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JUICIO CONTRA UN POLICÍA QUE CHOCÓ CONTRA UN TAXI Y EMPEZÓ A DISPARAR CONTRA EL TAXISTA Sebastián Torres/Prensa MPF Puerto Madryn Comenzó el juicio a un policía que habría disparado contra un taxista luego de un accidente. Está imputado por “abuso de arma calificado” y actualmente se encuentra en “disponibilidad” de la fuerza policial. Cuando realizó los disparos, impactó a un compañero suyo en el glúteo. En la mañana del viernes se realizó la primera jornada del juicio a Gustavo Mesa, un policía imputado por “abuso de armas calificado y lesiones leves”. El hecho ocurrió la noche del 5 de julio de 2008, cuando el policía luego de chocar contra un taxi, habría disparado contra el taxista. El policía imputado iba conduciendo su moto con otro policía de acompañante y a la altura de Espora y Juan de la Piedra chocó a un taxi. Su compañero, que iba sin casco, salió despedido de la moto y quedó tirado en la calle. En ese momento, el taxista se bajó de su vehículo para ayudar al oficial herido pero el imputado empezó a disparar con su arma contra el taxista. Una de esas balas rebotó en la calle y le impacto en el glúteo a su compañero, que estaba tirado en el piso. ESTABA CONFUNDIDO POR EL GOLPE Y EMPEZÓ A DISPARAR, SUGIRIÓ EL ABOGADO DEFENSOR Carlos Villada, abogado defensor del policía que efectuó los disparos, intentó explicar que su defendido, debido al golpe que sufrió con el casco al producirse el accidente, tuvo un “shock” que lo obnubiló y por eso, al sentirse confundido, empezó a disparar. “Sufrió un golpe que le provocó un estado de confusión que hizo que entendiera, equivocadamente, que la ayuda que estaba prestando el taxista era una agresión. Por lo cual hizo un par de tiros al piso para detener esa acción que considero agresiva. Intentó disuadir lo que entendía como una actitud agresiva de la otra persona” sugirió el defensor. AL TAXISTA LE DISPARARON DESDE MEDIO METRO El taxista victima de los disparos fue el primer testigo y dio detalles sobre el hecho, explicando “que estaba llevando a un pasajero y sentí un golpe en la rueda. Miré por el espejo y veo que una persona estaba cayendo y la otra estaba alejada. Antes de acercarme pido una ambulancia. Me bajé y me dirigí a la persona herida, porque la otra estaba intacta. Me asuste porque estaba muy golpeado y le dije “quedate tranquilo. Estas cubierto por el seguro y ya llame una ambulancia. Si querés te llevo al hospital en el taxi”. Ahí veo un fogonazo que me tiraba el otro policía, que estaba a medio metro, y sentí algo en el pie. Empecé a correr mientras el policía me seguía disparando”. “Eran uniformados pero pensé que podía ser alguien disfrazado de policía, no creía que fueran uniformados públicos” afirmó el taxista. Un testigo presencial del hecho explicó que esa noche escuchó “un golpe y una frenada. Vi un taxi y dos muchachos en el piso. El taxista abrió la puerta y llamó por radio. Terminó de hablar por radio y fue como a preguntarle como estaban los muchachos. Ahí escucho que lo insultan, unos disparos y los gritos del taxista que decía: “pará, pará”. Yo iba con mi hijo, lo lleve a la casa a tranquilizarlo y volví al lugar. Había mucha gente y ahí me di cuenta que eran policías”. Al ser consultado por la Fiscal sobre cuantos disparos escuchó, el testigo dijo: “fueron 5 disparos seguidos”. EL POLICÍA QUE RESULTO HERIDO DIJO QUE NO RECUERDA NADA El policía victima del disparo, Walter Calfunao, declaró que “colisionamos, salí despedido y cuando quise reincorporarme estaba muy mareado. No recuerdo más nada”. Al ser consultado por la Fiscal, el policía dijo: “Yo tenía mucho dolor y no podía reincorporarme. Escuché estruendos y sentí un ardor en el glúteo. Después vino la ambulancia y me dijeron que tenia una herida de arma de fuego en el glúteo”. Otro siguiente testigo fue el oficial que procedió al secuestro de las armas de fuego. Dijo que “esas armas pertenecían a Calfunao y a Mesa. Ambas tenían el cargador colocado y había balas punta hueca”. El oficial aclaró que “existe un marco legal para utilizar un arma”. Se deben realizar disparos “cuando hay situaciones en la que se encuentra en riesgo la vida y ante la agresión de un tercero que tiene la misma capacidad de defensa que uno con el arma reglamentaria”. La Fiscal consultó sobre los disparos de advertencia y el perito respondió que “son instancias que uno tiene que desarrollar antes de dirigir disparos ante otra persona. Se debe tratar de amedrentar a la otra persona antes de efectuar disparos directo. Por ejemplo, en la vía publica lo ideal seria un paredón o algún lugar donde la bala no rebote. A la calle yo no lo dirigiría ya que existe la posibilidad que el proyectil rebote”. El oficial, además diferenció la instrucción que reciben los oficiales y del agente, “principalmente por el tiempo”, explicando que “los cursos a los agentes son de 6 meses y la instrucción no es la correcta y la suficiente para portar un arma”. El perito balístico se refirió a las balas huecas, aclarando que no son oficiales y dijo que las armas no se podría haber disparado por accidente. Además afirmó que se comprobó que las vainas secuestradas en el lugar del hecho fueron percutadas por el arma del imputado. El Defensor consultó al médico presentado como testigo si “un mareo posterior a un traumatismo puede provocar un estado de confusión. El médico respondió que, dependiendo de la intensidad del traumatismo, puede ocurrir un estado de obnubilación. Pero aclaró que al momento de la evaluación, el imputado no mostraba signos de confusión. El imputado, Gustavo Mesa, era agente al momento del hecho pero actualmente está en disponibilidad por parte de la policía. El lunes a las 8.30 horas continuará el juicio en los Tribunales de la ciudad.
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