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DE LEVANTEFugaz y mentirosa: ¿La conquista de hoy?
Los hombres cambiaron en sus maneras de encarar y de comprometerse. Ante su conducta, las mujeres nos sentimos inexpertas y nos mata la ansiedad. ¿Cómo facilitar el encuentro y cuándo conviene salir corriendo? Dr. Walter Ghedin |
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A muchas mujeres separadas les resulta una sorpresa cómo han cambiado las reglas de la conquista. Se sienten anticuadas, desinformadas y sin los recursos necesarios para encarar los vaivenes de una nueva relación. Perdieron “roce social” por vivir en una especie de “campana de cristal”, al amparo de sus maridos o de una vida ligada al trabajo o a la crianza de los hijos. Y, encima, no comprenden los nuevos códigos basados en la fugacidad o en la mentira. Tampoco entienden cómo las amigas o compañeras de trabajo se someten a vínculos que tienen mucho de sufrimiento, falsedad e ilusiones vanas. Las mujeres que encaran nuevamente una vida amorosa no saben cómo hacer para conocer y mucho menos para conquistar a los hombres de hoy. Ante cada decepción surgen las clásicas preguntas o los cuestionamientos personales convertidos en reproches y cachetazos varios a la estima. Los hombres pueden haber cambiado en sus maneras de cortejar y de comprometerse a una relación, pero las mujeres se han vuelto inexpertas o no saben usar las condiciones naturales, reemplazando la intuición por una imagen de hombre conveniente a sus intereses o anticipándose al devenir con una ansiedad pasmosa. Rasgos masculinos actuales de conquista 1. Buena “labia” y caballerosidad. 2. Uso de las redes sociales o páginas de contactos. 3. Prolongación de las charlas vía chat, que postergan el encuentro. 4. Discurso con tinte narcisista, centrado en sus potencialidades y logros materiales. 5. Discurso basado en los fracasos anteriores. Las mujeres ocupan el lugar de “brujas”, demandantes, intolerantes, provocadoras e incomprensivas. 6. Desde el inicio expone la vida laboral y social con la intención de que se respeten los espacios individuales. Limitan la posibilidad de todo reclamo posterior: “Yo te lo dije desde un principio: mi trabajo y mis amigos son sagrados”, se atajan. |
7. No se ponen tan insistentes con el primer encuentro sexual, “se hacen desear”. Su conducta genera preguntas: “Qué raro que todavía no me quiera llevar a la cama. ¿Será gay, tendrá impotencia, o es un caballero que sabe actuar con cautela?” ¿Qué hacer?
Las nuevas reglas de conquista masculina basadas en rasgos clásicos
(caballerosidad, buena labia, toma de iniciativa, virilidad) y modernos
(defensa de los espacios propios, no convivencia, despliegue de la
seducción) sorprende a las mujeres que esperan de ellos más compromiso,
y tranquiliza a otras que no desean más que un compañero para compartir
salidas, sexo y por nada cederían su comodidad.
Por
el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y psicoterapeuta, autor
de "Amores ansiosos y otras cuestiones del amor", de ediciones Lea.
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