Para coleccionar

Breve Historia del Arte de los Argentinos

Dr. Ignacio Gutiérrez Zaldivar

Quinta entrega (*)

Los pintores del interior

 
 

Los Mendocinos

Mendoza es la tierra de los montañeses, del esfuerzo y del trabajo, sólo el 3 por ciento de su superficie es apta para la agricultura; plena de recursos energéticos, nos ha dado algunos de nuestros mayores artistas. El decano y precursor es Gregorio Torres (1814-1879), quien frecuentó al francés Monvoisin y se destacó por sus retratos, paisajes y otras históricas. El querido Fernando Fader (1882-1935), que había nacido en Burdeos llega a la provincia cuando tiene 3 años, pero siempre se declaró mendocino, lo que nos habla de su amor por Mendoza y realizó allí estupendos paisajes de la zona de Nacuñán y Cacheuta. Antonio Bravo (1886), fue un paisajista de excepción y junto con Fidel de Lucía (1896-1956), ha realizado los más maravillosos paisajes de Tupungato y Uspallata. Roberto Azzoni (1899-1989), ha sido un pintor completo que partió de la figuración y logró un desarrollo geométrico de su pintura.

Uno de los más grandes grabadores que ha tenido la Argentina ha sido Víctor Delhez (1902-1985), que trabajara en Mendoza y realizara obras extraordinarias como Los Santos Evangelios y su hijo Cristián (1946), es también un pintor de gran importancia.

Juan Scalco (1912-1995), es símbolo de la pureza y la ingenuidad y es un fiel reflejo del mundo que lo rodeaba, vivió humildemente y en sus obras se trasluce dicha condición. Es José Bermúdez (1923), uno de los artistas más originales que ha dado Mendoza, trabajador incansable es creador de figuras quizás grotescas para algunos,  pero que tienen una raíz "picassiana" sin ninguna duda. El querido croata Zdravko Ducmelic (1923-1989), amó a Mendoza como pocos, su pintura de carácter metafísico refleja el colorido de la Cordillera de los Andes, como quizá tan sólo lo hubiera hecho Adoph D'Hastrel un siglo antes. Julio Le Parc (1928), es el artista mendocino de más fama internacional, miembro del Grupo de Artes Cinético vive y trabaja en París desde hace muchos años. Otro de los grandes maestros contemporáneos mendocinos es Antonio Sarelli (1936), quien tiene en la mujer y la niñez sus personajes preponderantes, es un gran hombre y un gran amigo y su obra es de calidad única.
 


ANTONIO SARELLI, "Venus del Tiziano y Venus Andina", 2006.

ZDRAVKO DUCMELIC, "Estudio Composición", 1981.

 

Los Tucumanos

Ignacio Baz (1826-1887), fue uno de los grandes retratistas de nuestro arte, posaron para él importantes personalidades de Tucumán, Córdoba, Buenos Aires, Santiago de Chile y Lima, Perú, lugares donde residió, pero siempre volvía a su Tucumán natal.

Valentín Thibón de Libian (1889-1931), estudió en Buenos Aires y Europa y sus escenas de circo, teatro y cafetines nos recuerdan las obras de Degas, Toulouse Lautrec y Cezanne.

Alfredo Gramajo Gutiérrez (1893-1961), nació en Monteagudo y a los 14 años se instaló en Buenos Aires, sin embargo nunca abandonó en sus telas a los personajes de su provincia natal, que reflejó con una pintura de hondas raíces indoamericanas.

Luis Lobo de la Vega (1909-2004), ha reflejado como nadie a Tucumán, el trabajo de los ingenios, y otro tanto podemos decir de Timoteo Eduardo Navarro (1909-1965), Luis Lusnich (1911), y Amín Fued (1922). También un dibujante excepcional de la escuela de Spilimbergo ha sido Aurelio Salas (1924). El recordado Ezequiel Linares (1927-2000), es quizá el inspirador del grupo Neofiguración que integró con: Deira, Macció, De la Vega y Noé; es un artista potente, épico y extraordinario, quizá el artista que expresó la fuerza de Francis Bacon como nadie en nuestro país.

San Miguel de Tucumán también es un centro cultural importantísimo en nuestro país y las enseñanzas que brindaran en el Instituto Superior de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán entre 1948 y 1952, Spilimbergo, Popeyo Audivert, Gómez Cornet y el genial dibujante húngaro Lazlo Szalay (1909-1994), únicamente comparable con Pablo PIcasso, generaron una pleyade de grandes artistas.

Hoy hay que destacar la obra de Víctor Quiroga (1955), que representa la dureza de la tierra, el esfuerzo del trabajo y el dolor de la desocupación. Sin duda que Antonio Berni apoyaría y admiraría su obra. Juan Vallejo (1949), que trabaja en Trancas, una pequeña y deliciosa población de Tucumán y realiza obras de carácter abstracto. Otro artista extraordinario es Nilo González (1939), quien desgraciadamente desde hace años que no puede pintar; apareció en 1976 en un concurso federal y a partir de allí realizó exposiciones tanto en Zurbarán como en el Museo de Arte Moderno y en el Centro Cultural Recoleta, desde Concepción de Tucumán nos mostraba un mundo fantasmagórico, donde la creación industrial de perfiles de acero nos hablaba del dominio de la industria frente a la capacidad del hombre, creo que es uno de los artistas más interesantes de nuestro arte.
 


EZEQUIEL LINARES, "El Tigre en París", 1982.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAZLO SZALAY, "Ángel", 1948

 

 


   NILO GONZÁLEZ, "El Eco", 1979.

 

JUAN VALLEJO, "Trimo", 1980.

Los Litoraleños

Rosario, Santa Fe y Entre Ríos nos han dado también algunos extraordinarios artistas, uno de los más originales y quizá el primero de ellos fue el primitivo Secundino Salinas (1842-1912), quien se dedicó a mostrarnos al gaucho y su entorno.

Otra artista fue Josefa Díaz de Clusellas (1852-1917), quien realizó numerosos retratos en Santa Fe y en los últimos años de su vida ingresó a un convento de clausura.

Augusto Schiavoni (1893-1942), es uno de los ingenuos más interesantes de nuestro arte y su composición con sus colegas y literatos de la época nos recuerdan las obras del francés Henri Fantin Latour. Fue Gustavo Cochet (1894-1979), un artista íntegro y profundo, sus delicadas flores son posiblemente insuperables en nuestro arte, fue también grabador y autor de un libro estupendo sobre dicha técnica. Alfredo Guido (1892-1967), y Angel Guido (1896-1960), marcan el gran desarrollo de la figura y el retrato en Rosario.

Otro artista completo y multifacético fue el querido Julio Vanzo (1901-1984), visitarlo en su taller frente al parque Independencia era salir con el fervor en el arte, fue el primero que trabajó con aerógrafo en la década del 30 en nuestro país, técnica que aprendió con su maestro, el mejicano David Alfaro Siqueiros y compartió su taller con Lucio Fondana.

Leónidas Gambartes (1909-1963), pese a sus problemas en la vista, realizó una obra fina y embriagadora y narró la vida del Litoral como ninguno. Otro tanto puede decirse de César Fernández Navarro (1909-1992), y Carlos Enrique Uriarte (1910-1995).

César López Claro (1912-2005), fue un trabajador incansable, su obra me recuerda a la del Juan del Prete, ya que todas las escuelas del Siglo XX fueron abordadas por él: la figuración, el realismo, la abstracción, el surrealismo, el expresionismo, el collage, fue artista completo y apasionado.

Ricardo Supisiche (1912-2000), el querido "manco" pintó las islas y el Litoral del Paraná como nadie. Un hombre original, difícil de calificar fue el querido Juan Grela (1914-1992), hombre tímido y puro, con un misterioso candor. Oscar Herrero Miranda (1918-1968), también pintó el río, y sus queridas "Totó", esos personajes que parecen salidos de la obra de Modigliani pero robustas de carne, nos hablan de los prostíbulos de Rosario.

Rosario ha sido una ciudad de grandes coleccionistas y su Museo Municipal "Juan B. Castagnino" tiene una de las más grandes colecciones de nuestro arte en el país, con más de 3.000 obras de una calidad insuperable. No hay que olvidar que el artista internacional más famoso de la historia argentina: Lucio Fontana nació, vivió y trabajó en Rosario.

En el Museo hemos realizado retrospectivas de Fernando Fader, Florencio Molina Campos y Raúl Soldi.
 


   GUSTAVO COCHET, "Rosas", 1950.

 

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CARLOS URIARTE, "Caballos en el Río", 1970

JULIOS VANZO, "Jinetes a Caballo", 1937.

Los Cordobeses

La Docta, con los jesuitas, su universidad, su capacidad, no sólo contestataria sino de profunda cultura, nos ha dado algunos de los maestros más importantes de nuestro arte.

El gran retratista de Córdoba fue Genaro Pérez (1839-1900), tanto de personajes civiles como de temas religiosos. Emilio Caraffa (1862-1939), decoró junto a Nazareno Orlandi y Carlos Camiglioni la iglesia Catedral, fue un viajero incansable, nacido en Catamarca, estudió en Madrid, París e Italia y cuando llega a Córdoba en 1895, al año siguiente funda la Escuela de Arte donde desarrolló una gran labor docente; con justa razón el Museo Provincial lleva su nombre. Emiliano Gómez Clara (1880-1931), fue también un gran maestro, becado por la provincia viajó a Roma a estudiar y también lo hizo con Caraffa, a quien sucedió en el cargo de director de la Academia provincial cuando éste se jubiló. Su hija Chela, también dejó obras de importancia.

Una gran labor docente realizaron los hermanos Rosalía y Ernesto Soneira (1908-1970). Sin duda que Córdoba es el paisaje preferido del Arte de los Argentinos, todos nuestros artistas han viajado a la provincia para pintar su naturaleza; el querido Ernesto Farina siempre me decía que "para recibirse de pintor había que pintar alguna vez la Capilla de Candonga...".

 


   FRANCISCO VIDAL, "La Lectora", 1940.

 

CHELA GÓMEZ CLARA, "El Baño", 1934.

Algunos artistas fueron cordobeses por adopción como en el caso de Fernando Fader (1882-1935), que llega a Dean Funes en 1916 con un diagnóstico de pocos meses de vida, eran la sierras y ese aire diáfano el mejor bálsamo para los dolores que le producía la tuberculosis; quiso Dios que durante casi 20 años siguiera trabajando y realizara algunas de las obras más importantes de nuestro arte.

Retratista de excepción ha sido Francisco Vidal (1887-1980). El "paisano" Luis Tessadori (1897-1974), construyó su casa en las sierras y sólo "bajaba" a la ciudad para presentar sus exposiciones y hasta le molestaba ponerse traje...

 


   MARCOS BORIO, "El Bote", 2000.

 

 

JOSÉ MALANCA, "Iglesia de Pocho", 1942.

José Malanca (1897-1967), es el pintor más emblemático de la provincia de Córdoba, trabajó con ahínco en su querida "estancita" en Río Ceballos; los valles de las sierras parecen atrapados en sus telas, en las cuales reflejó la realidad, a diferencia de Fray Guillermo Butler que espiritualizó el paisaje, curiosamente pintaba a tan sólo mil metros de él, en la casa de retiro que tenían los dominicos. Siempre se ha dicho, en tono de broma, que en Córdoba no se conseguía comprar óleos color verde, porque todo lo había acaparado el querido Malanca... Fue un viajero incansable que recorrió Europa y América y buscó las raíces de la tierra americana. Amigo y compañero de él fue Antonio Pedone (1899-1973), quien influenciado por la obra divisionista del italiano Giovanni Segantini realizó en la década del 20 y del 30 la mayoría de sus obras; artista extraordinario que merece una puesta en valor.

Uno de los hombres que ha conocido que sabía más de arte era Ernesto Farina (1912-1988), pintor de marinas y de puertos, luego de su larga estancia en Italia se radicó en Córdoba. En los últimos años reflejó las terrazas de La Docta, fue uno de los artistas más sensibles que ha dado nuestro arte.
 


   DIEGO CUQUEJO, "Naturaleza Muerta", 1968.

 

 

PABLO CANEDO, "Ciudad de Otoño", 2006.


La escuela realista tiene en Diego Cuquejo (1921), y Marcos Borio (1949), sus mayores exponentes de la provincia. Otro artista extraordinario ha sido Pedro Pont Verges (1924-2004), multifacético si los hay, pasó de la pintura metafísica al realismo y también a la figuración.

Desde hace más de 20 años se halla radicado en Unquillo, Carlos Alonso (1929), quizá es el artista más popular de la Argentina, nacido en Mendoza y alumno de Spilimbergo, quiso el destino que comprara una casa a pocos metros de la casa de su maestro, y allí trabajaba. Cordobés por adopción fue Marcelo Bonevardi (1929-1994), el artista de vanguardia de mayor gravitación de nuestro arte. En Estados Unidos vivió 33 años, y quiso el destino que nos propusiéramos que él "fuera profeta en su tierra" así que lo "repatriamos" y se radicó en Córdoba donde realizó sus pinturas que toman tridimensionalidad con la incorporación de objetos.
 


 

 

 

 

 

 

 


 ROGER MANTEGANI, "Otoño 2006"

 

 

JOSÉ "BEPI" DE MONTE, "Paisaje Insólito I", 1976.


Un artista metafísico, extraordinario y excelente persona fue José "Bepi" De Monte (1929-1984), su obra está cargada de sentimiento y es muy original. Antonio Seguí (1934), hace más de cuatro décadas que vive en las afueras de París, pero vuelve todos los años a su querida Villa Allende como para beber de sus raíces. Ha realizado obras escultóricas de gran tamaño que decoran lugares centrales de la ciudad.

Una obra pura y profunda es la que realiza Pablo Canedo (1955), es difícil de encasillar en un movimiento, aunque vemos un carácter metafísico en su obra. La ciudad y el paisaje nos hablan de su amor a la tierra y su preocupación por dejar testimonio.

Otros artistas de gran calidad son Antonio Monteiro (1934), y Roque Onofre Fraticcelli (1951), y se destaca la obra de Roger Mantegani (1957), que generalmente expone su obra en el exterior. Artista de excepción es el recordado Eduardo Bendersky (1932-1993), quien fue un colorista sutil y profundo.

Actualmente las escuelas de artes plásticas de Córdoba rebalsan de alumnos y son el semillero y el gran futuro del arte argentino.

 

 

Próxima entrega: Escuelas Pictóricas del Arte de los Argentinos y Los Maestros Europeos.

(*) Especial para Magazine del Domingo. Es necesario aclarar que las imágenes insertadas en el texto lo han sido a modo de ilustración y no de reproducción.

 

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