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Única revista on-line que lleva Chubut al mundo

ROBERTO BUBAS, GUARDAFAUNA:

"Pienso que la conciencia ambiental en cuando al respeto por la naturaleza viene llegando, para instalarse"

Nativo chubutense, entre las montañas cercanas a su Esquel natal, soñaba con caballos árabes y el mar, navegando -como muchos de su época- en el barco "Calypso" de Jacques-Yves Cousteau. Con esa vocación partió hacia el mar, concretamente Puerto Madryn, a sus 20 años y casi como un mandato categórico, ingresó en Biología Marina. Luego, la naturaleza, el contacto directo con fauna y flora y, posiblemente, la soledad de la Península Valdés a la que se trasladaba los fines de semana para colaborar en la construcción de accesorios a la infraestructura turística en crecimiento, fue la que lo impulsó, definitivamente, a convertirse en guardafauna. Allí, en Caleta Valdés tuvo su primer destino, dentro de una casa rodante a la que le faltaba todo menos las ganas de su habitante para permanecer durante dos años en la inspiradora soledad de aquel paraje natural y silvestre. Allí, también, empezó su observación y el tejido de esa casi incomprensible amistad entre él y las orcas. De esto y otras cuestiones menos bucólicas -como la contaminación y su efecto en la fauna, incluyéndonos a todos, animales y animales humanos- nos habla Roberto durante la tranquila media hora que nos brindó en su casa, mate de por medio.

 

Contame, Roberto ¿Dónde naciste?

Soy de Chubut, nací en Esquel. Soy de la Cordillera y tengo mitad de mi vida vivida allí, en la cordillera, y mitad de mi vida en el mar. Me vine a Madryn a los 20 años.

Y por qué te viniste al mar...

Porque me fascinaba el mar. Desde chico coleccionaba los fascículos de Cousteau (Jacques-Yves). Leía todo sobre él y sus aventuras en el mar...

Y su "Calipso"...

Y su "Calipso". Mi sueño, cuando chico, era convertirme en biólogo marino y trabajar con Cousteau en el Calipso. Esa era mi meta de niño.

Entonces, llegaste a Madryn... y ¿Qué hiciste, cuál fue el rumbo que tomaste?

Vine a estudiar Biología Marina. Empecé la carrera y los fines de semana me iba de voluntario a Península Valdés. Me pasaba a buscar Quique García, que era el director de Conservación en ese momento y a quien aprecio mucho. Así que los fines de semana, cuando no estudiaba, me la pasaba pintando carteles, ayudando a la construcción de baños públicos. Era la época en la que se estaba reconstruyendo el sistema en Península Valdés.

¿No había nada?

Sí, algo había, porque las Reservas tienen su origen en los primeros años de la década del 70 y lo poco que había en ese momento era nuevo y muy de vanguardia. Pero después todo eso se vino abajo con los años y no había habido renovaciones. Que empezaron de nuevo en los '90.

¿Y qué pasó con tu Biología Marina?

Abandoné por justa causa. Me di cuenta de que lo que más disfrutaba era estar en contacto con la naturaleza y con los animales, y para eso no hacía falta un título...

...ni el trabajo de laboratorio, también...

Sí... Tampoco quiero desmerecer el trabajo de un biólogo, que me parece importantísimo y muy valioso. Pero lo mío estaba más en el contacto con el medio y su fauna.

Pero no iba con tu temperamento, tal vez. Te diste cuenta, como suele ocurrir, que a medida que crecemos, la carrera que encaramos no es realmente lo que nos gustaba y que nada que ver...

Sí. Yo lo veo muy claro ahora. En ese momento fue intuitivo, digamos. O fue un impulso. Andaba bien en la facultad y también trabajaba, era preceptor en la Escuela 736. Fueron unos cuantos meses nada más. Porque ya en agosto del año 92 ya era Guardafauna en Caleta Valdés. ¡Y ahí sí que no había nada!

¿Cómo era, en aquella época, ser guardafauna? ¿Cuántos había...?

Éramos poquitos. En Península Valdés no éramos más que 8, creo. En toda la Península. Caleta Valdés no tenía estructura. Llegué yo con una casilla rodante y una camioneta vieja, y a los pocos meses llevé mi caballo y éso era todo el destacamento de Península Valdés...

El caballo que vemos en las fotos...

Sí, Rigel que sigue estando conmigo. Rigel me acompañó en todos mis destinos. Valdés, Punta Norte, Isla de los Pájaros y ahora Punta Loma.

¿De dónde lo trajiste a Rigel?

Rigel es como yo, es de acá, de Chubut. Tiene origen árabe, porque los padres son árabes. Él es árabe pero del aras de la familia Nicoletti de acá de Madryn. Yo lo compré de potrillo.

También tiene una historia muy linda Rigel, porque en el año 83, yo tenía 13 años y mis abuelos me invitaron a ir a Buenos Aires -que ellos iban de paseo- y fuimos a una exposición en La Rural. Allí había unos caballos árabes. Y yo, la única vez que había visto caballos árabes había sido en la película El Corsario Negro, en las pocas veces que daban cine en Esquel, en la cordillera. Y había quedado un poco así, como con el Calipso de Cousteau: mi otro sueño era tener un caballo árabe. O sea, un caballo de esa belleza, de esa mansedumbre y de esa inteligencia. Cuando visito Buenos Aires, como te decía, veo ese caballo, campeón en Palermo, que se llamaba Rajim. Le saco una foto y me quedo horas mirándolo...

¿Qué pelaje tenía?

Tordillo, también tordillo. Y resultó ser el padre de Rigel después.

¡Premonitorio!

Sí, increíble.

Vos, con Rigel... lo domaste ¿en doma racional o en doma tradicional?

Doma racional se llama ahora a lo que yo llamaría doma intuitiva y que es la que tiene respeto por los animales.

Es la doma de los pueblos originarios... doma racional.

Lo que ahora se denomina doma racional es lo que nuestros ancestros, más vinculados con la naturaleza y con la observación del comportamiento animal, era natural para ellos. Básicamente todo es sentido común. ¿Cómo se va a domar un caballo si no es aprendiendo su lenguaje?

Y la respuesta del animal es diametralmente opuesta a la que se obtiene con la otra doma "tradicional". La prueba está en cómo hasta a veces, se convierten como en perritos, salvando las comparaciones.

(risas)

Entonces... retomemos. Llegaste a tu primer misión, allí en Caleta Valdés y ¿Qué observaste? ¿Qué fue lo que más te atrajo de tu profesión? ¿Qué era lo que más te gustaba de tu trabajo en esos primeros pasos?

En esa época... la sensación de inmensidad, del mar, inmensidad de la naturaleza, ballenas, orcas... Era todo nuevo para mí. Yo venía de la montaña y aquello era una apertura a otra dimensión. La montaña un poco encierra y el mar te abre a otra dimensión. Era todo nuevo. Fue realmente conmovedor aquel encuentro.

¿Allí empezaste a sentirte involucrado con las orcas?

Sí. Bueno, conocía a las orcas por fotos por la enciclopedia de Cousteau y, después me maravillé más todavía por una charla a la que asistí siendo estudiante de biología, que daba el guardafaunas Juan Carlos López -otra persona a la que respeto y aprecio muchísimo-...

...le hemos hecho una nota en Magazine...

Y sí, corresponde.

Entonces... maravillado por la belleza del animal ya en agosto del 92 ni bien me establecí como guardafauna en la casilla rodante en Caleta Valdés...

Disculpame pero me asombra esto que repetís... ¿Viviste en una casa rodante... ?

Sí, dos años.

¿Qué tenía esa casa rodante?

Nada. Cuatro chapas y nada. Ni baño tenía. El baño era el cañadón más cercano... No tenía calefacción, sólo un anafe de dos hornallas de las cuales sólo funcionaba una. Pero yo era el tipo más feliz de la Tierra. Lo que te cuento no lo digo como queja. Si me daban más en ese momento, era demasiado. ¡Lo hubiera devuelto! (risas).

Ahí empezaste, entonces y con todo el tiempo del mundo...

Sí, en esa época Caleta Valdés -que era la Reserva más visitada y no tenía guardafauna todavía y como sigue siendo hoy la Reserva más visitada de Península Valdés- los visitantes, de todos modos, eran escasos. Porque si caía un milímetro de lluvia, los caminos se inundaban y te pasabas un mes sin ver a nadie. Era mucha introspección, proyección, leía muchísimo, tomaba datos de las orcas que después le acercaba a Juan Carlos (López)... Usaba mucho tiempo, también, haciéndome amigo de Rigel y de los zorros y...

¿Te hacías amigo de los zorros? ¿Cómo era el tema? ¿Te acercabas, les dejabas comida...?

Los zorros se acercan por curiosidad, y se acercan porque son zorros y la ley del menor esfuerzo... (risas) o sea, cualquier sobra que anda dando vueltas, se la llevaban. Arrancan por ese lado. Son desconfiados, también. Un poco como el zorro del Principito, entonces tenés que acercarte un poco más cada día. Y bueno, en definitiva creo que la esencia de todos los animales, sea una orca, sea una martineta o un zorro es, básicamente, la misma. Y la clave para el vínculo es siempre la misma.

La satisfacción que produce que un ser libre...

...elija... y tenga la iniciativa de establecer un lazo... Porque a eso no lo podés obligar. Es como a un chico.

Exactamente: feeling...

Sí.

Siguiendo, entonces... estudiabas las orcas... Porque, te diré, a vos se te relaciona directamente con las orcas. Es "Bubas igual orcas"... ¿Por qué?

Me lo he preguntado muchas veces. Y tiene una respuesta lógica y es que pasé 15 años de mi vida ocupándome de las orcas y, casi sin querer, me he transformado en referente. Pero miro para atrás y ese "sin querer" está marcado por hitos que han marcado, que han trazado un hilo conductor... eventos que parecen a propósito...

Miro para atrás y parece que fui zizagueando donde me fue llevando la vida y sin embargo veo recortes de diarios y de cosas que vine haciendo y están todas relacionadas en un camino bastante recto...

Nada es casual sino causal...

Sí. Yo no creo en las casualidades, tampoco. Pero tampoco podría definir, porque no podría decir "yo me plantee esto y lo cumplí". No. Mentiras. Las cosas se fueron dando por impulso, por intuición, por placer, porque iba disfrutando lo que iba haciendo y eso me fue llevando a esto.. .

¿Qué te reportaba ese contacto con las orcas, esa observación? Se me ocurre que debe de haber habido una especie de "amor a primera vista", así como te pasó con Rigel o con el padre de Rigel, que fue casi premonitorio.. En este caso me parece que también hay algo parecido...

Las orcas me generaron, desde la primera vez, lo que le genera a cualquier persona que las conoce o que las ve en una foto o en un documental. Es un animal de imponencia conmovedora, un animal inteligente, de una gran belleza física pero que, además, cualquier mente despierta ve "algo más" que la belleza física del animal.

Es un animal de estructuras sociales muy complejas, de cerebros evolucionados, y todo eso se trasluce, aunque sea para el que no conoce, cuando ve al animal.

El comportamiento condice con su "formación" como estás explicando... Los varamientos, por ejemplo...

Los varamientos intencionales... La estrategia de caza en general de todas las poblaciones de orcas en el mundo, son verdaderas culturas de alimentación, transmitidas de madres a crías. Las estructuras sociales, sociedades matriarcales: las hembras son las más experimentadas, viven más que los machos y eso las hace responsables de liderar las actividades de la manada en pos de la supervivencia. Todas cuestiones basadas, como te decía hoy, en el sentido común.

Y esa "transmisión", esas estrategias de caza ... ¿Están en la memoria genética o son entrenamientos que las madres hacen con sus crías?

Las dos cosas, creo yo. Porque son adiestramientos, son respuestas a las condiciones de vida del hábitat en el que están, que pueden ser de muchos años atrás o pueden ser recientes como yo creo que es el varamiento intencional en nuestra área. No creo que tenga más de 60, 70 años probablemente. Pero que en algún momento ingresan, también, a la memoria genética.

Con todos estos cambios climáticos, todo lo que es contaminación... ¿Has notado cambios, no sólo en el comportamiento sino en la coloración y pigmentación de los animales? Me refiero desde tus primeros pasos al aquí y ahora...

No, no. No noté cambios. Yo concluí mi trabajo en cuanto a mi relación personal con las orcas, hace dos años, con el libro con el documental de National Geographic y... bueno, para establecerme más cerca de la ciudad y ver crecer a mi hija menor... (sonrisas)

Pero los cambios, si los hubiera, no se notan. Porque son muy lentos, son adaptaciones en el comportamiento a través de los años, a las condiciones nuevas que se van estableciendo en las colonias. Las de lobos, por ejemplo.

Uno de los peligros podría ser que si hay turismo descontrolado, modifique la posición de los lobos que han tenido durante mucho años y para las orcas sea más difícil cazar. Pero esto no se da todavía. Son alertas.

Para tener en cuenta...

Para tener en cuenta y lo he explicado en mis libros, en conferencias y en informes que he hecho a la Provincia

¿Te hacen caso?

Más o menos... Pasa que hay vaivenes. Cambian las cabezas y cambia la gente que está en las oficinas para tomar decisiones y uno no está machacando sobre los mismos ítems a la misma persona entonces...

Pero son todos profesionales del tema...

A veces sí, a veces no. Le hecho de que la conservación de nuestros atractivos más emblemáticos esté a cargo, en gran parte, de la subsecretaría de Turismo y no de Medio Ambiente, es como un poco obvio.

Sin embargo hasta ahora, el propósito de conservar y crear conciencia ambiental parece venirse logrando.

Entonces es para destacar...

Sí, lo es. Pero, seguramente en algún momento se deberá plantear que la responsabilidad del ambiente y de los seres vivo emblemáticos y no emblemáticos que conviven en nuestra provincia, esté en la esfera que correspondería más que es la de Medio Ambiente.

Es para pensarlo...

Siempre van a estar interrelacionadas... porque son dos miradas sobre un mismo asunto...

Exactamente. Pero es un tema para pensarlo y plantearlo. Acá, el origen de toda esta custodia medioambiental ha sido el turismo. Indudablemente lo ha venido logrando y bien. De todas maneras sería más sano que la órbita sea el ministerio de Medio Ambiente y no la subsecretaría de Turismo el que esté en estas responsabilidades mayores.

Siguiendo con el hilo de lo que estábamos hablando, decís que no se han notado cambios en el comportamiento...

De todas maneras, yendo a lo menos visible, a las cuestiones fisiológicas, cuestiones de contaminación, que no las podés ver en el comportamiento, por lo menos no en un lapso corto, hay una preocupación.

Pienso que la conciencia ambiental en cuando al respeto por la naturaleza viene llegando, para instalarse, finalmente. Sin embargo me preocupa cierta hipocresía respecto de la contaminación de las grandes industrias locales. Es un fantasma tangible y voraz al que todos le hacemos la vista gorda mientras decimos "mirá qué linda la ballenita o la orca o el lobo"...

Aparte, estamos en un lugar geográfico en el que éste es un tema caliente...

Sí. Esto también pensaba, en que no culpemos al Estado. Porque el Estado no es ni más ni menos que la expresión jurídica unificada y ejecutora de la suma de las voluntades del pueblo y el pueblo lo hacemos cada uno de nosotros. O sea, no me parece desentendernos y decir que el Estado debe fiscalizar y controlar... El Estado somos todos nosotros. Que el Estado ejecute lo que tiene que ver con las cuestiones de fondo que son básicas, por ejemplo con esto que decía: si estamos todos maravillados por el medio ambiente y la naturaleza y los lobos y las orcas...

...los pingüinos...

A todos estos seres, incluyendo al humano, nos está comiendo un cáncer, que es un fantasma...

...cercano...

... y posible... Sería muy triste. Es una cuestión de fondo que es la más importante y la más preocupante hoy.

Las ballenas y las orcas ¿Pueden desarrollar algo así como un cáncer? Es decir: a estos animales, ¿Se les extráen muestras de sangre o hay algún otro tipo de seguimiento mas allá de la observación?

En las orcas no se está haciendo un control sanitario. En las ballenas, sí. Hay gente de las instituciones de investigación locales, haciendo un seguimiento y control. No conozco los resultados.

Con las orcas es logísticamente más complicado hacer un seguimiento. Yo aliento a que se lo haga, estudios genéticos y estudios de contaminación a las orcas. Pero es mucho más fácil en las ballenas, las tenemos acá enfrente de Madryn, casi en nuestras casas...

Y no son únicamente las gaviotas cocineras las que generan algún otro tipo de...

Más preocupante que eso serían los efectos de la contaminación, tanto en orcas cuanto en ballenas así como en los mamíferos humanos... (risas)

¿Y cómo influye este tipo de contaminación en la ballena, según tu experiencia?

Bueno, hay mucho escrito sobre eso...

Pero dame tu opinión...

Influye como en el ser humano, en causas de muerte. La contaminación influye...

¿Menos pariciones, infertilidad...?

Los parámetros vitales se complican, se reducen. Yo no soy autoridad en la materia para hablar de ballenas, pero sí en mamíferos marinos hay muchas causas, por contaminación, de alteraciones fisiológicas, pulmonares, en la sangre... Probablemente las mismas que afectan al ser humano y otras que no han sido todavía descubiertas.

¿Tuviste conocimiento de este episodio de los pingüinos a los que se les estaban cayendo las plumas?

Sí, tuve conocimiento. Pero yo preferiría ahora no, porque si no es como que me amplío yo... O sea, prefiero no opinar sobre el tema todavía, tendrían que hablar al respecto... Si no hablan, voy a grabar esto y les voy a decir: "Che, hablen..." Aunque es responsabilidad de todos, indudablemente.

¿Podrán hablar of the record y nos digan qué pasa?

Es que es probable que todavía ni sepan qué es lo que pasa... Hay mucho miedo, también de hablar y lo que genera... ¡Y tenemos que perder el miedo!

La democracia no ha sido un punto de llegada una meta alcanzada sino un punto de partida que, para perfeccionarse, necesita que cada uno de nosotros asuma con consciencia y coraje el rol que le toca.

Estamos todos con miedo. Porque si digo esto, tal empresa me hace esto otro y si digo esto otro...

Es lo que pasa muchas veces cuando en algunas ciudades, la mayor parte de la población depende de una empresa. Estás cautivo.

Sí, pero eso era en otra época. Ahora que quedó el paradigma de la cautividad y ni siquiera es cierto que dependemos de una empresa y mucho menos cierto es que estamos cautivos. Tenemos que aprender a ser más libres pensadores. Derrocar el paradigma de cosas que han sido así, injustamente, 20 ó 30 años atrás. Hoy vivimos otra actualidad, entonces lo mismo que el guardafauna de hace 20 años, cuando yo comencé, no es el mismo que el guardafauna actual. No tiene por qué vivir las privaciones y las cuestiones...

¿Han cambiado las condiciones de trabajo?

Han cambiado muchísimo. Se vive con mucha comodidad hoy en la Reserva. Sin embargo todavía hay una problemática social que no está resuelta. El régimen laboral de un guardafauna es de 10 días en la Reserva full-time por cuatro días de franco. Y eso, a mi criterio, no le permite desarrollar una vida social sana. Entonces, es una pequeña fábrica de lobos esteparios. Es una cuestión que debería de ser revisada.

Pero... ¿Hay lugares donde pueden ir con la familia o no?

No, porque los lugares han quedado chicos. Si bien existen familias viviendo en las Reservas, se hace incómodo para la familia vivir en ellas. Primero porque con los chicos en edad escolar ya se hace una complicación. Los chicos con problemas de salud es otra complicación. Y hoy en día hacen falta más guardafaunas que antes en la Reserva. Punta Loma, por ejemplo. Antes eran 1.000 o 2.000 personas por año y ahora son ¡ 70.000 por año !

¿Cuántos guardafauna hay en la provincia?

Alrededor de 40, más o menos...

Poquitos...

Sí, son pocos.

¿Dónde se sigue la carrera de guardafauna?

No hay una "carrera de guardafauna" en la Provincia. En la provincia, según el nuevo Estatuto Reglamentario, está incorporando guardafaunas recibidos en instituciones privadas del país o públicas, de "guardaparques". Esa es otra cuestión, también, porque la teoría muchas veces decepciona en la práctica, y muchos chicos que han venido del Norte, recibidos, que son guardaparques profesionales, ingresan y después abandonan al poco tiempo porque no es lo mismo lo que aprendés en los libros que lo que te encontrás en la realidad.

¿No hay algo así como un régimen de pasantías? De pronto estos chicos pueden hacer pasantías en destinos "reales"... ¿Existe eso?

Sí, existe pero todavía no está, no se ha hecho según sé, sistemáticamente. Ha habido períodos en los que se hace y otros en los que no. Quiero ser cuidadoso porque no quiero subvalorar los esfuerzos que están haciendo en la Oficina que pelean con este tema. Pero, más que nada es esto: el régimen laboral actual de un guardafauna no permite llevar una vida social de acuerdo a los tiempos que corren. O sea, 10 días, incluyendo sábados y domingos sin francos compensatorios y sólo 4 días de franco cada período de diez...

En la década del 90 hacíamos 26 días de trabajo en las Reservas por 4 libres. El otro extremo, total. Pero eran otros tiempos. Hubo muchos guardafaunas solteros, como yo, felices de estar en el campo, pero no integrados, no incluidos en la vida real, social del país.

Me acuerdo que una de mis visitas, así, venía a Madryn y paraba en la casa de unos amigos y una vez me dicen: "Che Beto ¿Te enteraste que ganó Reuteman?" Y yo le pregunté: ¿Volvió a correr?". (risas) ¡Se mataban de risa! Yo me había quedado con el Reuteman que corría carreras...

Totalmente enfocado en otra cosa...

No sólo enfocado sino..

¡Casi autista!

¡Sí! Empujado a eso, también porque 26 días en el campo y ni los diarios...

Y sí... Saltando a otro tema pero que se relaciona con ese "aquí y ahora" social al que hacés mención. El tema "Facebook", que todo aquello que vos subís a esa red, la gran repercusión que tiene ¿A qué lo atribuís?

Probablemente a esto que vos decís: uno viene sumando eventos en su vida, en una dirección, y terminás, sin querer, transformándote en un referente de algo.

¿Qué crees vos que impacta en la gente de todo lo que contás?

Y... está bien claro en el Facebook. Yo trato, en mensajes privados, de contestarle a la gente que escribe en mi muro, con tanta admiración por mi trabajo y mi pasión... Les contesto por mensaje privado, que soy como cualquier otro, que trabajo en Punta Loma, que vivo en Madryn...

¡Que sos "normal"! (risas)

Y sí... Cualquiera puede hacer lo que uno hace. Probablemente lo que más les llega es esa añoranza que tienen de un vínculo más estrecho con la naturaleza. Y de ese vínculo que quizá en su infancia era un sueño -no quiero decir una utopía que es una palabra que a mí no me gusta-...

¿Lo imposible?

Utopía, entre paréntesis, viene del libro de Tomás Moro, el "no-lugar". Si vos lees el libro es un lugar idílico donde el trabajo sucio lo hacen los esclavos. Entonces, ¿De qué utopía me hablás? ¡La erradiqué de mi vocabulario!

Pero el ideal de todos, o casi, cuando somos chicos es vivir en la naturaleza, vincularnos con respeto en armonía. Después, las cuestiones de la vida nos van alejando de eso y probablemente ven, en mis fotos y en mi contacto con la naturaleza, eso que ellos hubieran querido ser.

Como en mi época existía "Daktari" y era en la selva, en África y todas queríamos ser las cuidadoras de leones, de chimpancés y demas... Fantaseábamos y nos conectaba con un lugar probablemente más placentero que una gran ciudad. 
Ahora, saltemos de Facebook a tus libros, porque has escrito varios.

Publiqué seis libros, libritos digo yo.

Son pequeños...

No abundé en las palabras porque prefiero que el mensaje sea expresado con cuantas menos palabras, mejor. Y no me considero ni escritor ni intelectual. Siempre he escrito por impulso y obligado. agarrar el lápiz y ponerme a escribir.

¿Qué te llevó a escribir?

Creo que la escritura es una manera de aclarar el pensamiento. Todo lo que escribí lo hice, en primera instancia, para mí. Y después, por alguna razón, suerte, azar, causalidad, como le quieras llamar, salió publicado. Y escribo solamente cuando tengo algo para decir o para decirme. Y cuando eso surge de una necesidad profunda.

¿Cuáles son esos seis libros, esos seis títulos?

Bueno, en el 96 publiqué un libro muy chico de orcas, "Orcas" se llama. Después escribí y publiqué "Agustín corazón abierto", que va por la quinta edición y ahora se va a publicar en España; después fueron dos libros para la Editorial Vergara: "Reflexiones inspiradas en la Naturaleza", "Por el camino de los sueños" es uno y el otro es "Sanar el alma", de una colección de seis libros de los cuales publicaron esos dos. Y después publiqué algo que había escrito hacía tiempo, que es la bitácora de una travesía que había hecho cuando tenía 19 años, 20 años antes de venir al mar, "Expedición Rai' Mapú". Fue publicado por la Provincia hace poco, pero fue lo primero que escribí así, con formato un poco de libro. Y "Orcas del Chubut" es el último.

Tengo entendido que hay otro proyecto en carpeta ¿no?

Bueno... Ahora se está gestando una película inspirada en mi historia personal como guardafauna y observador de orcas, situada entre el 96 y el 98, y también inspirada en la filosofía del libro "Agustín corazón abierto".

Que trata sobre inclusión...

Trata más sobre integración que sobre inclusión. Porque también ésta es una de mis reflexiones, respecto que incluir no es lo mismo que integrar.

Cuál es la diferencia que planteás. Porque se las utiliza indistintamente en lo discursivo.

Yo dejaría esta pregunta para que reflexionen sobre ella los que lean esta nota. Incluir no es lo mismo que integrar. Creo que hemos pasado por la etapa en la que incluir era necesario y ahora es necesario integrar, que es más trascendente que incluir.

Y esta película ¿Cuándo se va a estrenar?

Estamos en la etapa de la escritura y revisión del guión, en este momento.

Cuando decís "estamos" ¿Quiénes "estamos"?

Una productora española, una productora argentina y otra alemana, también.

O sea, una coproducción...

Una coproducción, una suma de esfuerzos.

Para filmarse acá en la zona, obviamente...

Sí, sí.

¿Sos creyente?

Soy un ser espiritual, no religioso. Creo en todo, en realidad, por principio creo en todo. Sin dogmatismos y sin fundamentalismos. Por eso que por ahí nunca me he asociado ni soy referente de ninguna asociación o fundación, porque creo que cada individuo es, en sí mismo, toda una institución y toda una fundación. Cuando su corazón lucha en pos de un mundo mejor. Esta sería mi reflexión en cuanto las creencias... Para acotarlo más: soy un mosaico de creencias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

APROXIMACIÓN

Origen del comportamiento de varamiento intencional

The Origin of Intentional Stranding Behavior

por Roberto Bubas

El varamiento intencional es una técnica riesgosa, y no cabe duda de que razones determinantes forzaron a las orcas a desarrollarla. Mi hipótesis sobre el origen de esta particular técnica de caza está basada fundamentalmente en tres factores: la tridimensionalidad del espacio oceánico, las características de la plataforma continental argentina, y los cambios en la disponibilidad de alimento a partir del año 1917.

El mar patagónico representa una gran fuente de alimento, pero ello no significa que este se encuentre disponible para las orcas con facilidad. Las potenciales presas de las orcas están atomizadas en este gran escenario tridimensional, cuya inmensidad aumenta exponencialmente a medida que nos adentramos en el mar.


ORCAS

Varamiento Intencional: riesgos del método

de Roberto Bubas

Debemos considerar que realizar actividades fuera de su medio habitual para un animal de anatomía adaptada al agua no solamente no es tarea fácil, sino que además es un comportamiento sumamente riesgoso. Las orcas con poca experiencia están expuestas de forma permanente a quedar varadas y morir si el oleaje es excesivo o la marea ha descendido demasiado.


MEDIO AMBIENTE

Problemas de conservación

Conservation issues (english version)

de Roberto Bubas

Aunque la información existente resulta todavía insuficiente para estimar la población total de orcas, es probable que a nivel mundial la especie no se encuentre en peligro. Se estima un número de 5000 individuos en aguas del pacífico, 500 en Noruega y más de 20.000 en la Antártida. Sin embargo las poblaciones locales pequeñas como la de Península Valdés son muy vulnerables, y cualquier alteración en su ambiente podría resultar dramático para ellas.


EN EL GOLFO NUEVO

El cerebro de una orca

The Orca’s brain (english version)

por Roberto Bubas

Las orcas tienen un cerebro muy especial, de gran tamaño y altamente evolucionado. Las características del cerebro de los delfínidos reflejan una gran separación con las líneas evolutivas de otros animales y difiere de los mamíferos terrestres en muchas maneras. En contraste con el cerebro de los mamíferos terrestres, el de la orca es de forma globular y más alto y ancho que largo.

 

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