HISTORIA
El puerto
por
Alicia Bonilla*
Plenos
mis sentidos luego de recorrer las
maravillosas salas del museo Fortabat
sobre el canal de Puerto Madero, me
dirijo hacia los ventanales de la
moderna construcción y el puerto con la
pujante ciudad de Buenos Aires están
frente a mí. Inmediatamente vienen a mi
memoria los grandes acontecimientos que
desde lo más remoto nuestra historia
giran siempre en torno a este puerto.
Quiso el destino que las expediciones
que venían desde Perú llegaran primero
que las que lo hacían desde el Río de la
Plata al corazón minero de Sud América,
el Potosí. Es así como se monta una
organización política económica con base
el Lima y en el monopolio de su puerto y
sus comerciantes, destinada a la
explotacion de la zona sur de este
continente en función de la financiación
de la política europea de la metrópoli.
Todo el comercio del Sur con España
entra y sale por el puerto de Lima. Y en
función de ello se establece el
Virreinato del Perú dentro del cual
quedara comprendido nuestro actual
territorio. Si bien la ruta del Atlántico resulta a
ojos vistas mas directa hacia España que
la del Pacifico con el consiguiente
acarreo terrestre por Panamá para luego
volver a embarcar rumbo Europa, los
intereses económicos establecidos en
Lima van a determinar que el Puerto de
Buenos Aires no se encuentre habilitado
para el comercio debiéndose este
dirigirse por tierra hasta Lima para
embarcar al exterior.
Tal reglamentación hizo que la ciudad de
Buenos Aires fundada por Juan de Garay
en 1580 se poblase de personajes de muy
bajo nivel social económico cultural
dado que en estas tierras no había
posibilidades ni de negocios directos
con la Metrópoli, ni de explotación del
indio debido a que como dijimos en
nuestra anterior exposición los mismos
en estas pampas eran cazadores nómadas
que no se sometieron al hombre blanco.
El peligro portugués, y detrás de ellos
del ingles que aspiraba a quedarse con
el comercio de América, sobre todo
después de la fundación por el imperio
lusitano de la Colonia de Sacramento en
1680, violando los limites del las
donaciones papales hechas a España y
Portugal por el papado a través de las
Bulas de Donación y el posterior Tratado
de Tordesillas firmado entre las dos
potencias, llevaron a Carlos III a
fundar el Virreinato del Río de la Plata
en 1776 ubicando por razones
geopolíticas su capital en Buenos Aires
ya que esta era la entrada a la cuenca
del Plata, vía directa de acceso por sus
espaldas a las riqueza de Potosí.
Asimismo al habilitar el puerto de
Buenos Aires se esperaba detener el
creciente contrabando que con la
complacencia de las propias autoridades
se venia desarrollando en la zona
económicamente ahogada por las
restricciones comerciales.
Los
acontecimientos mundiales llevaron al
rey a aceptar que los ingleses entraran
dentro de nuestra economía a través del
Navío de Permiso que llegaba dos veces
al años a este puerto con productos
transportados por Inglaterra y el
Asiento de Negros, navío cargado de
esclavos que recalaba también dos veces
al año y desembarcaba su cargamento
humano, no puedo dejar de recordar al
abordar el tema el maravilloso cuento de
Mujica Laynes, pulsera de cascabel en el
libro Misteriosa Buenos Aires, donde se
relata la primera escala que estos
hombre realizaban en lo que hoy es la
estación Retiro previa su partida al
Alto Perú.
Por pintoresco que nos resultasen en
nuestros libros de historia los negritos
cebando mate allá por 1810 cabe recordar
que un esclavo era un elemento caro, lo
que hacia difícil para los habitantes de
esta ciudad, cuya casi única actividad
giraba en torno del contrabando, darse
el lujo por esos días de disponer de un
esclavo, tales imágenes se remontan
recien a la década del 30 conocida como
era rosista.
Por ese puerto junto con los productos
comerciales Inglaterra introdujo también
las ideas imperantes en Europa que van a
servir para que nuestros jóvenes
estudien en las Universidades de Sud
América sobre las ideas del siglo de las
luces que llevaran a los movimientos
revolucionarios de principios del siglo
XIX.
Será también el puerto quien a poco de
formado el primer gobierno patrio divida
las aguas entre Saavedra y Moreno como
veremos mas adelante; que llevara a una
guerra entre el litoral y Buenos Aires
en 1820 y que con el triunfo de Rosas se
impusiese al resto del país hasta 1852
con la permanente prohibición de operar
libremente a los puertos del litoral;
que llevara a Buenos Aires a no
reconocer la Constitución jurada en San
Nicolás en 1853 y a permanecer por diez
años separada de la Confederación, por
no aceptar que la ciudad puerto pase a
ser capital de la nación como dice el
articulo tercero de la nueva
constitución.
El no querer compartir con el resto de
las provincias las rentas de aduana fue
un tema de enfrentamiento hasta 1880 en
que finalmente y luego de sofocar la
revolución de Carlos Tejedor se pudo
establecer la capital en la ciudad de
Buenos Aires y nacionalizar la aduana.
El resto de la historia la conocemos el
puerto se trago al país, un país
macrocéfalo se constituyo siendo las
diez cuadras que hoy tengo frente a mi
vista desde este museo el centro de
todas las decisiones político económicas
que se toman en Argentina.
Tal estructura en torno al puerto
desvirtuara el sistema federal de
gobierno por la falta de desarrollo del
resto del territorio, sobre todo la zona
patagónica, única con acceso directo a
los mares capaz de eludir el control que
sobre la economía lleva a cabo el puerto
de Buenos Aires.
* Profesora de Historia (Universidad del
Salvador) y abogada (Unidad Nacional de
Lomas de Zamora
Del 25 de Mayo al 9 de Julio
La profesora de Historia
por la Universidad del Salvador y
abogada por la Universidad de Lomas de
Zamora Alicia Bonilla inicia con este
artículo un recorrido que unirá las
celebraciones del 25 de Mayo y del 9 de
Julio, con motivo de acercarnos al
Bicentenario de la Patria. Se trata de
un plan de alrededor de una decena de
notas en colaboración con el diario La
Capital, pensadas como un relato simple
y ameno, sin perder por ello rigor
histórico, para responder a las
expectativas de todo lector, pero
especialmente a las de los educadores.
"Del 25 de Mayo al 9 de Julio", según lo
habitual de nuestro blog "Nuestra
Historia", irá desarrollándose cada
siete días, con entregas que aparecerán
al principio de cada semana.
¿Bicentenario de qué?
Por Alicia Bonilla*
Los hechos históricos no son como en la
genética, violentas mutaciones que
producen cambios. En la historia todo se
va hilvanando, todo es por un antes y
produce un después. En nuestra historia
patria también.
A lo largo de mi experiencia profesional
y mi vida social me he encontrado
siempre con la realidad que la mayoría
de los argentinos no tiene bien en claro
que fue el 25 de Mayo de 1810. Confuso
episodio donde decimos ser libres,
romper las cadenas, formar gobierno
patrio pero, no somos independientes ya
que para ello habrá que esperar seis
años. ¿Que paso ese día?. ¿Que cambio?
Esta
realidad me lleva ante la proximidad del
bicentenario, a intentar narrar cortas
historias que nos ayuden a comprender el
porque se han producidos determinados
hechos en nuestro pasado y por que no,
también en nuestro presente.
El movimiento de mayo de 1810 no fue un
hecho aislado ni sorpresivo en nuestra
historia. Se enlaza con acontecimientos
políticos, económicos y sociales que
devienen desde la época en que
dependíamos del virreinato del Perú y
por que no, de las composiciones
culturales anteriores al descubrimiento.
Resulta imposible abordar ese día desde
la nada, somos hijos de nuestro pasado y
en el debemos buscar las conexiones con
nuestro presente.
La realidad americana tiene raíces
profundas que llegan a los albores de la
historia universal pese a que siempre se
habla de estas tierras como tierras
jóvenes. A la par que en el resto del
mundo florecían civilizaciones hoy
consideradas como los cimientos de los
pueblos europeos y asiáticos en América
también florecían culturas capaces de
construir, calendarios de gran
exactitud, magníficos edificios que han
llegado a nuestros días sorteando sismos
y demás inclemencias meteorológicas que
también deben enlazarse con nuestra
historia luego del descubrimiento.
Agricultores intensivos
Los primitivos pobladores de lo que hoy
constituye la Republica Argentina fueron
agricultores intensivos en el Noroeste
del país, con una importante
organización social, política y
económica cuyas muestras podemos ver hoy
día en Tilcara o en los restos de la
población de los Quilmes por citar solo
dos grandes ejemplos a los que no
podemos dejar de agregar las magnificas
obras de la cerámica Mochica en un plan
de gran simplificación. En el Nordeste
se encontraban pueblos calificados como
agricultores inferiores ya que no habían
logrado técnicas para sostener la
producción
de la tierra como son el riego y la
rotación de cultivos. Sometidos a la
voluntad de la naturaleza estaban
obligados a frecuentes migraciones en
busca de mejores condiciones. El resto
del país era recorrido por grupos de
cazadores a pie, de escasa organización,
hecho que fue alterado sustancialmente
con la llegada de los caballos que
fueran abandonados en su retirada por
Don Pedro de Mendoza, fundador del
Fuerte de Santa Maria de los Buenos
Ayres en 1536 en lo que hoy conocemos
como el Parque Lezama en las cercanías
del Rió de la Plata.
La incorporación del caballo y la
multiplicación como ganado cimarrón de
los ovinos también dejados por el
español cambio sustancialmente la vida
de estos grupos que con mucha mayor
rapidez pudieron recorrer y ocupar estas
tierras. Ganado cimarrón que sellara
nuestro destino ganadero y hombre de a
caballo sin conciencia de limites que
devengara con el correr de los tiempos
en el prototipo social de las pampas
conocido como gaucho.
Este
hombre de a caballo, manejador del
cuchillo para carnear animales o defensa
personal, adentrados en el sigloXIX con
el alambrado que no acepta se arrima a
las orillas de las ciudades a ofrecer su
cuchillo en los frigoríficos o para
proteger las espaldas de algún político
y al que conocemos como El Compadrito
personificado en el Juan Moreira. Surge
así la personalidad cultural nacional
que ofrece elementos basados en un
volksgeist martinferrista pero también
en rasgos que se formaron con la
psicología del asfalto y de la esquina
al decir de Eduardo Mallea.
En esta simple presentación de mi bloque
solo intento mostrarle el enorme
entrecruzamiento de cosas a lo largo del
tiempo y el espacio que determinan un
día un hecho puntual. Espero poder de
esta forma acompañarlos en el
descubrimiento del sentido de aquel 25
de mayo de 1810.
* Profesora de Historia (Universidad del
Salvador) y abogada (Universidad
Nacional de Lomas de Zamora)
fuente:
La Capital
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