y los primos se ven?

Sí, sí... los primos se ven. Van a dormir a la casa de unos y de otros. También tienen diferencia de edad y en todo momento, por ahí, hacíamos "primadas": estaban todos durmiendo en la misma casa. Se juntaban los 6.

¿Y cómo son las reuniones familiares de ustedes, cuando se reúnen todos?

Generalmente es en la casa de mi viejo. Una porque es así nomás. Además, es el laburo de ellos (risas). A mi viejo le gustan los tallarines, que él amasa, o asado que les gusta a los chicos.

¿Es mesa de tablón?

Depende. En casa de mi viejo sí. Pero es medio  una canasta, porque mi viejo hace los tallarines pero cada uno tiene que llevar una salsa diferente. La pasamos bien. No hablamos de política en la mesa esa. Por ahí salen algunos temas, pero trato de hablar de otras cosas de la vida. Quiero que esos ámbitos sean de otra cosa. Hablar de la vida.

Sin tensiones

Sí, claro sí.También tengo amigos de cuando éramos muy chicos, que son amigos de muchos años, de toda la vida. Tengo amigos de hace 25 años y nos vemos siempre. Viste que cuando sos pibe tenés "secretos". Bueno, son amigos de la época de los secretos... (risas).

¿Vos sos de concentrarlos en alguna reunión o son ellos los que toman la iniciativa?

Depende. Yo trato de llamarlos. Pero pasan épocas que no nos vemos por un tiempo largo. Pero también nos juntamos a comer algún sábado a la noche o a tomar mate una tarde en domingo a la tarde y a hablar sobre la vida. Vamos por la vida a arar juntos. Más o menos fuimos casándonos, criando hijos, cada uno haciendo sus cosas, diversas.

¿Alguno está en la política?

Sí, tengo amigos en la política.

¿Pero de los "secretos"?

No, de la epoca de los secretos no. Pero son también son amigos de esa época. Aparte, también era posible en esa forma de ciudad. Uno vivía en un barrio toda la vida. Yo viví en la misma casa desde que tenía 3 años hasta que me fui a estudiar. Los vecinos, los de enfrente, los del costado, había una cosa comunitaria muy marcada para todo el mundo. Conocías a todo el mundo...

La referencia era "al lado de"o  enfrente a...

Vos sabés que todavía me pase... Tome por tal lado... y le digo "enfrente a lo de..." y no le digo nunca el nombre de la calle... Frente o al lado de... 

Siempre que esté ese "al dado de..." (risas)

Claro, sí... Pero... así funciono.

Y siguió la charla, un poco más, sin el grabador y no porque haya habido "secretos" sino porque la buena onda no fue fingida ni una pose, y continuó, hasta que las obligaciones del cargo volvieron a ponerle el saco al funcionario que marchó hacia el resto de los actos programados en la fecha Patria.

Lo único que podemos agregar desde Magazine es: ¡Muchas gracias, Martín! 

 

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