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Rodolfo Insaurralde: Los verdaderos operarios u obreros del arte, no sabemos lo que pasa alrededor. Nos damos cuenta cuando vamos a distintos lugares.
Como es habitual, dejamos que el entrevistado se presente a sí mismo y aquí está Rodolfo: |
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Mi nombre es Rodolfo Insaurralde. En realidad soy Jorge Rodolfo, por eso van a ver la "J" en la firma de los cuadros, pero cuando me llaman por "Jorge" no sé a quién están llamando. Nací en Corrientes, en Goya, una ciudad chica pero con mucho movimiento cultural. Mi tía era la directora de Arte y entonces, me metí en la Escuela de Bellas Artes desde muy chiquito, porque me iba con ella, la acompañaba; me llamaba muchísimo la atención y la admiraba, por sobre todas las cosas. Cuando, una vez, me tomé el atrevimiento (porque me aburría con los chicos) ¿Qué edad tenías? Y... 7 años. Pero más o menos a los 8 años yo ya quería pintar otra cosa. Entonces me metí al curso de los grandes y mintiendo, les dije que mi tía me había autorizado a quedarme ahí. Y ellos estaban haciendo un bodegón y lo hacían en blanco y negro, y bueno, la maestra no tuvo más que hacer que darme algo para que yo pintara y dijeron que bueno, ya que es el sobrino de la Directora, vamos a atenderlo a este malcriado. La cosa es que por otro lado, mi tía es muy educada, jamás lo hubiera hecho eso. Irma Insaurralde... además es botánica y zoóloga. Es la que hizo "Flora y fauna de la Mesopotamia" y es orquidiófila y jurado en todo el mundo... Todo un personaje... Sí, sí, es una persona increíblemente culta. Actualmente se está dedicando a la flora y fauna Pero, siguiendo con lo anterior... Cuando ella me empezó a buscar, no me encontró en la parte de los chicos, va a buscar, por las dudas, a ver si yo estaba mirando el salón de los adultos, y ahí me ve haciendo un bodegón. En realidad no vio. Porque me vio a mí y dijo "¿Qué estás haciendo acá?" y entonces, ahí se dio cuenta también la profesora, que yo no estaba autorizado por mi tía. La cosa fue que cuando la profesora le dijo "¡Mire lo que está haciendo!" entonces mi tía dijo "Bueno, entonces que se quede...". Y a partir de allí, estuve trabajando con los adultos hasta los 14 años que hice mi primera muestra.
Yo no tenía ninguna intención en
vender mis obras, porque me decía que bueno esto me gusta pero en realidad
no sé si se va a vender... |
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Pero al mismo tiempo, por entonces, ibas al colegio... Sí, claro... y me quedaban unas horas para pintar. En el colegio siempre fui una persona "equilibrista". Como me consideraba inteligente, leía y me quedaba, pero mi padre que sí verdaderamente es una persona instruida y mi abuelo, que era director de colegios, me decían "lo que vos estudiás así, a vuelo de pájaro, no te queda nada". Pero las cosas que me gustaban las estudiaba bien. Tal es así que a los 14 años empezó mi carrera como expositor de cuadros. Y así, increíblemente, empecé a vender obras y luego empecé a trabajar... me metí en la carrera, hice el profesorado de Bellas Artes, después vine a Buenos Aires para tomar algunos cursos, que fueron terriblemente espantosos porque estaban con la historieta de tirar pintura y balancear acá y balancear allá, sin ningún concepto de lo que es, verdaderamente, la enseñanza. Porque yo creo que la enseñanza debe basarse desde lo clásico. A partir de ahí uno puede descomponer. Pero con conocimiento. Es como todo: si uno tiene la posibilidad de escribir, es porque ha aprendido realmente el abecedario. Y acá todos empiezan desde el final. Primero porque una enseñanza desde la mancha no puede ser objetiva desde ningún punto de vista para la corrección. Entonces, es muy cómodo. Liberate, tirá pintura, yo te cobro a fin de mes, y estamos todos completos. Para mí eso es una estafa.
Después, como toda mi familia
también estuvo abocada a la enseñanza, lo mío era muy fuerte en cuanto la
enseñanza. Cuando estuve haciendo en un Centro Cultural que tiene Buenos
Aires (no lo voy a decir, hoy somos muy amigos con los directivos) eligieron
de todo el país, personas que tenían tesis para poder aportar al Centro
Cultural. Y resulta que en ese entonces pasaban los días, y yo tenía mi
tesis, "Teoría del Color", donde podemos llegar con los colores limpios
hacia la luz y hacia la sombra, que generalmente uno sabe la teoría del
color "rojo, amarillo y azul" y los colores del círculo cromático y los
complementarios... Pero no sabe que hay todo un estudio para que los colores
lleguen limpios hacia la luz y hacia la sombra, y no la utilización del
blanco puro para ir a la luz o la utilización del negro para la sombra.
Entonces fui con ese estudio y durante un tiempo, que estuvimos tirando
pintura -y a mí me resultaba realmente embromado, porque no era un adinerado
que iba a estudiar y hacer un curso... Una cantidad de personas quedamos
ahí, dentro de lo que es "clase media", nos teníamos que quedar ahí, cerca
de un mástil que había, a comer unos sándwich que nosotros nos hacíamos con
los fiambres y gaseosas. Los demás iban a otros lugares, a otros
restaurantes importantísimos de la zona. |
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En ese momento, entonces, respondí que había sido lo peor que me pasó en la vida. Y ahí empezaron a preguntarse los directivos. Y sí, les dije, porque ustedes me eligen porque yo tengo una tesis para presentar, pero ustedes no tienen un programa lógico como para que una persona pueda aprender pintura. Si un escritor quiere hacer una literatura abstracta o una literatura surrealista, ¿no le van a enseñar a escribir? Ustedes no tienen un programa de enseñanza -les dije- donde se fundamente la teoría del dibujo como esqueleto de la obra, la teoría de volumen como la carne de los elementos y el efecto tridimensional de las cosas; y no tienen, por sobre todo, teoría del color. Entonces, hacen esclavos a los alumnos, hacen alumnos dependientes. Entonces, si existe un taller donde hacen estos alumnos dependientes porque no les enseñaron desde donde nacen los colores, que son muy pocos, desde los colores primarios, entonces estarán siempre a la espera del profesor que le diga qué color tienen que ponerle acá y qué color tienen que ponerle allá... Me parece terrible. De todas maneras, si bien es parte del sueldo, siempre digo que dando todo, dando todas las herramientas, es la mejor promoción. Imaginate que en mi escuela hay aproximadamente 1.000 alumnos esperando una vacante. Y esto es porque yo enseño todo. Bueno, siguiendo con con el comentario en el Centro Cultural que te comentaba. Recibí patadas de todos mis colegas, que estaban ahí, porque cómo puede ser que yo diga esto si ya nos faltaban tres días para irnos... Y les contesté que a mí no me sirve. Tres o diez días, es una porquería. Cuando volvimos a quedar divididos: los que estaban bien se iban a un restaurante y nosotros comiendo los sándwich en torno al mástil, les dije: "Realmente ustedes son unos fallutos" Y me responden: "Pero vos no podés decir semejante cosa... Vos fijate que ahora te vas a ir y en lugar de irte con la frente alta... "
"Yo me voy con la frente alta...
ahora yo pienso que ustedes no van con la frente alta". |
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Qué sumisión... Si, sí. Porque creen que uno falta el respeto a las personas cuando dice la verdad. Pero sigamos: estábamos comiendo junto al mástil y me llaman de Dirección. Y ahí estaba toda la cúpula. Y ahí me preguntan por qué había manifestado lo que te conté. Todos mis colegas decían "ahora te echan". Y les respondí que "mejor, porque he agotado todos mis recursos y no tuve ningún beneficio sino todo lo contrario". Iba contra tus principios... ¡Claro! Iba en contra de mi forma de ser. Cuando empezó la charla con los directivos, me preguntaron por qué no me había gustado el curso. Entonces les dije que realmente no me había gustado porque no pude aprender absolutamente nada. Yo tenía toda la ilusión, como es una ciudad grande, de aprendizaje, y también la posibilidad de brindar los conocimientos míos. Y cuando me encuentro con que se trata de tirar pintura y sin un concepto y principios básicos, no se puede desarrollar un programa. Tampoco yo puedo desarrollar mi tesis. No hay un programa educativo. Entonces, una persona cuyo nombre no recuerdo aunque a él sí debería nombrarlo, un dibujante muy viejito dijo: "Yo estoy de acuerdo con Insaurralde: no hay pilares para la enseñanza". Ahí fue cuando me preguntaron qué aportaría yo para el programa y qué es lo que le faltaba al programa. Les contesté: "Todo". Y expliqué que no se puede empezar descomponiendo si no se sabe componer. ¿Qué edad tenías en ese entonces? Veintidós años. Ya era profesor de Bellas Artes y me fui, teóricamente, porque me había ganado, con esta presentación de mi "Tesis de los colores limpios hacia la luz y la sombra", de hacer ese curso. Pero realmente fue patético. Terrible. Una desilusión muy grande. No poder desarrollar lo mío, enseñar lo mío. En esa charla me preguntan, entonces, que cómo haría yo para mejorar esa situación. Primero -les dije- formulando un programa educativo, de enseñanza, porque desde Historia del Arte todo muy bien pero, desde el oficio, no había ningún principio que fundamentase la formación de un pintor. Todas las artes tienen sus principios desde lo clásico. Y uno, cuando descompone, lo debe hacer con conocimiento de causa. No ser abstracto porque no sabe pintar una casita... Hoy por hoy hay un 90% de abstracto, me responde uno de los directivos. Bueno, muy bien, les dije, pero ¿cuál es tu parte clásica? Y dice: Y no... yo, clásico, no. Entonces, bajemos un cambio, le dije, porque, realmente para mí, una pintura abstracta es aquella que manifiesta una síntesis de lo que es la carrera de un artista. Como lo ha sido PIcasso. Picasso ha sido un gran clásico, y cuando hizo su síntesis, descompuso en varias líneas lo que él tenía como una gran obra clásica. Y también si vemos el surrealismo de Salvador Dalí. Dalí ha sido un gran clásico. Fue uno de los motivos por el que lo echaron del Grupo Surrealista del que él era Presidente. Pero bueno, es otra cosa, a mí también me hubieran echado (risas) Así fue como me quedé en Buenos Aires sin querer. Aunque no sé si fue "sin querer". Yo quería quedarme en Buenos Aires... Sin querer queriendo... (risas) Sí, yo creo en las causalidades. Porque si las personas producen algo como para que la gente se dé cuenta, lógicamente que tiene que causar un efecto. Me pidieron que me quede (en el Centro Cultural) formando parte del equipo de profesores pero, además, adaptando el sistema educativo.
A partir de ahí empezamos a
trabajar. Me quedé en Buenos Aires trabajando para el Instituto. Después
abrí mi propio Instituto y hoy es un Centro Cultural muy grande... |
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En la calle Junín 211, y los teléfonos son 4953 1211 / 8609. y el portal en la Web es: www.insaurralde.com y está info@inaurralde.com y pueden comunicarse, ver los eventos, ahí hay también las otras personas que nosotros estamos representando, que son aproximadamente 16 artistas más. Somos 17 clásicos que estamos trabajando mucho para el exterior, generalmente para Estados Unidos y Europa. Ahora se abre un mercado en Chile y Brasil, como abriendo el paraguas ya que se están cayendo las dos potencias y creo que va a ser más grande que la crisis de los años '30. La gente apuesta al arte, compra arte... Sí, sí, compra mucho arte como inversión. Por ejemplo mi obra tiene un 30% de suba a nivel internacional y nacional, de una manera anual. Donde realmente nadie puede llegar a tener una inversión semejante. Uno compra un auto, lo sacó de la agencia y ya se desvalorizó. Pero cuando uno compra una propiedad también es estable. Pero que tenga un recupero del 30% no existe. ¿Cuál es el estamento como para cotizar una obra? Hay dos formas de llegar a eso. Una es mediante la aceptación y la compra, que es la oferta y la demanda a nivel internacional y nacional, que es la que a mí más me gusta. Después está otra forma, que es un poco más rápida, pero es peligrosa. Se trata de presentarse en las galerías Sotheby o Christys, que son los parámetros, y ahí si vos le asegurás que la obra va a ser vendida, lo primero que te hacen es la pregunta de a cuánto se va a vender. Y realmente lo que te piden es un adelanto del 30% del precio al que se va a vender. Y si uno le ofrece diciéndoles que "esta obra se va a vender en 50.000 dólares", lógicamente es mucho más emocionante para ellos también, porque ya están cobrándote por adelantado el 50%. Y muchos marchand hacen eso mismo. Y como el público, en general, no sabe realmente cómo funciona la cotización, dice "viste que fulano cotizó 80 mil dólares su obra y mengano cotizo... "; y yo sé que lo compró el mismo marchand obviamente llevando a tres o cuatro personas que levanten la mano. Y en esa oferta y demanda, donde se presentan en S... o C... que son los parámetros mundiales en cuanto cotización, por ahí se salvan con uno que no cotiza lo que realmente vale. Porque también hay nuevos ricos, interesantísimos, que pican, entonces, levantaron la mano y salvaron la inversión. Y respiran todos... (risas) Pero, para mí eso es peligroso. Porque es algo que no se sostiene con el tiempo... Es una bomba de humo... Tal cual, una bomba de humo. Para mí es magnífico saber que mi obra tiene una aceptación real. Soy un obsesivo trabajando y lo mío es el hiperrealismo, lo más en detalle que existe dentro de la pintura. En mis cuadros no se ve una pincelada. Yo hago mucho hincapié en esto porque muchos miran un clásico y dicen "es hiperrealista". Está tan mal usado el término. El hiperrealismo, en realidad, tiene la posibilidad de sufrir el estudio de una lupa. Porque yo trabajo con lupas, para poder lograr algunos efectos. Cosa que, a veces, el espectador no sabe que está. Pero para mí es importante que esté. Entonces el hiperrealismo tiene que superar a la fotografía, porque si no, no es hiperrealismo. Trabajo del natural y a veces uno ve un clásico y ya todos ahora se adjudican el hiperrealismo. En realidad, hiperrealistas somos muy pocos. Reconocidos en todo el mundo somos aproximadamente 33 personas. ¿Y por qué sos hiperrealista? Yo creo que soy una persona obsesiva, en todos los aspectos. Obsesivo para todos los impulsos también. Bastante equilibrado culturalmente... ¡Menos mal! Y por suerte nunca agarré un cigarrillo, no se me ocurrió tomar, no se me ocurrió drogarme porque sería terriblemente drogadicto o terriblemente borracho... (risas) No tenés límites... No tengo límites. Si en este viaje yo engordé más de 8 kilos, imaginate que no tengo absolutamente límites. Estoy desayunando desde las 8 y media de la mañana (risas) (NdR: la nota se realizó circa las 9 y media).
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¿Y cómo es tu vida...? Mi vida es simple. Me encantan las cosas simples, me gusta el contacto mucho más relacionado desde lo espiritual con las personas. En mi caso la gente dice que soy bohemio porque a mí me gusta pintar en chancletas y short. Y pueden ir desde Mirtha Legrand o los Calabró o los Embajadores... y yo, en horario de trabajo, estoy en chancletas y short. Necesito estar así porque como mi casa es climatizada, no sé lo que pasa afuera... Y, además, porque es una exposición permanente de mis obras y de otros artistas. Y mi vida es... levantarme muy temprano, a las 6 de la mañana, irme al gimnasio a las siete menos cuarto, a las 10 empiezo a dar clases, generalmente tengo clases por la mañana y a la tarde pinto, metódicamente, hasta las 9 de la noche. Y digo metódicamente porque a veces tengo ganas de seguir, pero yo sé que al otro día mi día es largo. Y los domingos y los lunes, a mi me encanta levantarme y pintar todo el día. Entonces ahí, mi jornada es mucho más larga. Y después me gusta el teatro, me gusta el cine, ahora tengo cine en casa y esa es mi gran pasión. Un cine muy grande, ahí metemos los pufs en un mundo ideal, comemos, con amigos... Me gusta relacionarme con la gente desde lo que me dejan desde lo espiritual, desde lo humano. No me importa el estrato social... A veces me dicen cómo es posible que no vaya a ninguna presentación de alguna muestra. Generalmente voy cuando no hay prensa, voy cuando ya no pasa nada y las aguas están calmas, porque me gusta chancletear todo el barrio, Pero no es un barrio para chancletear... Ah, pero yo hago la misma vida de pueblo Goya en Buenos Aires... (risas) Goya en Buenos Aires... Y la gente me quiere así, me respeta así. No me gusta la exposición mediática como la de Tinelli, por ejemplo, no es para mi vida porque se me complicaría, es un desgaste energético terrible. Yo pienso que la energía está puesta en mis obras. Paso por todas las sensaciones. La otra vez, cuando esto lo dije en El Ateneo, había otros expositores, y les digo: "Yo paso por todas las sensaciones. A veces la obra me duele". Entonces, salta una persona y me dice: "Pero no, cómo te puede doler, si pintar es un placer"... Pintar es un placer, como seguramente tener un hijo es un placer, y cargarlo y parirlo también, pero es doloroso. Entonces, un cuadro para mí es un parto. Paso por todos los estadíos. Hay mesetas en una obra, hay compulsiones que no podés largar el pincel y ese es tu mejor día... Es necesario también tener el hilo conductor.... Eso sí: pinto todos los días, soy muy metódico. Y me dicen "¿y si no estás inspirado?" Si no estoy inspirado hago fondos. Porque yo creo que la inspiración te tiene que encontrar trabajando. Si no ¿Cómo hacés? Y por otro lado, el oficio. Una parte tiene que ser vocacional. Debe ser vocacional básicamente y lógicamente. Y la otra parte es mucho, pero mucho trabajo. A partir del trabajo uno se encuentra con errores, que los tiene que capitalizar. Siempre considero que de los errores, de las cosas que me han pasado en la vida... Una vez me preguntaron "¿Qué cambiarías de tu vida?". Absolutamente nada, fue mi respuesta. Ni siquiera la edad. ¿Cuántos años tenés? Tengo 45 años. Con esa respuesta medio se asombraron, e insistieron "Pero ¿Nada cambiarías? Mirá que te pasaron cosas..." Si, es verdad, invertí en la Argentina, en la época previa al corralito y me fue... mejor ni hablar. Pero de nada me arrepiento, porque capitalizo. El problema creo que es cuando uno se resiente con el error. Al resentirte con el error lógicamente que no estás aprendiendo absolutamente nada. La capitalización del error es el reconocimiento, es el aprendizaje, y saber que uno va formando una coraza y que uno va formando una experiencia. La experiencia, por desgracia, no viene de las cosas buenas que te pasan, porque nos hace, a algunos, capitalizarlo, nos hace expeditivos. Como utilizar la parte animal, la de supervivencia. Ese instinto que al animal le permite salir de la manada para su subsistencia. Y una persona que no es expeditiva es una persona muy simple en cuanto a conocimientos, muy simple en cuanto a vivencias, por cuanto no deja fluir al animal. Entonces calcula todo, calcula el error, calcula todo. Tanto utiliza el pensar... Por esto pienso que hay personas inteligentes y personas instruidas. Pienso que la inteligencia es natural, y la instrucción no va acompañada, a veces, de la inteligencia. Conozco personas absolutamente instruidas que no son inteligentes. Porque si no sos práctico para la vida,no hay inteligencia natural. Lo que yo tengo es una gran capacidad de enfrentar las cosas. De reconocerlas y enfrentar y, por sobre todas las cosas, soy una persona que capitalizo todo para bien. Cuando me preguntan si cambiaría esto o lo otro, digo que sin esto o aquello no habría aprendido lo otro. Es lo que me tocó...
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Yo tengo mi perrita Lola, que para mí es mi vida, y en los viajes lo que más me cuesta es no traerla. ¿Cómo es Lola? Lola es una boxer que... ¡Es una nena! (risas) Que hasta presiente cuando yo voy a viajar. Pero por suerte tengo una persona que hace 29 años que está conmigo, que se llama Mary, y es como parte de la familia. Obviamente que para ella es su compañía, y es mi Ama de llaves. Entonces estoy tranquilo desde ese punto. Está en buenas manos... Sí, por supuesto... y son compañeras y fieles las dos. Y bueno... Me gusta compartir con amigos, tengo personas muy de confianza trabajando en el staff . Héctor Ríos, por ejemplo, que es mi mano derecha, izquierda y pie izquierdo como dicen todos, porque realmente él maneja mi obra para el exterior, maneja la computadora que yo no sé ni siquiera manejar el mouse . Él maneja todo. Cuando llaman del exterior o los mails, todos, los respondo yo. Pero de ahí en más, a sentarme en la computadora... A menos que me interese conocer la obra de un artista o entrar a un museo, no lo hago. Obviamente que siempre con ayuda, porque no sé trabajar con una computadora... Ahí rescatás la importancia de Internet ¿no? Absolutamente. Imaginate que nosotros tenemos un servicio que, además de la parte comercial de los cuadros y no sólo nuestros sino de los otros artistas también, somos fabricantes de las telas. Todas las telas que se ven en mis obras son telas que se fabrican en mí fábrica y después, los óleos "Insaurralde" son los óleos que mayor pigmento tienen a nivel internacional. Entonces, todo eso, toda esa comercialización, se hace por Internet. Además, tengo los cursos por DVD y que realmente los compran de todo el mundo, porque están en todos los idiomas. Menos en francés... están en inglés, portugués, y castellano. Está doblado todo, así que todo por temática, para que la gente pueda aprender desde los principios básicos de la pintura clásica, qué función cumplen los fondos, O sea que querés llegar hasta cualquier lugar, recóndito, que llegue Insaurralde, que se filtre como el agua... Sí, sí, por suerte es así. Fijate que mis derechos de reproducción de obras los tiene Canadá y difunde para todo el mundo. Si ponés en internet "Insaurralde" vas a ver que se comercializan poster, o unas impresiones que se hacen sobre tela que parecen el cuadro mismo, que se llama shiklé, se comercializa para Europa, Estados Unidos, y eso también es una manera de ir marcando un nombre. Me acuerdo cuando por primera vez los norteamericanos querían contratarme me decían que tenían que cambiarme el apellido. Ahí no trancé. E insistían con que era muy largo el apellido, muy difícil. Hoy, Insaurralde, ya les resulta fácil. ¿Y cómo viene "Insaurralde"? Los abuelos ¿Insaurralde? Mi familia es de San Sebastián del País Vasco, y en realidad el nombre verdadero es "Intxaurralde". Pero cuando llegaron a la Argentina, quedaron anotados como Insaurralde. De Intxaurralde salieron: Insaurralde, Iturralde. Isaurralde... En realidad todo es representativo a las nueces, entre las nueces. Porque todos los apellidos vascos tienen la particularidad del significado. Cuando llegaron mis abuelos, mi abuelo un vasco divino que estudió muchísimo. Muy amante del estudio, ha formado pareja y familia con una de las familias más terratenientes de la ciudad de Corrientes -Álvarez Arbo- y a mi abuelo lo acusaron una vez de que era un "cazafortunas". Entonces mi abuelo puso como condición para el casamiento, renunciar a la herencia. Y la familia no se presentó. Obviamente que la excluyeron de ese patrimonio. Y menos mal que fue así. Porque hoy se están matando todos por ese patrimonio. Hay hijos que mandaron presas a sus madres, por ejemplo... ¡Ah pero que joyas! Sí, qué joyas... Pero porque es un patrimonio bastante importante. En cambio, nosotros, nunca necesitamos nada. Estamos bien económicamente todos los descendientes. Ellos, mis abuelos, han vivido una vida muy linda. Mi abuela fue una gran concertista de piano, mi abuelo un gran maestro, gran profesor de Historia, Geografía y Matemática y era también maestro rural. Allá era medio un combo todo. Y nos hizo sentir también el cariño por el campo. Nosotros nos criamos en un campo donde íbamos todas las tardes, los 13 nietos, y el abuelo organizaba, a modo de juego, la recolección del tomate, y descalificaba a los que sacaban los tomates verdes; después teníamos la frutilla y nos hacía exactamente lo mismo. Teníamos papa...
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Trabajo utilitario... Exactamente. Y después, nos hacía premios. Y mi abuelo, inteligentemente, no necesitaba peones, y se divertía y compartía con sus nietos. y fue uno de los pilares más importantes de la familia y como imagen más fuerte que tengo, es la imagen de mi abuelo, Reinaldo Insaurralde. Y desde la música, mi abuela, que era chiquitita. Yo canto y toco el piano, guitarra, casi todos los instrumentos, de oído... Y mi abuela le llamaba la atención porque ella decía "Te voy a enseñar solfeo" Y yo le hacía lo mismo una vez que ella me mostraba cómo era. Pero mi abuela desconfiaba que yo realmente lo estaba haciendo de oído. Hasta que un día dijo: "Bueno, eso es lo tuyo, hacelo de oído, sos más creativo desde ahí". Y bueno, también canto... aunque hoy no puedo cantar nada porque tengo una disfonía espantosa, pero de todas maneras me gusta estudiar canto. Estudio canto con personas del Colón, y realmente soy una persona que le gusta hacer las cosas que me dan el disfrute. Y siempre ir a las fuentes, por lo que me decís, que estudiás canto con gente del Colón, te nutrís de las fuentes... Sí, sí, sí... Me gusta. Como a veces me dicen: yo compro óleos de estudio. Y me digo: "pobre gente" porque realmente un óleo de estudio es un 60% de tiza. No va a aprender y va a tener frustraciones terribles. Es lo mismo que si vos aprendés con una persona que no tenga una base para la enseñanza, no tenga nada, y que solamente cante, y se haga famosa y salió en la televisión, y todo el mundo se anota... Porque la gente es así también... cholula. Vos no sos cholulo... No, no. A mí me gusta otra cosa... Pero ¿Son cholulos con vos? Sí, muchísimo. Es impresionante. Pero también a mí lo que me impresiona es que atraigo a la gente muy importante como Graciela Borges, que yo la quiero muchísimo, Mirtha Legrand, Miguel Romano, cuando vivía acá la familia Rosenthal que eran los fabricantes de carteras, la familia Castellano, los Embajadores... A todos los Embajadores mundiales yo les he hecho sus cuadros, sus retratos. También he hecho, en la época de Menem, a casi todos los funcionarios. Eso era lógico porque Menem era bastante cholulo. pero nunca me gustó estar ligado a la política. Una vez vinieron a hacerme una nota como el pintor de Amira Yoma. Yo no soy el pintor de Amira Yoma,. Amira Yoma compró esto y decoró su casa con mis cuadros, pero lo pagó, como hace todo el mundo... Me gusta trabajar mucho en a solidaridad, con la parte social. Porque cuando yo llegué a Buenos Aires las cosas no me fueron fáciles. Y hubo personas que yo los tengo muy presentes, que me han dado una mano importante. Miguel Romano ha sido uno de ellos, que me brindó a toda su gente. Era el pintor más top. En una oportunidad me encuentra en un lugar donde estaba yo exponiendo, y me dice: "¿Usted se animaría a hacerme una colección de pájaros?" Si me decía si me animaba a hacerle una colección de cualquier otra barbaridad, le hubiese dicho que sí, porque tenía necesidades. Lógicamente le dije que sí. Y Graciela Borges andaba con él. Pero fue muy casual. Y a partir de ahí nos hicimos muy amigos Y después, eso me permitió llegar a los representantes de la Mercedes Benz, quienes me encargaban regalos empresariales increíbles. Hoy ya no existe esa "buenaventura". Agarraste una muy buena época... Sí, muy buena época. Después, fui parte de la creación de "ExpoAmérica 92", donde a partir de ahí empezó a fomentarse "Puerto Madero". También, me ha tocado decorar 25 hectáreas, en ese predio. Y después surgieron un sin fin de cosas. Como por ejemplo en Estados Unidos el segundo barco más grande del mundo salió con mi nombre, eso fue también algo importante. Qué increíble... ¿Y qué dice tu familia respecto de este "boom Insaurralde"? Mi familia... Bueno, yo tengo un gemelo que realmente él vive todo. Yo creo que a él le hubiera gustado ser más cholulo que yo. Porque él anda en Goya -que también tiene su liderazgo allí-, tiene una escuela de aerobics y tiene una empresa de fumigaciones, pero él tiene su club de fans también. (risas) Y él anda saludando y yo voy ahí y es mi mejor jefe de prensa. Después tengo el otro hermano que es un excelente contador. Y él me baja mucho a la tierra. Realmente si le hubiera dado bolilla a él no hubiera perdido tanto dinero en la época del 2002. Son muy unidos... ¿Cómo se llaman tus hermanos? Ricardo es mi gemelo y Roberto el contador. Y sí, somos muy unidos. Ricardo es entomólogo y profesor de educación física y realmente nos complementamos una barbaridad en todo. Estamos muy comunicados... Si bien los españoles también son así, parece más una familia tana, donde todo parece que tuviera que debatirse en comunidad. (risas) Y no nos pesa eso. Tengo a mi mamá, Norma Noemí, que ahora tiene 65 años, papá, Rodolfo Hugo, cumplió 70 años, Papá no está bien, pobre. Tuvo unos infartos cerebrales y Alzheimer ahora, pero yo creo que esto es parte del mismo combo ¿no? Por eso siempre estoy yendo y viniendo de Goya, como para... Y fue una de las causas por las que la familia determinó, y no me arrepiento, por la que no me quedé a vivir en Estados Unidos. En EE.UU. ya estaba bien, la Escuela tenía muchos alumnos, un equipo de prensa importante, yo expongo casi todos los años en el Conventions Center de Nueva York. Ahora no estoy teniendo tiempo porque ya tengo mi obra vendida también, con anticipación,
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Aproximadamente 40 obras, de las cuales algunas obras son enormes, porque EE.UU. me compra obras de hasta 3 metros por 2,5 metros. ¿Te duele cuando esa obra se va? Me duele pero también sé que la próxima va a ser mejor. Yo aprendí eso porque realmente sufría, era como el desgarro de un hijo. Entonces, después empecé a pensar qué feo sería, con la necesidad que yo tengo de pintar en forma tan compulsiva, tener que vivir haciendo otra cosa... Que lo he hecho al principio: yo trabajaba en una empresa inmobiliaria y después, a la noche, pintaba. ¿Hasta cuándo te quedarás en la zona? Hasta el lunes. La persona que me convocó, Graciela Ronconi, vive en Rada Tilly . Realmente es una persona tan sencilla, tan noble. Hasta pareciera que todo le da miedo. Le da miedo que no funcionen las cosas y yo realmente le dijo: "Graciela, dejá fluir..." Tenía miedo de que no venga gente (a la exposición en el hotel Austral). Ayer (por el viernes) estuvo magnífico, hubo muchísima pero muchísima gente. Además, para mi charla de "Psicología del color" ha sido muy interactiva, muy divertida la charla porque se han hecho test de aproximadamente 20/25 personas. Pero vos tenés admiradores de tu obra y de tu persona por todos lados... muchos "cholulos"... Los verdaderos operarios u obreros del arte, no sabemos lo que pasa alrededor. Nos damos cuenta cuando vamos a distintos lugares. Tengo clubes de fans en todo el país, y en Estados Unidos más me llama la atención cuando sale este barco con mi nombre. Había muchos periodistas y yo lo único que hacía era vigilar si subían bien los cuadros. Y en un momento le digo a Héctor Ríos: "Che, parece que viaja algún famoso". Es que no estoy acostumbrado. Acá no es así, masiva la prensa. Yo voy a Mar del Plata o a Bahía Blanca, y todos los días soy tapa de diarios y revistas. Y ahora está sucediendo también acá, por suerte. Se está abriendo algo muy especial... Y tenés que ir a Madryn también... Sí, tengo que ir, tengo que hacerlo.
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