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FE DE ERRATAS
"¿Hiciste todos tus estudios allí?
No. El estudio tiene una
connotación muy especial, porque hice mi jardín de infantes en el
Faustino Sarmiento, el único que había, en MItre y Rivadavia. Así que
debo de haber sido si no la primera promoción, la segunda. El primer año
fui cuatro meses y después me fui, me aburría. Entonces, unos íntimos
amigos, los Cabrera..." Aquí debía decir Capdevila,
lo cual fue corregido en el texto de la nota.
"¿Navegabas?
Sí, también. Fui navegante, hice el curso de timonel, con Guillermo
García... " Aquí debía decir Gustavo Díaz..., lo cual
fue corregido en el texto de la nota.
"¿Por qué?
Y porque Demetrio Getes, que era un vecino mío" Aquí debía
decir Demetrio Gete, lo cual ya fue corregido en el texto
de la nota.
Los errores de transcripción se debieron a que no fue la misma persona quien realizó el reportaje y quien la "bajó" del grabador. Pedimos disculpas a los lectores y, principalmente a nuestro entrevistado.
Muchas gracias.
Laura Riera
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Manuel Martins: "...quien entiende que todo viene de arriba generalmente después no le da valor a las cosas". El "Faustino Sarmiento", primer peldaño de su educación, el Perito Moreno luego, y el Domingo Savio como joven profesor de matemáticas. Y el recuerdo, el reconocimiento y el profundo afecto al Padre Corti, con quien "iba al cine, porque era la única forma de ir al cine".
I ¿Quién es el ingeniero Martins? Que nos cuentes dónde nació, dónde creció... Es toda una historia. Como la historia de los que somos "nyc" (nacidos y criados) pero tengo una particularidad: que nací y me crié acá, en la Cooperativa... de casualidad... Premonitorio.. Premonitorio... Mis padres, llegados junto con los abuelos de Europa... Portugueses... Portugueses todos... Huyéndole a las penurias que implicaba la post guerra o la salida a las guerras naturales que se daban en las Áfricas... en colonias que había que sostenerlas y se sostenían con la muerte... Así que se vinieron para la Argentina y emprendieron lo que ellos siempre supieron hacer: trabajar. No eran capitalistas, eran trabajadores. Vinieron con una valijita, cada uno de ellos, y la tengo de recuerdo esa valijita. Era una de esas de cartón. De la zona sur de Portugal. Era una zona muy linda, pero pobre. Con grandes playas y hermoso sol, pero de infraestructura de riqueza muy limitada. Así que vinieron a trabajar la tierra, vinieron a colocar una quinta por la zona de Bahía Solano; después se fueron a Manantiales Behr. Y bueno, venían con sus carritos -que demoraban más en llegar con su verdura a Comodoro que lo que demoraban en vender-. Después vino mi vieja, después nací acá, en la casa de Sarmiento 1630.. que está detrás de esto, porque la SCPL está en San Martín 1640 ¿Y está la casa todavía? Sí, está, tal cual. Y bueno... la niñez era de barrio. El potrero de enfrente donde ahora es el Domingo Savio era todo baldío, así que pasábamos el día jugando en la calle, corriendo y, amparados por un concepto salesiano de los primeros días. ¿Hermanos? Hermano, uno. Vive en Comodoro y tiene su negocio ahí, en la Avenida Canadá. Pero lo que por ahí rescato es la llegada de los viejos buscando algo mejor, pero no mucho mejor sino vivir tranquilos. Y detrás de los salesianos... El Domingo Savio se hizo frente a casa. Por entonces eran todos baldíos y el Domingo Savio después se instaló en Huergo y Alem. Pero uno vivía detrás de los Padres, por eso el afecto que tengo para el Padre Corti es terrible porque yo fui uno de los que andaba detrás de él buscando ir al cine con él; porque la única manera de ir al cine era con el Padre Corti; y te ayudaba con una medialuna y era el Padre Corti... Así que disfrutaba de todo eso... Mi madre me retaba porque yo no debçia ir detrás de los chicos que necesitaban porque ella me podía dar un pedazo de pan. Pero a mí me gustaba ir con los chicos. Y aprendí la solidaridad, aprendí el respeto, el orden, la disciplina con los Padres... Participar en el Colegio era impagable. Y teníamos un orden, desde lo religioso hasta la amistad con el compañero. Con chicos que jugábamos ahí desde muy chiquititos, hoy nos seguimos viendo y somos amigos. Esa amistad que no se perdió. Algunos estudiaron, otros no, pero somos amigos. Así que eso fue algo muy interesante. ¿Hiciste todos tus estudios allí? No. El estudio tiene una connotación muy especial, porque hice mi jardín de infantes en el Faustino Sarmiento, el único que había, en MItre y Rivadavia. Así que debo de haber sido si no la primera promoción, la segunda. El primer año fui cuatro meses y después me fui, me aburría. Entonces, unos íntimos amigos, los Capdevilla y Gete, me empezaron a explicar las palabras en castellano porque yo hablaba portugués. ¿En tu casa se hablaba todo el tiempo portugués? Sí, todo el tiempo, así que yo hablaba portugués, escribía en portugués, todo atravesado... Así que me empezaron a enseñar. Y aprendí rápidamente y fui al primer grupo del departamento de aplicación del Perito Moreno, o sea en el '56, que se inauguró el Departamento de Aplicación, que es un anexo al Magisterio. Así que era un privilegiado. Del barrio Pietrobelli era el único chico de todas las personas que iba al Perito Moreno. Me llevaban ellos. María Rosa y Carlos Capdevilla, que después fueron mis padrinos. Así que tuve esa suerte. De modo que toda la primaria y toda la secundaria las hice en el Perito Moreno. Es decir, no conocía otro colegio. ¿Y tenés amigos de esa época? ¡Ah, todos! Ahora nos estamos por juntar para festejar los 40 años. Un grupo grande va a viajar a Calafate porque quieren conocer, algunos que son de Buenos Aires, y bueno yo, por razones de que no tengo tiempo no voy a poder viajar, pero hay muchos que lo van a hacer. Pero seguramente nos vamos a encontrar en algún bolichongo para festejar o para comer, y haremos algo en el Perito Moreno. Es la Promoción 68. Es muy linda porque yo arranqué la primaria en el Perito Moreno y toda la secundaria, o sea que para mí el Perito Moreno es algo muy especial. Y después la vida alrededor del Domingo Savio. Fui fundador del Club Domingo Savio cuando tenía 14 años. Un precursor... En la parte salesiana sí, el Domingo Savio me dejó muy lindos recuerdos. Y te marca... Y después terminé el secundario, siempre trabajando. Mi madre tenía un negocio, una pequeña zapatería para ir mejorando, y me hacía trabajar todos los días, así que yo estudiaba frente al mostrador. De eso no me olvido más... era un entretenimiento pero había que estar. Y cuando había mucha actividad en aquella época, 58, 59, 60, 62, uno estaba con ellos. Y después mi viejo tuvo taxi. Dejó las quintas y se puso un taxi. Y yo a los 16 andaba con el taxi. Yo manejaba taxi, tenía mi carné de conductor profesional, con libreta sanitaria, con 16 años. Los chicos míos lo saben, pero no le prestan atención. ¿Cuántos chicos tenés?
Te marcó la cultura del inmigrante, del trabajo... Sí, sí... Sano y el respeto a la mesa. La presencia en la mesa. A mi padre jamás lo vi fuera de la casa. Siempre estuvo en nuestra mesa. Hasta que yo me fui de casa. Eso me marcó: los abuelos, mi vieja. Estar en la mesa y compartir el almuerzo, la cena, ayudar a cocinar si había que ayudar, a pelar las papas o lavar los platos, hacer las camas. Todas esas cositas mínimas que los chicos le perdieron importancia... eso te queda marcado. La gran familia. Después el respeto por el horario y hacer las cosas chicas, pero cumplirlas. No ser ambicioso, y tener conducta. Valores casi en desuso ahora... Sí, sí, sí. Todo eso desapareció, hasta con los chicos nuestros. Tengo amigos que se juntan y las universidades están distintas y han hecho que los chicos hayan cambiado su carisma. Siempre tuviste esas ganas de seguir y seguir... eras buen alumno... Del medio para arriba... Nunca me llevé ninguna, andaba bien... En la universidad... había que ser ingeniero civil sí o sí desde chiquito. ¿Por qué? Y porque Demetrio Gete, que era un vecino mío, fue el primer ingeniero que se recibió afuera estudiando en La Plata y que tiene la Matrícula número 1 junto con Hernando Crespo, y vivían al lado. Y él, cada vez que venía de La Plata me decía "Vos tenés que ser ingeniero". No sé por qué, pero me decía que tenía que ser ingeniero. Y a mí me gustaba ser ingeniero ¿y por qué? porque mi abuelo me enseñaba a poner ladrillos. Porque a mi abuelo le encantaba hacer todo lo que fuera mezclas y tomar plomadas... ¿Cómo se llamaban tus abuelos? Mi abuelo paterno Francisco y mi abuela Jacinta; mi abuelo materno Juan Gregorio, que era mi ídolo, y después Enriqueta, mi abuela. Los recordás con mucha emoción... se nota... Y... ellos me criaron. Porque mi vieja estaba en el negocio y era una de las mejores modistas de Comodoro. Vos recurrí a cualquier persona de Comodoro, antigua, desde la Tota Cerecedo a Porota Díaz, o sea la señora de Crespo... Cualquier persona a la que vos vayas, de aquella época, y le preguntás quién era la mejor modista de Comodoro, y te dirán que era mi vieja. Era una modista de lujo. ¿Y te hacía la ropa también...? Me hacía la ropa, sí... Mirá, tengo guardado el trajecito de la Primera Comunión... Era un lujo cosiendo. Ella nunca le dio un valor económico. Lo hacía porque sabía, porque le gustaba y trabajaba sobre el cuerpo, nada de papel. Entonces, era una modista de aquéllas. Y después, bueno, se cansó, sola, la vista... Ella venía de muy humilde en Portugal, donde me decía "Yo conocí la luz acá". Ella siempre trabajó con su vela, con su farolito. Después... la universidad me permitió a mí otras cosas. Por ejemplo: a los 19 años ya estar dando clases en un colegio. Vino el Padre Corti y me dijo: "Manuel, yo necesito una persona del barrio que pueda dar matemáticas ¿vos te atrevés?" Y yo estaba en primer año de la universidad. "Pero por supuesto, a mí me gusta", le contesté. ¿Y dónde dabas esas clases? En el Colegio Domingo Savio, a los 19 años, dando clase. O sea que fui el precursor de la primer camada de profesores del Domingo Savio, año 1970. Marzo del año 70. Así que para mí era una cosa de locos. Dar clases en aquella época... y ganando muy bien. Porque yo llegué a tener casi 40 horas de clase. Y di clases en el Perito Moreno, y me llamaban de todos lados... O sea que el mensaje sería "se puede" No, se puede no. Hay que hacerlo. Se debe hacerlo, porque quien entiende que todo viene de arriba generalmente después no le da valor a las cosas y después se encuentra con que no sabe defenderse. El que las vivió desde abajo, sin necesidades, sin que me faltara algo, todo tenía... todo, dentro de los parámetros de aquella época, pero fundamentalmente el respeto y el cariño a los viejos y a los abuelos. Todos vivimos juntos. Cosa que ahora no existe. Mi mamá vino a vivir a esa casa y falleció en esa casa. Y mis abuelos, todos fallecieron en la casa. Nadie pensaba que tenía que tener dos ladrillos más, vivían humildemente. Tal vez son los mejores recuerdos que tenés de aquella época.. Todas las épocas fueron lindas, desde la primaria, la niñez del básquet, del fútbol, en el Club Portugués, en el Domingo Savio, todos los deportes que andaban dando vueltas, a mí me gustaba hacerlos. ¿Qué es "todos"? Desde la bolita a una pelota de sofball... En el Domingo Savio jugué durante diez años, campeonatos provinciales... Me gustaba hacer de todo. Dame una pelota que corra y ya estoy allá... ¿Navegabas? Sí, también. Fui navegante, hice el curso de timonel, con Gustavo Díaz... Hice todo el curso de navegación con el Gandul y después participé un poco en la historia que él armó a través de su Gandul para viajar hacia Europa, en esa época. Pero no me daba el tiempo: tenía 30, 31 años y no me daba para estar empastillando y doblando maderas, pero colaboré con él en los galpones... Me gustaba. Pero después para esas cosas tenés que tener más motivaciones, para seguir haciéndolas, todo lo que es navegación. Y al mar siempre lo respeté mucho. Me gustaba salir pero con respeto. Así que... esa fue otra época también linda. ¿Y hasta cuándo navegaste? No, hice dos años nada más. Después salí a navegar con botes neumáticos, salí con él (García) y con un grupo que teníamos con los Blanco y con este chico que fue después a viajar con él, a Europa; a Ofelia la conozco, la esposa... ¿Te recibís...? Me recibo de novio con mi flaca, desde hace 32 años, que estudiamos juntos toda la universidad, así que... Ella es bioquímica, Susana Stiker... ¿Comodorense? Sí, ella es nacida acá y se crió en el 3, en Cañadón Seco, porque mis suegros eran trabajadores de Y.P.F., así que andaban por los campamentos. Ella fue muy buena alumna... Creo que debe ser una de las mejores que ha pasado por la universidad. Y hoy sigue trabajando, después de 30 años, en el Hospital Regional, en el Laboratorio, en lo que a ella le gusta. Con su filosofía de vida, pensando en que tiene que hacer algo por la sociedad, porque por ella misma no hace mucho, porque económicamente con lo que gana... Me dijiste que tienen tres hijos... Sí, tres. Tengo un ingeniero civil, que está trabajando en Buenos Aires en una empresa española, que se llama Fernando Gabriel; después Silvina Andrea, que es ingeniera en alimentos y está trabajando como joven profesional en la Quilmes, y también vive en Buenos Aires; y Yanina Mariela que es licenciada en control de los alimentos y está trabajando en una empresa que provee todos los alimentos a las petroleras. Ella es la que coordina todas las actividades con esta empresa proveedora de alimentos para las petroleras. Siguieron tu rumbo... Sí, un poco... Independientes. Como todos queremos serlo. Después de recibirme trabajé en la Provincia, renuncié a la docencia porque tuve que optar. En la provincia trabajé en el Departamento de Obras Públicas... Pero fue muy meteórico, porque ingresé y a los ocho meses, con el título, estaba como responsable de todo el área sur de Obras Públicas de la Provincia. Entonces era demasiado: tenía todo Comodoro hasta la zona de Senguerr, Aldea Beleiro, Ricardo Rojas, Sarmiento... toda la zona sur. Tenía 400 casi 500 personas a cargo. ¿Qué edad tenías? En ese momento tenía 27. Realmente muy joven... Espectacular. No me olvido más de toda la gente con la que tuve contacto. Muy bueno, pero era una época difícil y no tenía predisposición a que me dieran órdenes incumplidas, o sea, yo quería cumplir con las órdenes claras... Así que no aguanté mucho. Me dije "esto no es lo mío"... A pesar de que había muy buena onda. Trabajábamos, en aquella época, en lo que era el Hotel de Turismo. Todo el hotel dependía de Obras Públicas, los sótanos, los subsuelos. Yo viví ahí también, durante un año y medio, dos años casi. Pero venías de una estructura diferente desde lo familiar, el colegio...
Así que después me puse a trabajar por mi cuenta y me asocié con un íntimo amigo Oscar Luz Clara, que falleció hace unos diez años, y armamos una pequeña empresita y empezamos a construir proyectos. En aquella época trabajábamos como locos. Así que esa fue otra época muy linda... ¿Por dónde fueron esas obras? Casi por todo Comodoro. Hicimos más de 350 obras. Desde el 79 que empezamos hasta el 97. O sea que fueron casi 20 años haciendo obras. Construcciones para las empresas petroleras, para lo que sea. Y en esa época, un amigo que era Gerente de la Cooperativa, me convocó para que fuera Delegado. Entonces fui Delegado un año, y después entré a la Cooperativa como vocal, y bueno, ahí empezó mi participación en el ámbito de la SCPL. ¿También meteórico? No, ordenado, como debe ser. Empecé en el año 93... ¿Y cómo es estar al frente de la Cooperativa? Primero hay que analizarlo desde lo emocional y desde lo racional. Quien maneja las dos cosas por separado generalmente comete algún error. Estar en una estructura de este tipo, que tiene tanto arraigo social, no es para cualquiera. Tenés que estar compenetrado con lo que pasa aquí adentro, cómo se mueve el personal, cómo siente a la Cooperativa. No hay una sola persona en la Cooperativa, de años, que no tenga la camiseta puesta. Entonces lo emocional está por encima de lo racional. Entonces, cuando vos te manejás con sentimientos, lo racional surge solo. Y naturalmente hay fortalezas de resguardar lo que tenés, de resguardar lo que es tuyo, porque cada uno se siente como dueño. Eso lo percibís. Y es una cosa muy armadita, muy cuidada, en los momentos que tuvo sus períodos de crisis se vieron a algunos actores políticos que participaron y eso no le hizo nada bien a la Cooperativa, y esto quedó grabado. Desde la época que me tocó estar a mí, con un cuerpo gerencial muy bueno, con mucha gente capacitada, era fácil de entender las cosas. Lo que me parece que debe ser difícil, un poco por lo que estás diciendo, es conjugar la política con el cooperativismo... Sí... Las dos cosas deberían ir de la mano. Cuando ya malinterpretan, es muy posible que una de las dos queda con el sabor de haber ganado. Eso se da en otros lugares. Acá, en aquella época, la política ganó, y se quedó con un trozo de la Cooperativa hasta que la comunidad misma le dio la espalda, entonces volvieron los cooperativistas a retomar lo que sus antecesores de antaño habían querido: gestionar para la ciudad lo mejor, que el privado no lo podía hacer y tampoco el Estado le correspondía hacer. Y fue así que la Cooperativa otra vez surge y a partir de ahí y, especialmente, desde estas últimas gestiones, se impuso el concepto de pertenencia cada vez más fuerte. Que la Cooperativa debía meterse en el ámbito social con un sentido de pertenencia. Nadie puede negar que esto es de todos. El que viene y te roba energía creyendo que le está haciendo un daño a alguien, le está haciendo un daño al vecino. Porque quizás él no es socio, se queda con parte de esa energía que está hurtando, pero lo está dañando al vecino que sí es socio de esta institución. Eso todavía ha tenido sus falencias. ¿Por qué? Por la gran explosión demográfica. Es decir, la persona que llegó a Comodoro no ha percibido los 75 años de vida de esta institución y cree que esta es una institución privada que lucra, y no piensa que todos somos socios de la institución. Eso, todavía, con la gente recién llegada le costó. Pero mis viejos y las personas de bien que aceptaron ese criterio, han entendido que la Cooperativa es una institución señera, que empuja, que acompaña, que colabora con la comunidad. Y siempre ha estado adelante de los problemas. Por eso esta gran explosión demográfica a nosotros no nos sorprendió, porque estábamos preparados para ello. Por producción de electricidad, potencia, energía. Hasta las redes sanitarias, que tienen tantos años, todavía están sosteniendo al crecimiento. Pero hoy, ya la demanda nos está obligando a que comencemos a hacer grandes obras pensando en los próximos 50 años. Se planifica con mucha anticipación... Sí, sí. Cuando uno dice que le presentamos los proyectos al Intendente o al Gobernador para los próximos 10 años, ya está hecho. Y cómo maneja la Cooperativa el tema político... la inserción del concepto cooperativista dentro de una política que no es siempre constante. ¿Cómo se conjuga?¿Con un buen manejo político? Bueno, uno no lo tiene porque no hago política ni he sido político. Pero entiendo que la buena relación que existe entre los niveles de conducción (gerentes) con los ámbitos políticos hacen que a uno le llegue con más facilidad el acercamiento hacia el poder político. Pero aparte de eso es que las cosas que uno marca desde aquí hacia la política institucional democrática sea bien vista. Porque se ven los resultados... Claro. Nosotros tratamos siempre de ir cumpliendo con lo pautado. Y fijate que los logros en estos últimos años han sido espectaculares, desde cualquier ámbito. Entonces, se han dado también circunstancias, como la energía eólica que somos referentes a nivel mundial, la buena relación con el gobierno de la Provincia, donde ha participado también en las empresas que tenemos anexas, el gobierno municipal, a través del anterior intendente e igualmente con Martín Buzzi, que han entendido que la Cooperativa es una herramienta, no un medio para ser utilizado para lograr un fin. Así que estamos bien parados. Pero no es fácil. Son tantas las personas que están trabajando y con un ámbito de trabajo tan diverso. Me parece que también podés decir que todas esas enseñanzas o cotidianeidades de tu casa paterna, las ponés acá... Sí, sí, sí. Marcan. Yo creo que en la vida, desde la cuna, si vos hacés lo que tus viejos te marcaron, en algún lugar lo vas a aplicar. Mi casa estaba acá al lado. O sea que cuando se pusieron en marcha los primeros motores, en el año 55/56, yo los escuchaba porque eran motores a explosión que estaban en la esquina. "Se pusieron en marcha los motores, vamos a tener luz" comentábamos en casa. Y eran unos motorcitos que daban luz a la zona oeste, y acá se terminaba "La Loma", era Viamonte, San Martín y Alem, ahí se terminaba. Eso te marca. Esa humareda que salía, esos gases... Todos nos divertíamos de chicos... Te marca todo. Por ejemplo un amigo me invitó al Rotary para que participe como una institución ONG de servicios e ingresé en el 85 y me sentí totalmente integrado. Tantas cositas que te marcaron que hacen que vos tengas claras las cosas... Si la tenés clara, la aplicás y la ponés en marcha y no vas por algún desvío, está todo bien. Todo un mensaje el tuyo ahora, en el Día de la Madre... La constante que vos marcaste en tu vida porque te la marcaron, la ponés en práctica en el lugar que te corresponda actuar, porque hoy estás acá o en la empresa -porque tengo un negocio también aparte-, pero si vos cumplís con estos principios que te inculcaron, no vas a tener problemas. Y acá los principios están muy marcados. Los fines son muy ordenaditos, pero los principios están firmes acá. Entonces eso es bueno. Cuando uno se junta con la gente con la que formamos un equipo de trabajo sin cabecera, cada uno se sienta donde llega, no hay cabeceras... Entonces, esto es bueno. Y se habla de de todo... De lo que vos quieras y lo que vos propongas como herramienta de trabajo. Nadie habla de política ni de cuestiones partidistas. Cada uno tendrá su filosofía externa, pero nadie la pone en práctica en el ámbito interno de la Cooperativa. ¿Y el personal que ingresa a la Cooperativa? Tiene que ver la encuesta que se le hace a la persona, qué rasgos de inserción en este ámbito cooperativista tiene, qué buena onda tiene con los gremios para que no tengamos conflictos; después participan de exámenes evaluatorios, tanto de lo psíquico como de lo profesional y hacia dónde va dirigida su responsabilidad de acuerdo a la capacidad que han manifestado en su currículum... Se va moviendo así. O sea que también tienen un buen equipo de profesionales que asisten en este aspecto. Sí sí, por supuesto. Relaciones Públicas, el área de Relaciones Humanas, son muy buenas. El CV del Ingeniero Manuel Martins
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