Para coleccionar

 

Breve Historia del Arte de los Argentinos

Dr. Ignacio Gutiérrez Zaldivar

Segunda entrega (*)

El Salón del Centenario

La "Exposición Internacional de Arte del Centenario 1910" se inauguró el 12 de julio de 1910. Se llevó a cabo en el Pabellón que la Argentina había tenido en la Feria Internacional de 1889 en París, creado por el arquitecto francés Albert Ballu. Tenía  dos pisos y cinco cúpulas, los cuatro ángulos estaban decorados con esculturas del extraordinario Ernest Barrias. El Gobierno argentino lo había querido vender, pero no había encontrado compradores, así que lo trajo al país en 1893 y desgraciadamente en una tormenta en el mar, se perdieron dos pinturas de Abel Laurens y algunas mayólicas y detalles del mismo. Se lo alquiló para la Sala de Concierto, Teatro y Confitería pero no tuvo éxito. En 1898 Julio Argentino Roca inaugura una exposición de producción nacional y unas salas para exposiciones de arte. Allí es donde se instalará el Museo Nacional de Bellas Artes que es magníficamente dirigido por el doctor Cupertino del Campo y donde se realizaron las mejores exposiciones de la década, entre ellas la famosa de Quirós en 1915.

Francia había solicitado un terreno donde edificar su propio pabellón para este evento, demostrando una vez más que son los mayores gestores culturales del mundo y han logrado con su arte atraer a millones de turistas durante más de un siglo.

El Pabellón se encontraba en Arenales 651, a metros de Florida, en la Plaza San Martín, y contaba con 43 salas que fueron repartidas entre los países que estaban representados con pinturas, esculturas, dibujos y proyectos decorativos. Estos eran: Alemania, Austria, Hungría, Bélgica, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Países Bajos, Suecia, Uruguay y Argentina. Dos de las salas tenían carácter Internacional y contaban con obras de Paraguay, Dinamarca, Rumania, Noruega, Suiza y Portugal, además de los países ya citados. Se seguía el modelo de la Bienal de Venecia.

Era la exposición más grande de arte que se había realizado en el mundo hasta la fecha, integrada por 2.419 obras. El esquema de organización fue el que inspiró a la muestra que se realizaría años después en New York. Este Salón además es el que permitió que el 21 de septiembre de 1911 se inaugurara el Primer Salón Nacional, el mayor Premio de Arte que existe en la Argentina. Tal fue el éxito de la exposición que a los pocos días hubo que hacer una segunda edición del Catálogo.

Hubo una pre-inauguración el 7 de julio. Francia, con gran criterio comercial, también hizo "vernissages" previas; hay que recordar que en estos años el ingreso "per capita" de los argentinos era superior al que tenían los franceses, y estas exposiciones de artistas franceses que se habían hecho en los últimos años nos hablan de su inteligencia de buscar nuevos mercados para sus artistas. Su selección era ecléctica, en una misma muestra había obras de Bail, de Raffaelli y de Gastón La Touche, que sería bastante difícil justificar en una misma exposición. Algo que sorprendió fue el envío de unas joyas de René Lalique que entusiasmaron a los compradores porteños. La única de las representaciones que no hizo inauguración era la inglesa, que estaba de duelo.

La mayoría de las obras estaban en venta y además el Gobiernos Nacional había dispuesto de un millón de francos para adquirir obras, ¡que equivalen a 3.451.000 dólares del año 2006! De las ventas que se realizaran la organización de la exposición cobraba un 10 por ciento de comisión ya sea al artista o al propietario de la obra. Las ventas se efectuarían 50 por ciento al contado en el momento de la compra y 50 por ciento a la clausura de la exposición, en el momento de la entrega. Las obras ingresaban al país libres de impuestos.

Únicamente hubo selección de obras en el envío argentino, en los demás se dejó a criterio de los comisarios extranjeros. Se otorgaron numerosos premios, entre los argentinos el Gran Premio Medalla de Oro lo obtuvo Cesáreo Bernaldo de Quirós por su "Carrera de Sortijas en Día Patrio", inspirada en la obra que había realizado su maestro Ángel Della Valle en 1893.
Italia tenía adjudicadas 8 salas y se destacaban las obras de Vicenzo Caprile y Ulisse Caputo; también las de Filippo Carcano, Giuseppe Casciano, Camilo Innocenti y Pietro Fragiacomo. La familia veneciana de Pepe, Guillermo y Emma Ciardi también estaba presente. Otros artistas que influenciaron mucho en el arte argentino y que estaban representados eran Pío Joris, Antonio Mancini, Pompeo Mariani, Alessandro Milesi y una de las obras más maravillosas del envío era de Luiggi Nono (Luis Noveno como firmaba). Una de las obras enviadas era de Camilo Rapetti, quien fuera 20 años después el maestro de nuestro Raúl Soldi en la Academia de Brera de Milán. También había obra de Paolo Sala y de Ettore Tito, y una de las más bonitas era una "Vedutta" de Venecia del extraordinario Rubens Santoro.

Pabellón de Retiro donde se realizó el Salón del Centenario
 
CESAREO BERNALDO DE QUIROS: "Carrera de Sortijas en Día Patrio" - 1910/Gran Premio del Salón del Centenario
 

ANTONIO MANCINI: "Canción Sentimental", 1894

REMBRANDT BUGATTI: "Jeune Cerf Passant", 1909

 

PAUL TROUBETZKOY"La Princesa Elisa y su Hija", 1908

MANUEL LARRAVIDE: "Barcos en Batalla", 1900
 

PEDRO BLANES VIALE: "Mi Jardín, Mallorca", 1906
 

ELISEO MEIFREN, "Atardecer", 1900

Entre las esculturas se destacaba la de Rembrandt Bugatti, el mayor animalista que ha dado el Siglo XX y que desgraciaramente se suicidara cuando contaba tan sólo 30 años, y dos maravillosas obras de Paul Troubetzkoy (1866-1938); nacido en Intra y de familia noble rusa, las dos fueron adquiridas y representaban una a una mujer con su perro y otra, a su esposa con su hija. En total el envío italiano eran 237 obras. En los dos salones de la Sección Internacional había 63 obras de artistas de distintos países. El mejor envío era del portugués José Malhoa. También para esta sala, el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires don Manuel J. Güiraldes, había prestado la "Fundación de Buenos Aires", del español José Moreno Carbonero, la obra que actualmente se encuentra en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que está plagada de errores iconográficos, y se la mandaron al autor para corregir. El envío de Suecia estaba en dos salas y se destacaban las pinturas del más grande acuarelista sueco: Karl Larsson, que fuera admirado por nuestro Eduardo Aubivert con tanta pasión que viajó a Suecia a conocer la obra de él y realizó una exposición extraordinaria en la Galería Sotheby's de Estocolmo. También había cuatro obras de Anders Zorn (1860-1920), quizá uno de los más grandes retratistas del Siglo XX. Eran 153 obras en total. El envío de Uruguay, de 55 obras, era extraordinario, ocupaba una sala, y destacaban las pinturas de Pedro Blanes Viale, el más grande pintor post-impresionista charrúa, quien viviera en Palma de Mallorca donde tenía una estupenda mansión sobre la bahía y el puerto. Nos presentó dos obras realizadas en Montevideo y dos obras realizadas en Mallorca. También había una pintura figurativa de José Cúneo y cuatro delicadas obras de Carlos María de Herrera. También había cinco obras de Juan Manuel de Blanes (fallecido en 1901). No podía faltar una "Marina" del alumno de Eduardo de Martino, Manuel Larravide. Entre las esculturas se destacaban las de José Bellioni y Juan Zorrilla de San Martín. El envío de Gran Bretaña se dispuso en cuatro salas y, se destacaban las obras de Frank Brangewyn, el extraordinario pintor que influenció en Quirós, y un magnífico grabador que conocieron la mayoría de los grabadores argentinos de la época. Había tres obras Pre-rafaelistas extraordinarias de Sir Philip Burne-Jones, y una de Sir Lauwrence Alma Tadema, dignas de estar en las principales salas de la Tate Gallery de Londres. También había dos pinturas maravillosas de John Lavery. El envío británico consistía en total en 284 obras. Los Estados Unidos tenían dos salas. Los artistas argentinos habían triunfado en la Exposición de Chicago de 1893 y dos de los mayores premios los había logrado Nazareno Orlandi y Ángel Della Valle con "La Vuelta al Malón". Ésta última, su propietario era el mecenas y oftalmólogo Pedro Lagleyze dio orden de venderla. La obra estuvo en varias ciudades de la costa oeste, pero no era un buen momento para vender obras; la obra volvió aquí y la viuda de Lagleyze, Josefina Monti, la donó oportunamente al Museo Nacional de Bellas Artes y es considerada una de las obras más emblemáticas de todo nuestro arte. El envío norteamericano era extraordinario, había una obra de George Bellows, otra de Emil Carlsen, dos obras post-impresionistas de William Chase, una refinada figura de Tomas W. Dewing, que hoy se encuentra en Washington, dos seductoras pinturas de Childe Hassan y fuera de venta se expuso un Winslow Homer, artista que había influenciado en muchos pintores argentinos. También, entre las que estaban fuera de venta ya que fueron prestadas por sus propietarios, se destacaba una decorativa pintura de Maxfield Parrish y una de Frederick Remington, el más grande pintor y escultor del western norteamericano y a su muerte la casa Tiffany's y Roman Bronzes contrata a Paul Troubetzkoy para realizar los característicos cawboys y broncos; este escultor italiano modela en Europa teniendo como modelos a los personajes del circo The Buffalo Bill. En total eran 161 obras. Los artistas de Alemania, tenían tres salas y se destacaba un "Orfeo" de Lovis Corinth y dos esculturas con anticipado art decó de Franz von Stuck, el artista de Münich que fuera el primer elegido por Fernando Fader para cursar estudios, aunque finalmente lo hizo con Heinrich von Zugel. Los alemanes enviaron 112 obras en total. El envío de España era fabuloso, había retratos del gallego Fernando Álvarez de Sotomayor, de los valencianos José Benllure y Manuel Benito Vives. También unos luminosos paisajes de Aureliano de Beruete y obras de Gonzalo Bilbao, que era también el Comisario del Envío Español. Dos pinturas fabulosas del catalán Ramón Casas y también de Isidro Nonell. Del granadino Eduardo Chicharro había un paisaje y una figura, del malagueño Guillermo Gómez Gil una "Puesta de Sol" que le debe haber generado más de un centenar de ventas en nuestro país. Figuras de Eugenio Hermoso y del granadino José López Mezquita; dos retratos de Ricardo de Madrazo, uno de los miembros de la mayor dinastía de retratistas que ha habido en España y su padre, José, influenció a nuestro Prilidiano Pueyrredón en su retrato de Manuelita Rosas. Una de las obras que causaron más admiración fue el paisaje catalán de Joaquín Mir, y las que se vendieron en la misma noche de la inauguración fueron los paisajes de Eliseo Meifren, quien tenía un gran mercado en la Argentina, realizaba exposiciones con más de 100 obras y era la "estrella del mercado" de Buenos Aires.

Del valenciano Ignacio Pinazo dos obras de gran formato, algo inusual en su obra. Del impresionista Darío de Regoyos, dos paisajes de Vizkaya. También fueron adquiridas rápidamente dos sensuales "Gitanas" de Julio Romero de Torres, quien una década después se convertiría en el artista más exitoso de nuestro mercado y curiosamente sus obras, se vendían en Buenos Aires y no en su Córdoba natal ni en ninguna otra ciudad de España. Los paisajes de Santiago Rusiñol influyeron enormemente en nuestros artistas y sorprendió la "Maja Madrileña" de Eduardo Urquiola y Aguirre, que era el maestro de Ignacio de Zuloaga, de quien se expusieron 36 obras.

Curiosamente durante la exposición salió la información que este artista vasco había fallecido, rápidamente varios mercaderes de arte y coleccionistas quisieron aprovechar la ocasión y reservaron algunas obras; a las 72 horas cundió el pánico: el que había muerto era el padre de Ignacio de Zuloaga y no el artista, y rápidamente fueron a cancelar la operación...

Ya estaba muy activo en el mercado de Buenos Aires, el mercader José Artal, y su yerno, el extraordinario pintor valenciano Julio Vila y Prades (discípulo de Joaquín Sorolla), también estaba realizando trabajos en el Club Tigre y en distintas mansiones de Buenos Aires como el Palacio Pereda. Con gran criterio comercial presentó un retrato de su mujer y un tema de caballos, los dos temas de encargue de la sociedad porteña.

Sorprendieron las obras de los dos hermanos sordomudos vascos Valentín y Ramón de Zubiaurre. En la selección de esculturas se destacaban las 13 obras de Mariano Benllure y Gil y 3 de Miguel Blai y Fabrega, quien recibiera varios encargos de monumentos en Buenos Aires. En total los españoles enviaron 278 obras, 18 de las cuales no figuraban en el Catálogo y eran de Hermenegildo Anglada Camarassa que deslumbraron al doctor Pedro Figari que viajó especialmente a ver el Salón, sin ninguna duda también lo encantaron las obras de Vuillard y Bonnard, sus otros referentes. Chile estaba representada en una sola sala con 14 obras de Juan Francisco González, 5 de Pedro Lira y 2 coloridas pinturas de Benito Rebolledo Correa, seguidor de la obra de Sorolla. Los paisajes post-impresionistas de Alberto Valenzuela Llanos sin ninguna duda fueron mirados con atención por nuestro Fernando Fader. En total se presentaron 81 obras. Los Países Bajos también tenían una sola sala, se destacaba la obra de Bernardo Blommers y en total eran 66 obras.

Los franceses habían realizado dos exposiciones en Buenos Aires, en 1908 y 1909, y ahora venían con mucho interés de ganarse un mercado atractivo para sus exportaciones artísticas. Había obras de Jules Adler, Joseph Bail (el preferido de la sociedad porteña, por sus obras con niños limpiando cacharros de cobre). Desgraciadamente nadie compró las dos figuras nabis y delicadas del inigualable Pierre Bonnard, pero sí adquirieron las amaneradas de Paul Chabas. Tampoco nadie adquirió las preciosas pinturas y dibujos de temática religiosa del genial Maurice Denis, también tuvieron poca suerte unas bailarinas de Jean Louis Forain que le causarían envidia al mismo Degas. Sí encontró comprador, que fue el doctor Marcelo Torcuato de Alvear, la obra de Lucien Guirand de Scevola realizada en Versalles. La primera obra que se vendió el paisaje post-impresionista de Henri Martin. También había obras de Henri Lebasque, Albert Lebourg y también seducían las obras de Henri Le Sidaner, una dramática escena de Paul Mathey que fue comprada rápidamente, no así los dos paisajes de Albert Marquet, y con gran dolor debo confesar que nuestros coleccionistas no supieron distinguir dos obras cumbres del arte universal debidas a la genialidad de Claude Monet: una barca de Argenteuil y un paisaje de Giverny. Sí encontró comprador un romántico Auguste Rendir, pero dos obras de Odilon Redon pasaron sin pena ni gloria. Las que fueron arrebatadas por nuestros coleccionistas fueron las 16 obras de Auguste Rodin y una enorme "Retrato Ecuestre del General San Martín" realizado por George Scott, que se encuentra en el Regimiento de Granaderos a Caballo de Buenos Aires. Había también 2 obras del suizo Félix Vallotton y una delicada obra de Edouard Vuillard.

Las dos obras del escultor Emile Bourdelle se vendieron rápidamente y quince años después se inauguraría el monumento ecuestre más importante de nuestro país: el de Carlos María de Alvear, que se encuentra en la Recoleta, para el cual el artista trabajaría 12 años y que seguramente debe haber contado con la ayuda de su alumno argentino Pablo Curatella Manes. Antonio Santamarina adquirió la obra de Jean Louis Brown con tema hípico, obra que posteriormente donara al Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires. El envío francés era la enorme cantidad de 480 obras, con lo cual se justificaba su Pabellón separado del resto.

La selección de obras que representaban a la Argentina, y que ocupaban cinco salas, fue realizada por Reinaldo Giudici, Emilio Artigue, Carlos Ripamonte, Lucio Correa Morales, Mateo Alonso, Arturo Dresco, Ernesto de la Cárcova y el arquitecto Julio Dormal. Eran 176 pinturas, obras de Jorge Bermúdez, Cupertino del Campo, 8 de Ceferino Carnacini, 3 fuera de concurso de Pío Collivadino, 6 de Fausto Eliseo Coppini, una figura del joven Eugenio Daneri, también fuera de concurso 6 obras de Reinaldo Giudici, alguna de las cuales se encuentran en la Quinta Presidencial de Olivos, 4 de Justo Lynch, una del veinteañiero Atilio Malinverno, 26 del gran triunfador del Salón que fue Cesareo Bernaldo de Quirós, 11 del también becado en Roma Carlos Ripamonte, la famosa "Pobre Herencia" de Luis Falcini, presentada en yeso ante la escacez de fondos del artista para fundirla en bronce, y 16 de Charles Henri Pellegrini, el único artista fallecido. El total de obras presentadas por la Argentina eran 235.

A las dos semanas de inaugurada la Exposición ya se habían vendido 500.000 francos (equivalentes a 1.725.500 dólares del año 2006) pero desgraciadamente ninguna de la Sección Argentina: cuatro obras eran de Zuloaga, una de Pinaso, otra de Gómez Gil, obras de Ettore Tito, Alessandro Milesi, Pepe Iemaciardi y de Guglielmo Ciardi. También la estupenda composición de Zanetti Zila, la obra de Le Sidaner y Lucien Simon, el bronce de Antoine Bourdelle, una obra de Henri Lebasque y al señor Carlos Tahys se le vendió la obra de Paul Mathey "La Viuda del Pescador".


JULIO VILA Y PRADES: " Niñas en la Playa", 1910


LUCIEN GUIRAND DE SCEVOLA, "En Versailles", 1910


AUGUSTE RODIN: "San Bautista Predicando", 1878


HENRI MARTIN: "Saint Cirq Soleil", 1910
 


EMILE BOURDELLE, "General Carlos María de Alvear", 1920


JEAN LOUIS BROWN, "La Carrera", 1906


JORGE BERMÚDEZ, "El Árbol", 1907


CESÁREOS BERNALDO DE QUIRÓS: "Deya Florida, Mallorca", 1919

PAUL MATHEY, "La Viuda del Pescador", 1910
 

Los compradores eran Antonio Santamarina, el marchand Federico Müller, los señores Bosch y Vital, la señora de Ortíz Basualdo, el mercader de arte José Pinedo, el coleccionista Lorenzo Pellerano, el señor Antonio Devoto, el mercader José Artal, el Círculo Italiano, el señor Juan C. Milberg, el señor Recondo, el intendente de la Ciudad de Buenos Aires Manuel J. Güirales (con varias obras), también Carlos Güiraldes, el señor Jorge Lanza, el señor Guillermo Aldao, Manuel A. Rodríguez, el ya mencionado paisajista Carlos Tahys, Josefina de Udaondo, la señorita Victoria Aguirre, la señorita Balcarce, la señora María M. de Leloir, el señor Hernán Ayerza y el señor José Blanco Casariego. Los artistas argentinos venían invictos en ventas.

Se entregaron numerosísimos premios entre los cuales citamos algunos. En la Sección Española: Gran Premio a los Pintores Ignacio Zuloaga, y Eliseo Meifren y a los escultores Miguel Blay y Mariano Benlliure. Medallas de Oro a Fernando Álvarez de Sotomayor, Manuel Benito Vives y José María López Mezquita. Medalla de Plata a Julio Vila y Prades, Valentín y Ramón de Zubiaure, Roberto Domingo, Carlos Gómez Gil y a Eduardo Urquiola Aguirre, por su obra "Maja Madrileña".

Sección Alemana: Gran Premio para Hans von Bartels. Sección Uruguaya: la Medalla de Oro fue para Pedro Blanes Viale. Sección Sueca: Gran Premio para Otto Hesselbom y Medalla de Oro para Alfred Bergström. Sección Estados Unidos: Gran Premio para Charles Grafly y al genial William M. Chase. Sección Chile: Gran Premio para Pedro Lira. Sección Internacional: Gran Premio para Hermegildo Anglada Camarassa, por sus 18 obras. Sección de los Países Bajos: Gran Premio para Sluiter Willy.

En la Sección Argentina estaban fuera de concurso Emilio Artigue, Pío Collivadino, Reinaldo Giudici, Carlos Ripamonte, Eduardo Schiaffino y Eduardo Sívori.

El Gran Premio fue para Cesáreo Bernaldo de Quirós. Medallas de Oro para Emilio Caraffa, Ceferino Carnacini, Alberto María Rossi, Antonio Alice, Ernesto de la Cárcova, Hernán Cullen, José Quaranta, y la escultora Luisa Isella. Medallas de Plata para Javier Maggiolo, Fausto Eliseo Coppini, Héctor Nava, José Terry, Jack Artigue, al escultor Pedro Zonza Briano. Medallas de Bronce para Cupertino del Campo, Justo Lynch, Eugenia Belín Sarmiento, Eugenio Daneri, Ángel María de Rosa y Luis Falcini; y una mención honorífica para Alfredo Guttero.

Los amigos del Grupo Nexus tendrían que estar más que contentos cuando el 21 de septiembre de 1911 (Día del Artista Plástico) se inaugura el Primer Salón Nacional de Pintura y el Primer Premio lo recibe un ex niño lustrabotas, un dibujante y pintor excepcional que recibiera la mejor enseñanza de parte del turinés Decoroso Bonifanti, quien lo cuidó como si fuera su hijo. Como el retrato era "el tema" de la época la mayoría de las obras presentadas eran figuras y fue Antonio Alice quien, con justicia, se alzó con el Primer Premio; hasta 1925 nunca se premió a un paisaje. En julio de 1915 Federico Müller realiza la primera exposición de artistas argentinos en su galería, ya que antes se dedicaba al arte europeo. La crítica apoyó la iniciativa de Müller; el diario La Prensa del 21 de julio dijo: "Como anticipo al próximo salón anual, la galería inaugurada ayer ofrece en su selecto conjunto de nombres y de obras, la particularidad apreciable de interpretar el arte nacional en todas las tendencias con que se manifiesta ordinariamente a través de sus representantes más característicos".

Titulada "12 pintores Argentinos" estaba integrada por obras de Fernando Fader, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Carlos Ripamonte, Jorge Bermúdez, Cupertino del Campo, Alberto M. Rossi, Ana Weiss, Jorge Soto Acebal, Ceferino Carnacini, Alejandro Christophersen, Luis Cordiviola y Américo Panozzi (1887-1971), un joven de 28 años recién egresado de la Academia Nacional de Bellas Artes y que años después nos brindara con su paleta los más bellos paisajes de nuestra Patagonia, ya que desde 1921 se radicó en Bariloche.

De aquí en más la galería del marchand alemán se convertirá en una de las más prestigiosas de Buenos Aires y donde anualmente, desde 1916, Fernando Fader nos mostrará su producción cordobesa.

En la década del 20 nos encontramos con un país pujante, poderoso y que era considerado el sexto país en calidad de vida en el mundo. Un abogado de 59 años que se había radicado meses antes en Esmeralda y Charcas, en la Capital Federal, realiza en 1921 junto a su hijo arquitecto y ilustrador del Diario La Prensa, Juan Carlos, su primera exposición; era el charrúa Pedro Figari.

La exposición tiene muy buenas críticas, pero tan sólo se vendió un cuadro y curiosamente lo compró un pintor, el francés Isidoro Grün que estaba realizando algunos encargos en nuestra ciudad. Ese mismo año se realiza la primera exposición de vanguardia de la historia del arte argentino, fue realizada por el santiagueño Ramón Gómez Cornet en la galería Chandler, luego don Ramón destruye todas las obras, ya que se interna en su tierra y considera que no era de valor lo que había realizado en Europa.

En 1924 comienza una reacción frente a lo que se considera el arte figurativo o, hasta algunos lo llamaban, el arte "oficial". Comienza la publicación de la revista Martín Fierro que se editará cuatro años. También se crea la Asociación Amigos del Arte que durante 14 años fue el lugar más prestigioso para exposiciones en nuestro país, fue magistralmente dirigida durante 12 años por Elena Sansinena de Elizalde y se encontraba en la calle Florida. En diciembre realiza allí su exposición el neocubista Emilio Pettoruti recién llegado de Europa. La polémica se desata, los ánimos se caldean, algunos escupen las obras, el pobre platense tiene que ponerle vidrios a sus cuadros, ¡los caricaturistas se hacen una fiesta! Renovarse es difícil, pero había gente con visión , como el Gobernador cordobés Ramón J. Cárcano que lo invita a exponer en Córdoba, lo recibe con un protocolo de figura ilustre, inaugura su exposición en el Salón Fasce y le compra "Bailarines" en 1.000 pesos, el equivalente a 4.500 dólares de hoy, y que tiene que soportar acusaciones de "malversación de fondos"  por parte de la prensa y no se dan cuenta que Cárcano le dio al patrimonio de la provincia una obra extraordinaria y que demuestra que La Docta "sabe ver mientras otros miran..."

Los artistas suelen ser personalidades individualistas y poco afectos a hacer grupos, pero en 1926 se funda la Peña del Café Tortoni, en Avenida de Mayo y allí, en el subsuelo, se reunían, para mostrar sus obras, escuchar todos los martes música con discos que compraba Florencio Molina Campos, realizar debates y hasta escuchar pianistas como Rubinstein. En la primera exposición se ven obras de Juan Bautista Tapia, Valentín Thibon de Libian, Fray Guillermo Butler, Merediz, Xul Solar, el más grande escultor argentino de todos los tiempos, en mi opinión, Pablo Curatella Manes, el tallista excepcional Agustín Riganelli y el escultor de fuste Alfredo Bigatti.

En 1927 vuelve a la Argentina el genial Alfredo Guttero y se encarga de organizar exposiciones y fomentar a las vanguardias, crea el Nuevo Salón, como una contra cara del Salón Nacional. Luego de toda una vida en Europa en pocos años deja una marca ineludible en nuestro arte. Uno de los que expone en el Nuevo Salón, en 1931, es Luis Falcini su obra "Racimos".

En 1933 se realiza la primera exposición abstracta en nuestro país, es la de Juan del Prete, un artista versátil, único y que ha dejado una estela incomparable en nuestro arte. Ese mismo año el propietario del Diario Crítica, Natalio Botana, que estaba enamorado de una uruguaya que era la compañera de David Alfaro Siqueiros, encuentra la mejor manera para tener oportunidad de conquistarla: encagarle al artista mejicano una obra, y así su amor deseado se quedaría un tiempo en Buenos Aires. ES así que le encarga un mural para realizar en su quinta de Don Torcuato, Provincia de Buenos Aires. Los ayudantes de Siqueiros son Spilimbergo, Berni, Lázaro y Castagnino. Desgraciadamente la obra, que fue correctamente desmontada, se encuentra actualmente en varios contenedores a la intemperie con la maldición de una década de conflictos judiciales; Dios quiera que los mismos terminen y que la obra pueda ser montada en nuestro país y disfrutada por todos los argentinos. Ese mismo año se traslada nuevamente el Museo Nacional de Bellas Artes, curiosamente se elige un lugar poco apto: un edificio abandonado de Obras Sanitarias de la Nación, con piletas de agua incluidas, que es reformulado por el Arquitecto Bustillo.  Allí, en Avenida Libertador 1473 se cuenta actualmente con 10.000 metros cuadrados de salas de exposición y se exhiben 820 obras, aproximadamente el 6% del Patrimonio del Museo. En el año 2003 se replantea la exhibición de la colección dedicándole una sala de 3.700 metros cuadrados íntegramente para el Arte de los Argentinos, representada por 470 obras seleccionadas por el Arq. Belluci y su equipo.

Lino Enea Spilimbergo comienza a dar clases en el Instituto de Artes Gráficas, entre 1934 y 1939. Allí concurrían los alumnos que no estaban conformes con las enseñanzas recibidas en la Academia Nacional. Con cariño me han recordado al maestro: Leopoldo Presas, Ideal Sánchez, Bruno Venier, Alberto Altalef y Luis Barragán.

En 1936 se realiza la primera exposición de revisión de nuestro arte, es en el Museo Nacional de Bellas Artes. Se tituló "Un siglo de Arte en la Argentina" y abarcaba desde Angelo Campone, un italiano que llegó a nuestro país a principios del Siglo XIX, hasta algunos artistas nacidos a principios del Siglo XX; eran 100 pintores, todos fallecidos a esa fecha. Se destacaban los retratos de Baltasar Verazzi (1819-1886), nacido en Italia, vivió cuatro años en Buenos Aires, donde realizó una gran tarea como decorador y retratista, y también pintó obras de género militar y religioso. En 1939 llega el surrealismo a nuestro arte con la exposición fundacional del Grupo Orión que habían sido agrupados por el crítico Ernesto Rodríguez. Realizan su primera exposición en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, que se encontraba en el Pasaje Barolo de la Avenida de Mayo. Integraban el grupo: Alberto Altalef, Luis Barragán, Vicente Forte, Juan Fuentes, Antonio Miceli, Orlando Pierri, Leopoldo Presas, Ideal Sánchez y Bruno Venier. También aparece la primera publicación que nos cuenta integralmente la actividad plástica en nuestro país, es el "Anuario de Plástica", dirigida por el matrimonio Pécora, que durante una década nos informa de la intensa actividad plástica en todo nuestro país. Hay que recordar que pocas ciudades en el mundo tienen un centenar de exposiciones abiertas permanentemente como es el caso de Buenos Aires, y las exposiciones en el interior reciben miles y miles de visitantes, con un concepto original y único: el arte y su exhibición es gratuito en la Argentina y felices estamos que así lo sea y esto gracias a las empresas privadas que auspician las exposiciones e injustamente no reciben ninguna desgravación impositiva por dicho accionar. En 1942 se realiza una exposición del uruguayo Joaquín Torres García (1874-1949) en Galería Müller y el oriental crea el taller de Arte Constructivo en Montevideo que tanto influirá en el arte del Río de la Plata. Entre sus seguidores encontramos a los gemelos rosarinos Adolfo y Jorge Nigro (1942), que radicados en Uruguay en la década del 60 se vincularon con integrantes del Taller Torres García y estudiaron con José Gurvich y los hermanos Ribeiro. También la corriente muralista, que tenía su origen en el arte mexicano, planta semilla en nuestro país y en 1944 se funda el Taller de Arte Mural teniendo como miembros a Lino Enea Splilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa y el español Miguel Colmeiro , quienes al año siguiente realizan una estupenda obra que se encuentra en las Galerías Pacífico de la Ciudad de Buenos Aires (Córdoba y Florida).

En 1944 se funda la revista "Arturo" que promueve el arte abstracto, con artículos de Gyula Kosice, Arden Quin y Torres García. Al año siguiente surge el Movimiento Arte Concreto-Invención, que luego adoptará el nombre de Grupo MADI, integrado entre otros por Kosice, Tomás Maldonado, Raúl Lozza (1911), Alfredo Hlito (1923-1993), el poeta Edgar Bayley y los escultores Claudio Girola, Enio Iommi y el urugayo Arden Quin, quien llevó el "madismo" a París. Kosice define, en el Manifiesto de 1946, a la "pintura Madi, color y bidimensionalidad. Marco recortado e irregular, superficie plana y superficie curva y cóncava. Planos articulados, con movimiento lineal, rotativo y de traslación". Hacía 7 años que había llegado a la Argentina de regreso, el artista más famoso en el mundo, el inigualable Lucio Fontana quien publica el Manifiesto Blanco, en 1946, aunque no lo firma, quizá por miedo a perder los cargos oficiales que tenía. Se funda así el "espacialismo".

En 1947 se crea el premio más prestigioso del arte argentino: el Premio Palanza, con fondos donados por el Doctor Augusto Palanza. Consiste en invitar a 10 artistas y un jurado formado por miembros de la Academia Nacional de Bellas Artes otorga el premio. Actualmente, luego de mal administrados los fondos por culpa de la inflación y tantos otros males autóctonos, el premio ha pasado a llamarse Alberto Trabucco, quien donó importantes propiedades a la Academia y el último galardonado ha sido el polifacético Rogelio Polesello. Eran años difíciles para la cultura, y una de las causas era el Ministro de Educación y Cultura Oscar Ivanisevich, quien en 1949 exige que no se admita en el Salón Nacional la obra de Emilio Pettoruti, y allí dos miembros del jurado, Raúl Soldi y Cesáreo Bernaldo de Quirós amenazan con renuncia y comunicar los motivos. Se da marcha atrás, pero en el acto inaugural del salón, Ivanisevich se despacha y habla del "degenerado producto de artistas toxicómanos", refiriéndose a la obra del genial Emilio Pettoruti. Ese mismo año un gran coleccionista y amateur de arte, Marcelo de Ridder, crea el Instituto de Arte Moderno, que funcionaba primero en la calle Paraguay y luego se muda a las salas de la querida Galería Van Riel. Allí exponen todos los grandes artistas y maestros que nos da esta generosa tierra, entre los primeros están Presas y Ocampo.

En 1951 se inaugura la Galería Bonino, creación del matrimonio de Alfredo y Fernanda Bonino, en una vieja casona de la calle Maipú se dedica a promover, con gran ojo, inteligencia y habilidad a Miguel Carlos Victorica, Pedro Figari, Eugenio Daneri, Raúl Soldi, Horacio Butler, Héctor Basaldua, Miguel Diomede, Luis Seoane (1910-1979), Gertrudis Chale (1909-1954), Miguel Ocampo, Leopoldo Torres Agüero (1924-1995) y Raúl Alonso (1923-1993). Creo que junto a la galería Müller y Witcomb y a la Asociación Amigos del Arte, ha sido de las empresas más exitosas y más útiles para la promoción del arte. Producida la Revolución Libertadora, en 1955, es designado Director del Museo Nacional de Bellas Artes Jorge Romero Brest y durante 8 años le da su impronta a nuestro museo mayor.

Creo que el hombre más importante en la promoción y difusión de nuestro arte es el genial poeta y crítico de arte Rafael Squirru, hombre apasionado y con un ojo zahorí nos guía desde 1956 cuando, debido a su persistencia, crea algo quizá imaginario, algo que ni siquiera tenía una sede fija, algo que tan solo estaba en un papel: el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos Aires. A él y a su tarea de difusión a través de 70 libros e innumerables artículos en el Diario "La Nación", "Criterio" y tantas otras publicaciones debemos la difusión del arte argentino, que también realizó en Washington como Director de Asuntos Culturales de la Organización de Estados Americanos (OEA), entre 1964 y 1970. En 1958 se creó el Fondo Nacional de las Artes creación del recordado amigo Dr. Juan Carlos Pinasco quien lo presidió durante 16 años. Entidad pionera en el mundo, es un Banco que da préstamos y subsidios a los artistas y entidades culturales. El modelo luego fue imitado en Estados Unidos. Durante las presidencias de Pinasco el Directorio era extraordinario con personalidades como Victoria Ocampo, Héctor Basaldúa, Julio Payró, Petro I. Calderón, Francisco Carcavallo, Augusto R. Cortazar, Camilo Darthés, Delia Garcés, Edmundo Guibourg y Juan José Castro.

Su sede está en Buenos Aires y su objeto es otorgar créditos para estimular y premiar las actividades artísticas y literarias en nuestro país y en el extranjero. También otorgar créditos para construir y adquirir salas de espectáculos, galerías e arte, estudios cinematográficos y talleres. También administra las disposiciones legales y los fondos de fomento a las artes por leyes dictadas o a dictarse, como también recibe los Derechos de Dominio Público Pagante: esto es que pasados los 70 años de fallecido el autor, cobran los derechos de autor que pasan a dominio público.

Se le asugnó un capital de 200 millones en Moneda Nacional del año 1958 (equivalentes a 27.700.000 dólares de hoy, año 2006), también se le dio un porcentaje sobre el juego del PRODE, que luego ha sido anulado. Los cargos de Director son "ad-honorem", deben ser argentinos, uno es representante de la Secretaría de Cultura y otro del Banco Central; los doce vocales son elegidos por el Poder Ejecutivo Nacional.

Anualmente entrega grandes premios, y han sido premiados: Emilio Pettoruti (1967), Horacio Butler (1973), Benito Quinquela Martín (1974), Libero Badii (1982), Raquel Forner (1987), Antonio Seguí (1990), Luis Felipe Noé (1997), Rogelio Polesello (2003); y también las grandes figuras de la cultura nacional como Jorge Luis Borges, Juan José Castro, Armando Discépolo, Ariel Ramírez, Eduardo Mallea, Alberto Ginastera, el arquitecto Mario Roberto Álvarez, Horacio Coppola, Cuchi Leguizamón, Silvina Ocampo, Astor PIazzola, Ernesto Sábato, Marcos Denevi, Tita Merello, Eduardo Falú, Washington Castro, entre otros. El Premio consiste en una suma de dinero y una escultura diseñada por la artista Noemí Gerstein.

En 1959 se funda el Grupo del Sur, con Carlos Cañás (1928), Anibal Carreño, Ezequiel Linares (1927), René Morón y el escultor Leo Vinci.

También se crea el Grupo Espartaco integrado por Ricardo Carpani (1930-1997), Esperilio Bute, Mario Mollari, Juan Carlos Sánchez, Carlos Sessano y Raúl Lara. Luego se sumarán Elena Diz y Pascual Di Bianco. Manifestaban que "el arte, no puede ni debe estar desligado de la acción política y de la difusión militante y educadora...". Durante un tiempo estuvieron en contra de la pintura de caballete y únicamente se ocuparon de la pintura mural, que tenía su fuiente de inspiración en los grandes muralistas mejicanos (Orozco, Rivera y Siqueiros). Carpani realizó murales en un teatro de Olavarría, en Parque Chacabuco y en el Sindicato de la Alimentación y del Vestido y durante la década del 60 sus afiches para el movimiento obrero se convirtieron en un clásico del arte argentino. Aunque no abandonó definitivamente la pintura de caballete, su obra es de carácter monumental y épica; sus figuras son escultóricas y llenas de volumen.

El Movimiento Informalista realiza dos exposiciones en conjunto, en las cuales se descataban las obras de Mario Pucciarelli, Fernando Maza, Kenneth Kemble, con sus típicas pinceladas negras sobre un fondo blanco y Luis Alberto Wells que le daba relieve a sus obras incorporando latas o maderas.

En 1960 se realiza en Galería Peuser de Buenos Aires la primera exposición del Arte Generativo, título creado por el recordado amigo Ignacio Pirovano, a raíz del estudio que realizara sobre el pintor belga Georges Vantongerloo. Significaba crear algo de la nada, "generar", y lo hacían utilizando elementos geométricos. Eran los miembros de dicho grupo Eduardo Mac Entyre (1929) y Miguel Ángel Vidal (1927), dos queridos amigos que marcaron un estilo personal y original que pasearon por toda América. Otros artistas que se han destacado en este estilo son Ary Brizzi (1930) que trabaja en planos de color y Carlos Silva (1930-1987), que lo hacía a través de puntos.
 


EDUARDO URQUIOLA, "Maja Madrileña", 1910

JACK ARTIGUE, "Barca en el Puerto", 1916

AMERICO PANOZZI, "Paisaje Nevado", 1922

JUAN CARLOS FIGARI, "Fiesta en la Estancia", 1921 / Expuesta en Müller en 1921

PEDRO FIGARI, "El Reproche"

JUAN CARLOS Y PEDRO FIGARI, "Pericón en el Patio"

EMILIO PETTORUTI, "Bailarines", 1918 (Derechos reservados Fundación Pettoruti)

La Peña del Café Tortoni
 

AGUSTÍN RIGANELLI, "Figura Alada", 1938

LUIS FALCINI, "RAcimos", 1922

BRUNO VENIER, "Tango Ribereño", 1987

LEOPOLDO PRESAS, "El Viejo de la Pipa", 1946

IDEAL SÁNCHEZ, "Sueño", 1980

BALTAZAR VERAZZI, "Ana Rivarola de Almagro", 1858

JOAQUÍN TORRES GARCÍA, "La Ciudad", 1943

Ese mismo año, en París, el mendocino Julio Le Parc crea, junto a otros artistas el G.R.A.V., siglas que traducidas al castellano significa Grupo de Investigación en Arte Visual. Seis años después nuestro artista es premiado en la Bienal de Venecia y pone en el tapete el arte cinético.

También se funda el Instituto Di Tella y en 1963 Jorge Romero Brest tomó la dirección de su centro de artes visuales. En 1961 se realiza, también en Peuser, la primera exposición de la Otra Figuración, más conocido como Nueva Figuración, que integraban el abogado y pintor Ernesto Deira (1928-1986), el gestual Rómulo Macció, el inteligente y polifacético Luis Felipe "Yuyo" Noé (1933) y el recordado y original Jorge de la Vega (1930-1971). Los cuatro jóvenes artistas coincidían en rescatar la figura humana en la pintura, ante la ausencia de ella en los nuevos movimientos pictóricos como el geometrismo y el informalismo. Pero no desde el planteo tradicional del realismo, así lo explicaba Noé en el prólogo del catálogo de la muestra: "Otra figuración no es otra vez figuración... la imagen del hombre de hoy es distinta de la imagen del hombre de ayer. El hombre de hoy no está guardado detrás de su propia imagen. Está en permanente relación existencial con sus semejantes y las cosas. Ese elemento relación considero que es fundamental en otra figuración".

En 1962 Raquel Forner gana el Gran Premio de la Bienal de las Industrias Kaiser, esta empresa realizó una importante tarea no sólo por el arte nacional sino por el arte latinoamericano y en Córdoba junto a la tarea de Gregorio Díaz Lucero lograron invitar a los más grandes artistas de Latinoamérica. Muchas de las obras premiadas y otras adquiridas se encuentran hoy en el Centro Cultural Espacio Contemporáneo de Arte del Chateau Carreras de Córdoba. También el profundo Antonio Berni obtiene el Gran Premio de Grabado en la Bienal de Venecia, siendo fundamental para este logro la tarea de difusión que realizara Rafael Squirru. Y dos años después el maestro rosarino deja la pintura de caballete para dedicarse a la escultura y la creación de objetos e instalaciones donde se destaca su serie de "los monstruos".

En 1965 Marta Minujín presenta "La Menesunda", obra fundamental dentro de la historia de nuestro arte. Marta es una de las artistas más interesantes con una carga de creatividad inconmensurable. También en dicho año se publica una edición del "Martín Fierro" de José Hernández con ilustraciones del contundente Ricardo Carpani. En 197 se publica el libro más entretenido e interesante de nuestro arte, es la autobiografía de Emilio Pettoruti titulada "El pintor ante el espejo", obra fundamental y que recomiendo ser leída ya que nos marca una época, un estilo y una ética excepcional. Al año siguiente, Nicolás García Uriburu realiza la coloración de aguas del Gran Canal de Venecia, durante la Bienal.

En 1970 deja de funcionar el Instituto Di Tella y al año siguiente Antonio Berni realiza una gran exposición individual en el Museo de Arte Moderno de París.

En 1976 se funda Zurbarán, era la galería 150 de una ciudad atiborrada de pequeños logales, como también lo era Zurbarán que contaba con tan sólo 36 metros cuadrados en la esquina de Libertad y Posadas; ubicación inusual y poco comercial para la época. Se inaugura con una exposición de maestros rioplatenses con obras de Basaldúa, Butler, Caride, Castagnino, Daneri, Del Prete, Diomede, Fara, Farina, Forte, Figari, Lazzari, Nojechowicz, Presas, Quirós, Russo, Soldi, Spilimbergo y Torres García.

En 1977 realizamos una exposición de Martiniano Arce dándole jerarquía al filete, creación autóctona de Buenos Aires que tiene su origen en Sicilia. También ese año presentamos la obra de Felipe Troilo (1891-1937) un fino post impreisionista poco conocido para el gran público. A lños diez meses inauguramos nuestra nueva sala en Cerrito 1522 con una muestra retrospectiva de Luis Aquino.

En 1978 se inaugura Zurbarán Mar del Plata con una temporada excepcional con exposiciones de Fray Guillermo Butler, Ducmelic, Irureta, Macció, Seguí, Roma Geber, las increíbles cerámicas del recordado Lino Palacio y Diana Dowec. También realizamos la primera exposición individual de Duilio Pierri y organizamos muestras en el Museo Dámaso Arce de Olavarría de Vicente Forte, Néstor Villar Errecart, Arturo Irureta y Lino Palacio. En noviembre, en medio de una eventual guerra con nuestros hermanos chilenos, realizamos el único remate de nuestra historia con 127 obras, junto a la firma Guerrico.

En 1979 presentamos una retrospectiva de Nazareno Orlandi, creador incansable que falleciera en 1952 y de quien realizáramos una importante investigación histórica, tanto en Italia como en nuestro país. Realizamos un homenaje a la Galería Van Riel que dejaba su sede de la calle Florida y que fuera promotora de las grandes figuras de nuestro arte.

En 1980 Antonio Berni finaliza "Apocalipsis" y "La Crucifixión", sus últimas grandes obras que fueron destinadas a la capilla del Instituto San Luis Gonzaga, de Las Heras, provincia de Buenos Aires. Al año siguiente realizamos en nuestra sala una retrospectiva de Eugenio Daneri y de Faustino Brughetti. En 1982 Raquel Forner ejecuta un mural para el edificio de la OEA en la ciudad de Washington. Es un año de poca actividad debido a la Guerra de Las Malvinas.

En 1983 realizamos retrospectivas de Luis Tessandori y de José Malanca, y comenzamos con la saga de exposiciones del inigualable Stephen Robert Koek Koek. En 1984 realizamos la primera exposición de Claudio Rikelme y durante 22 años compartimos su amistad y su trabajo, desgraciadamente falleció hace pocos meses, a la edad de 73 años. El mismo año realizamos la primera retrospectiva de Carlos de la Torre y de Fernando Fader.

En 1985 fallece Jorge Luis Borges. Realizamos la primera retrospectiva de Epaminonda Chiama y de Jacques Witjens.

En 1986 realizamos la primera exposición de Florencio Molina Campos, del cual hemos realizado 36 exposiciones a lo largo y ancho de nuestro país, visitadas por más de dos millones de personas. En 1987 realizamos la primera retrospectiva de Cesáreo Bernaldo de Quirós y de Cupertino del Campo, y la primera exposición de Juan Lascano en nuestras salas. Inauguramos nuestra segunda sala en Buenos Aires, Colección Alvear de Zurbarán, que hasta el día de hoy ha realizado 181 exposiciones.

En 1988 realizamos la primera exposición retrospectiva de Luis Cordiviola y de Ángel Domingo Vena.  En 1990 organizamos, en ocasión del centenario de su nacimiento, la primera exposición de Benito Quinquela Martín, de quien ya hemos realizado trece exposiciones en Buenos Aires y el interior del país. El 31 e junio presentamos nuestro primer libro, con la colaboración de Rafael Squirru, en el Palais de Glace y fue el día fundacional de la primera Mega Exposición en nuestro país realizada en el Palais de Glace, con 195 obras de 40 grandes maestros titulada "¡Qué bien pinta la Argentina! y que recibió 60.000 visitantes en tan sólo un mes. En 1991 invitamos a retornar a la Argentina a Rafael Alberti y se le realizaron numerosos homenajes; el día más emotivo fue cuando de sorpresa visitó a su amigo Raúl Soldi, en su casa de Núñez.

El mismo año realizamos la primera retrospectiva de Ernesto Valls, de Atilio Malinverno y de Alfredo Lazzari, y realizamos la Mega Exposición "Quirós" en el Palais de Glace con 151 obras y que fue visitada por 161.000 personas. El mismo año organizamos una retrospectiva de 75 dibujos y acuarelas de Fernando Fader y la primera exposición en Mendoza, en el Museo Provincial de Bellas Artes "Emiliano Guiñazú" Casa de Fader, en Luján de Cuyo, llevando 30 obras de Raúl Soldi.

En el año 1992 realizamos la retrospectiva de Quirós en el Museo Provincial de Bellas Artes "Rosa Galisteo de Rodríguez" de Santa Fe, con 60 obras, incluyendo la Serie de Los Gauchos del Museo Nacional de Bellas Artes. También organizamos nuestra primera exposición en el exterior, en el mes de mayo, en Hammer Galleries de New York, en la calle 57 y 5ª Avenida con 60 obras de artistas argentinos, la muestra fue titulada "A Century of Argentine Art". Inauguramos una nueva sala en el Hotel Park Hyatt de Buenos Aires, en Posadas y Cerrito. Realizamos retrospectivas de Molina Campos en el Museo Municipal de Bellas Artes "Juan Carlos Castagnino" de Mar del Plata y llevamos "La Corrida de Sortija" de Ángel Della Valle al Pabellón Argentino de la Expo Sevilla, España.

También realizamos la retrospectiva con 246 obras de Soldi en el Palais de Glace que fue visitada por más de 402.000 personas y, la primera retrospectiva de Oscar Vaz. Reinauguramos el Museo de Arte Hispanoamericano "Isaac Fernández Blanco" luego de los destrozos por el atentado a la Embajada de Israel, con la presentación de 250 obras de Léonie Matthis y un libro sobre su obra. Ese mismo año el Príncipe Felipe de Edimburgo nos presentó e inauguró la exposición titulada "Vida Silvestre en el Arte de los Argentinos" con obra de 23 artistas argentinos.

En 1993 realizamos la primera exposición individual de Leopoldo Presas en nuestras salas. En el mes de julio organizamos una retrospectiva de Quirós en el Club Social de su ciudad natal Gualeguay; y en octubre realizamos una exposición con 60 obras que fue itinerando en siete ciudades de Estados Unidos y que fue acompañada de la presentación del primer libro sobre arte argentino escrito en inglés: "23 Argentine Artists Now".

En 1994 realizamos una exposición de Pettoruti y la Mega Exposición de Leopoldo Presas en el Palais de Glace. Continuamos realizando exposiciones en el interior de Marcelo Bonevardi, tanto en Santa Fe como en Mendoza. En septiembre realizamos la Mega Exposición de fotografía titulada "Los Argentinos", con más de 300 obras de Aldo Sessa.

En 1995 exponemos la obra de Eduardo Audivert en la casa Sotheby's de Estocolmo, Suecia y también en la ciudad de Oslo, Noruega. Presentamos el libro "Más allá de la Realidad" referida a los artistas Jorge Álvaro, Ernesto Bertani, Alicia Carletti, Eduardo Faradje y José Alberto Marchi. Entre 1996 y 1999 realizamos en Canal 7 de Buenos Aires el ciclo "El Arte de los Argentinos", fueron 150 programas referidos a nuestros pintores, escultores y al patrimonio arquitectónico de nuestro país. En septiembre de 1996 organizamos la Mega exposición de Florencio Molina Campos con 400 obras y 309.000 visitantes en el Palais de Glace y editamos "Don Segundo Sombra" de Ricardo Güiraldes y "La Tierra Purpúrea" de Enrique Hudson, con ilustraciones de Molina Campos. En 1997, exposiciones de Molina Campos en Punta del Este, La Rioja, Córdoba, Sociedad Rural de Palermo, San Luis y Bariloche; y de Juan Lascano en el Museo Municipal "Juan Carlos Castagnino" de Mar del Plata. También mostramos en el Museo Sívori y el Provincial de Bellas Artes "Rosa Galisteo de Rodríguez" de Santa Fe la obra de Ernesto Bertani.

En 1998, con una colección de 60 obras de Tango realizamos exposiciones en ciudades de Estados Unidos: Atlanta, Los Ángeles, Santa Bárbara, Houston, Washington; luego cruzamos el Atlántico para exponerla en el Daansmuset de Estocolmo, Suecia, para continuar en el año 2000 en Hannover, Alemania, en la Feria Mundial. También realizamos exposiciones de Lascano, Bertani, Marchi y Scaglione en la ciudad de Panamá. Y en septiembre realizamos la primera retrospectiva de Pablo Curatella Manes. En 1999 realizamos la retrospectiva de Ángel Della Valle y en octubre una gran Mega de 100 artistas argentinos que obtuvieron el Gran Premio del Salón Nacional e incluyendo a algunos que nunca fueron premiados como Xul Solar, Pettoruti y Molina Campos entre otros. En septiembre de 2000 realizamos la exposición más visitada de la ciudad de Buenos Aires: "Quinquela", en el Palais de Glace con 504.000 visitantes y también expusimos la obra de Curatella Manes en el Museo Provincial de Bellas Artes "Emilio Caraffa" de Córdoba. En el mes de diciembre presentamos la exposición con mayor concurrencia de público en la historia del Arte de los Argentinos (654.000 personas), fue la de Molina Campos en el Cabildo Histórico de Córdoba, en el verano 2000/2001. El año 2001 nos encuentra con "Quinquela" en el Teatro Auditórium de Mar del Plata, con 150.000 visitantes y en el mes de abril con retrospectiva de Fader en el Cabildo HIstórico de Córdoba con 260.000 visitantes, simultáneamente en el Museo Caraffa continúa la exposición de Fader. En el mes de junio presentamos la obra de Carlos Alonso en el Centro Cívico de Bariloche y en julio la obra de Quinquela, tanto en el Cabildo como en el Museo Caraffa de Córdoba congrega a 360.000 cordobeses. La obra de Molina Campos recorre 10 ciudades del interior de Córdoba y también exponemos la obra de Quinquela en el Centro Cultural Parque de España, de Rosario, Santa Fe. En noviembre de 2002, a diez años de la primera exposición reiteramos la Mega Soldi en el Palais de Glace, que recibe 150.000 visitantes. Ernesto Bertani recibe el Gran Premio de Honor del Salón Nacional. Al año siguiente presentamos nuestro libro sobre el escultor Stephan Erzia y una exposición en el Museo "Isaac Fernández Blanco" de Buenos Aires; también una retrospectiva de 120 obras de Raúl Alonso, a 10 años de su fallecimiento, en el Palais de Glace, que también fue acompañada de un libro sobre el artista. En el mes de octubre en el Museo "Guiñazú" Casa de Fader de Luján de Cuyo, Mendoza, realizamos una retrospectiva de Fernando Fader con 100 obras y 68.000 visitantes fueron a la muestra. En el año 2004, en el mismo museo mendocino presentamos "Molina Campos" y la visitaron 96.000 personas. En octubre de 2004 inauguramos Zurbarán Córdoba, teniendo dicha galería un promedio de 300 visitantes diarios que supera en 10 veces los visitantes de las salas de Buenos Aires. En el año 2005 presentamos la obra de Antonio Berni en el Jockey Club de Rosario, "Soldi" en el Cabildo de Córdoba y una retrospectiva de 100 obras de Lascano en Palmares Open Mall de Mendoza. En el 2006 hemos realizado exposiciones de Quirós en el Teatro Argentino de La Plata, en la Pontificia Universidad Católica, de Puerto Madero, Buenos Aires, en el Espacio Contemporáneo de Arte de Mendoza y en Río Gallegos.


Los integrantes del Taller de Arte Mural, 1943

Las otras obras que integran la Segunda Parte

 

(*) Especial para Magazine del Domingo. Es necesario aclarar que las imágenes insertadas en el texto lo han sido a modo de ilustración y no de reproducción.

 

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De izquierda a derecha, sentados: Schiaffino, Sívori, De la Cárcova, Bollerini, Boneo. De pie: Della Valle, Correa Morales y Bonetti.