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Revista De Maraustralis. Única revista on-line desde Chubut para el mundo. |
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HISTORIAS CERCANAS 103 años en la Patagonia Guillermo Grimm, el nexo entre el ayer y el mañana |
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La charla comenzó temprano, en una fría mañana de esas que anticipan el otoño, frente a una taza de café. Como en un momento los parroquianos fueron llegando y se nos hizo menos fácil charlar en voz baja, muy gentilmente Guillermo nos propone continuar la charla en su domicilio, a menos de cuadra y media de Roca y 28 de Julio... Grimm, apellido famoso como cuentista... ¿Tiene algún parentesco con Johannes Grimm? No, parentesco no creo o no sé. Pero sí, me llamo Guillermo Enrique Grimm, como el apellido del autor de los cuentos alemanes, Johannes (risas). En realidad soy descendiente de europeos, le diría de alguna forma. Porque por el lado de mi padre, la ascendencia es alemana; mi abuelo paterno venía de Hamburgo y mi abuela materna venía de Lübeck. Así que estaban todos muy cerquita de Silesia. Y emigraron. En 1907 vino mi abuelo y en 1910, mi abuela, se casaron en la Argentina y directamente se asentaron en Puerto Madryn. Ya se conocían en Europa... Sí, eran novios allá desde los tiempos de estudiantes. ¿Qué estudiaban? Mi abuelo hizo la escuela superior y el bachillerato y después se recibió de contador. Mi abuela era institutriz, de familias de muy alto poder adquisitivo, en Alemania, por lo tanto ambos manejaban varios idiomas. Tenían una muy rica cultura y una muy buena formación. Y por el lado materno, los Smit, sería como en inglés pero sin la "h" final, que en holandés significa "herrero". Eran boers. Mi abuelo, por parte materna era boer, nacido en el Transvaal, que tienen, dentro de su historia, una gran desgracia: el haber descubierto los diamantes y el oro.. Lo que atrajo las apetencias de los británicos. Y sufrieron una larguísima guerra, la Guerra Anglo-Boer. Lamentablemente, después de perderla y de sufrir campos de concentración y de perder sus chacras, estas familias boers tuvieron que emigrar. Se instalaron primero en la colonia Escalante, de Comodoro Rivadavia, siendo recibidos por el Gobierno Argentino y, posteriormente, mi abuelo -que era joven-, en un arreo conoce a mi abuela, de apellido Conrad, o sea eran de ascendencia suiza, y también se radican aquí en la zona de Puerto Madryn. Mi madre nace en Puerto Madryn en 1933... ¿Cómo se llamaba su abuelo+ Se llamaba Pedro Smit y mi abuela, Isabel Conrad. Eso sería siempre hablando de la parte materna. Y la parte paterna, Rodolfo Grimm y Dora Klüver, ambos alemanes. ¿Y qué contaban? Usted ¿Los ha llegado a conocer? Sí, a todos. ¿Qué le contaban de esa época de Comodoro Rivadavia?
Indudablemente los boers que emigraron tenían una gran potencia de trabajo y capacidad de generar riqueza... En ese ambiente, donde no eran muchos los seres humanos que allí vivían y bregaban, los inmigrantes eran la moneda más corriente. Están las historias de Asencio Abeijón, para quien las quiera recoger, y están las historias de todas las colectividades le diría. Porque si algo lo caracterizaba a Comodoro era ese crisol de razas, que lo formó en su origen y que hoy está plasmado en la Fiesta de las Colectividades. En cuanto al anecdotario casi familiar ¿Qué puede recordarnos? El anecdotario familiar de mis abuelos, allá en la zona de Comodoro Rivadavia... En realidad el bisabuelo Smit recibe unas tierras en la Colonia Escalante, que eran chacras bastante reducidas en su tamaño y tenían graves problemas con el agua -que no la tenían- y la característica principal es que a él le costaba mucho llevar sus cosas adelante porque no estaba en el mejor sitio. Con el tiempo, a través de la manipulación de los títulos de propiedad, pierde esa tierra por unas malas artes que le hacen, y ahí es donde él emigra hacia el Norte, hacia la zona de Punta Ninfas. Consigue instalarse trabajando con el entonces gobernador de apellido Costa, que tenía un campo allí. Ingresa como capataz. Eran muy capacitados los boers. La lucha de él fue durísima. Era gente muy sufrida que vivía en condiciones, le diría, rústica pero muy trabajadores. Y muy responsables. En ese ambiente de Punta Ninfas es donde mi abuelo logra ir para adelante, avanzar, generar lo básico para una familia y, mientras tanto, mi abuelo seguía con las actividades de arreo y en uno de esos arreos conoce a mi abuela, aquí en la zona de la costa de golfo Nuevo. ¿Cómo fue esa historia?¿La contaron alguna vez? Lo que sé es más por "dimes y diretes" porque los boers no eran tan escritores como los alemanes. Mi abuelo, por ejemplo, tenía una crónica familiar escrita minuciosamente y mi abuela era una escritora extraordinaria. Posiblemente por la riqueza cultural que traía. Pero yo le diría que por el lado alemán tengo todo documentado. Por el lado de los boers, como venían de una experiencia de campos de concentración y de un dolor tan grande, posiblemente eran menos transmisores de su historia. Creo que eso les dolió mucho. Incluso de mi madre, ella nunca quería contar sus experiencias de la niñez. Que, posiblemente, han sido duras. Ellos han pasado momentos muy duros. Cosa que mi abuelo no la había pasado porque él tuvo la suerte, de alguna forma, de emigrar antes de la primera conflagración mundial, la Guerra del 14. Él en 1907 y mi abuela en 1910, y en sus crónicas, mi abuelo paterno, dice que posiblemente tuvo la suerte de que las cosas se dieron así en su vida. Porque de lo contrario, en alguna de las dos guerras hubiera dejado el esqueleto... Seguramente. ¿Contó, en algún momento, porqué decidió emigrar en 1907?
Entonces, estaba permanentemente a la búsqueda de trabajo, pero era una época muy dura, por supuesto preludio de una gran guerra, y en ese contexto, un día, en Hamburgo, lee en un periódico un llamado, de una empresa, desde Liverpool, en Inglaterra, citaba a interesados en instalarse en un pequeño pueblito, al otro lado del Océano, con grandes perspectivas futuras, en una empresa muy seria con sede central en Liverpool... Esa empresa se llamaba "Brown & Blanchard". Lo entrevistan, quedan encantados con mi abuelo y le hacen un ofrecimiento: consistía en un pasaje a ultramar para radicarse en este pueblito, que era Puerto Madryn, que por entonces eran 100 casitas y un par de galpones. Los Brown eran los dueños de una gran empresa marítima, instalada en Punta Arenas, y que manejaba negocios de cabotaje marítimo a lo largo del océano Atlántico y del Pacífico. En el Atlántico, toda la costa patagónica hasta Buenos Aires y por el Pacífico, toda la costa de Chile hasta Valparaíso. Ellos tenían un comercio muy importante y, a la vez, trabajaban globalizadamente. Porque comerciaban desde la arpillera con la India hasta las especies con Asia y cualquier otro producto de cualquier parte del mundo. La globalización no nació hoy, existió siempre. Lo interesante del tema es que como mi abuelo hablaba tantos idiomas, les manejaba toda la correspondencia y los contactos comerciales. El los fluidificaba. Así que mi abuelo se viene por eso. El pasaje a ultramar implicaba tener la obligación de bancarse los 5 años en ese puesto, porque si él renunciaba tenía que devolver la parte proporcional del pasaje que, por supuesto, mi abuelo no tenía. ¿En qué barco vino? Lo tengo en la crónica familiar, pero realmente ahora no lo recuerdo. Se lo puedo averiguar, está todo escrito, en alemán y como yo manejo varios idiomas, no hay drama. Pero el problema que hay es que en realidad existía, era que mi abuelo tenía que vivir en una habitación de soltero. Entonces no se podía casar con mi abuela antes. Aparte que lo que quería era ganar algo de dinero, construir una casa y recién en esas condiciones llamar a mi abuela. Es lo que hace. Viene en 1907 primero como contador en esa primera sucursal de "Brown & Blanchard". En 1910 "Brown & Blanchard" se fusiona con otro magnate y empresario marítimo que era José Menéndez y se funda la sociedad "Brown & Menéndez" que es la base sobre la que se estructura la "Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia". Que por entonces tenía, en todos los puertos importantes de la Patagonia y sobre la costa del Pacífico en Chile, puertos y galpones y por los cuales importaba todo lo que se necesitaba para el poblamiento y desarrollo de los campos que se iban fundando y de las ciudadades, y aparte exportaban los frutos del país. Así que ese trabajo de alguna forma, lo desarrollaba también mi abuelo. Y en 1910, ya creada "Brown & Menéndez", mi abuelo se transforma en el gerente de "La Anónima" de Puerto Madryn... La primer "Anónima"... Exactamente. En un local nuevo, muy moderno. Y en ese momento ya había construido esta casa que había hecho sobre la playa, vivía a 6 cuadras de lo que era el muelle. La gente decía que el alemán Grimm está loco, se fue a hacer una casa ahí, en medio de los médanos... En realidad lo que él buscaba era la vista al mar y que nadie le construya nada adelante. Estamos hablando de hoy Avda. Roca al 500... Sí, Roca entre Sarmiento y Gales. Así que con el tiempo, adelante, le construyeron el Club Madryn y ese fue el motivo por el cual mi abuelo vendió esa casa histórica. Que hoy está en poder de la familia Rapoport que son grandes amigos, pero bueno, la historia se dio así... ¿Qué pasó entonces? Entonces fue que mi abuelo llamó a mi abuela, la hizo venir... Para que se ubique el lector, en aquellos tiempos de 1910 no había todavía ni Ruta 3. O sea, que llegaban algunos carros, y a Puerto Madryn todavía no había llegado el primer automóvil. Así que las tropas de carros llegaban a Madryn, trayendo los productos que venían del Norte, del Sur y el Oeste y, a su vez, salían a todas las direcciones de los cuatro puntos cardinales, las tropas de carros llevando los productos que había que usar para el poblamiento de la zona. Todo ello tirado por mulas, por caballos, por bueyes. Así que era muy complicado el traslado y lo más lógico era moverse en barco. Entonces mi abuelo va a recibir a mi abuela, que llegaba a La Argentina, directamente desde Europa, confiada la custodia del Capitán de a bordo y del profesor Gustavo Eberlein, que venía para construir el nuevo monumento que se hacía en la plaza San Martín, del Libertador Gral. San Martín. La que se llegó a concretar...
Pero ese primer monumento lo hizo el profesor Eberlein, que venía de Alemania especialmente contratado para ello. Tanto el Capitán como el profesor le confiaron a mi abuela, que por entonces era una señorita muy atractiva. ¿Qué edad tenía su abuela? Tenía 21 años y era una chica realmente muy agradable. Mi abuela fue siempre un ejemplo de dulzura. Una verdadera dama y, al lado de lo hosco y hasta pacato, diría, que era mi abuelo... que era bastante estructurado, mi abuela realmente desestructuraba la situación. (risas) Entonces... Lo cierto es que mi abuela llega a Buenos Aires, se instala en lo que sería el Hotel Kaiserhof del señor Jousten, hoy Nuevo Hotel Housten, en San Martín y Corrientes, y hoy integra la cadena N.H. Todavía conserva su fachada original, pero muy reformado en su interior. Eran muy amigos del Kaiserhof del señor Jousten por entonces, y allí mi abuela se dedica a esperar a mi abuelo, que no había podido llegar a tiempo porque al salir de Madryn en un vapor de cabotaje, los agarra una gran tormenta en la boca del Golfo Nuevo y se tienen que refugiar en lo que sería Puerto Pirámides. El viento y las olas eran terribles y, no se olvide que los buques de cabotaje eran de tamaño chico. Serían como un pesquero nuestro, actual, grande. Fíjese que yo nací en el 50 y hasta el 60 viajábamos en barco a Buenos Aires. Era muy común viajar en barco a Buenos Aires. Es lo lógico... Claro, exacto. En esa tormenta mi abuelo pierde unos cinco días, así que cuando llegan a Buenos Aires, mi abuela lo estaba esperando y por fin se casan en la iglesia alemana de Esmeralda casi Corrientes. Su abuela no hablaba nada de español... Mi abuela no hablaba nada. Mi abuelo sí, porque él había estudiado castellano en Alemania y mi abuela, si bien manejaba varios idiomas, el castellano siempre le costó mucho. Era muy pintoresco escuchar hablar en castellano a mi abuela. (sonrisas) Así, entonces, luego de casarse, toman el barco hacia Puerto Madryn y cuando llegan, mi abuela se encuentra con que había un montón de cartas que habían llegado de la familia, en Alemania. Porque las cartas llegaban por barco en aquel entonces. Mi abuelo, cada día que pasaba escribía una carta y las iba despachando. Hay un libro familiar que se llama "Las cartas de la Oma" y que son las cartas que ella escribe entre 1910 que sale de Alemania y 1914, que lamentablemente por la guerra se pierden las comunicaciones. Todas las cartas que ella manda y todas las que ella recibe, están guardadas. Porque ella pedía, a la familia en Alemania, que guardaran las cartas. Cuando, después de la guerra va mi abuela con sus dos hijos mayores, se encuentra allá con un paquete de cartas. Lamentablemente mi bisabuelo no había tenido suerte, había fallecido. ¿Había fallecido durante la guerra, por el conflicto en sí mismo? No sabría decírselo porque esa fue una guerra muy especial y muy dura, con mucho combate de trincheras y gran pérdida de vidas humanas, así que no lo registro yo tampoco.
Se reencuentra su abuela con algo muy querido como su historia... Mi tía Fridda Bertrand, Frida Grimm de Bertrand las traduce y finalmente es ese libro que queda como patrimonio de la familia. ¿Cómo se llamaban esos dos hijos con los que viajó a Alemania? Ella viaja con mi tía Taita y con mi tío Rodolfo. Rodolfo era el primogénito varón y después mi tía Taita -ya fallecieron-. Eran sus primeros dos hijos y la mujer, un bebé todavía. Lo importante es que esa historia se guarda y se atesora. Los originales los tengo en una caja fuerte. Y en la biblioteca, como verá, lo que hay son copias. Y la historia del abuelo lo mismo, también se atesora. Cuando alguien busca algo en la familia, con eso nos intercambiamos la información. Para eso es la familia. Entonces, ya en Puerto Madryn... ¿cómo sigue la historia? Ellos prosperan muy bien aquí, les va muy bien hasta la guerra del 14. Porque por la guerra del 14 también hay un problema, porque mi abuelo ya era gerente de la Anónima acá y la Anónima trabajaba con buques de ultramar, y los capitanes y las flotas de barcos generalmente eran británicos, se niegan a descargarle a un gerente alemán. Entonces, ahí aparece un problema, porque los "Brown & Menéndez" tienen que hacer un arreglo cor mi abuelo, ofreciéndole algún tipo de compensación para que deje el puesto libre. Si no, se paraba La Anónima. No solamente fue el caso con mi abuelo sino también con otros gerentes que tenía La Anónima de origen alemán, tanto del lado chileno como del lado argentino. Mi abuelo se independiza y ahí crea lo que se llamaba la "Tienda Madryn". Esto ya en 1915. Hace su propio emprendimiento comercial, le va bien. Él trabajaba surtiendo a las tropas de carreros y a los pobladores que se asentaban en el interior de la provincia, que iban poblando los campos que eran tierras fiscales para, posteriormente, reclamarlos en propiedad. Le vendía todos los productos que necesitaban y, al año, cuando volvía la tropa con los productos del campo, le pagaban las cuentas. Era una Argentina sólida donde... De palabra... Donde había palabra y también era bastante sólido porque no había inflación. La inflación aparece en el 30. Pero hasta entonces, la Argentina era muy sólida. En el 30 mi abuelo ya tenía dos tiendas. "Tienda Madryn" acá y "La Alemana" en Comodoro Rivadavia. Con la crisis del 30 y la inflación, que aparece como un gigantesco desmadre económico, tiene que vender "La Alemana" de Comodoro para concentrarse en lo de acá, y no perderlo todo. Pero bueno, estas son historias medio comerciales. A mi abuelo, también, siendo inmigrante, alrededor del año 40, se nacionalizó argentino, le tocó en dos oportunidades ser intendente de Puerto Madryn y tuvo una activa participación en la vida de este pueblito que iba creciendo. Hasta que se logra el primer acueducto, que venía el río Chubut. Eso ya le da otras posibilidades, otro vuelo a la ciudad de Puerto Madryn que, mientras tanto, era bastante precario todo. ¿Eso también fue a instancias de la gestión de su abuelo como Intendente de la ciudad? Yo le diría que mi abuelo colaboró, pero ningún intendente en Madryn, ningún delegado municipal en la ciudad, tuvo otro objetivo primario que la educación y el agua potable. Porque el agua potable en Madryn venía en el tren. El tren, acá, aparece en 1885/87. Eso se lo habrá contado Peter Seibt, que por familia ferroviaria tiene su leit motiv. Pero lo interesante es que el vagón aguatero era parte del convoy del tren. Entonces, si había bastante agua, la gente hacía puchero. Y si no había suficiente agua, la gente hacía asado. Pero se vivía en función del agua que traía el tren. Y a partir de la llegada del acueducto es como que "ahora sí" que tenemos agua. Mi abuela escribe que una vez tuvo la suerte de ir a juntar el agua de las canaletas, cuando llovía. Dice que tuvo la suerte de tener un barril de 200 litros con agua. O sea, era un tesoro tener agua. Para la quinta... No solamente para la quinta sino para beber, lo más elemental. Y para poder cocinar algo, además de la higiene. Era terrible la situación que se vivía. Todo eso cambió mucho, con la llegada del agua. Seguíamos teniendo el ferrocarril. Y comenzaron los primeros intentos para abastecer a la ciudad de luz. Porque no había luz. Se funcionaba con faroles de carburo. Al principio eran velas, después con carburo y un farolero que iba prendiendo las luces a la noche y apagándolas en la madrugada. Pero ya en la década del 40 se instalaron los primeros grupos electrógenos grandes con diesel, un emprendimiento privado que le diera luz a la ciudad de Puerto Madryn. Una línea muy precaria, pero hay que tomar en cuenta de que estamos hablando de cinco o seis manzanas. Era un pueblito. La usina estaba ubicada en el fondo del pueblo, que era la calle San Martín. Ahora a 4 cuadras de la playa... Y realmente con esa primera usina, la ciudad empezó a tener un desarrollo mayor, porque la gente, hasta entonces, se manejaba con condiciones muy elementales, con faroles a keroseno, con los faroles petromac, candiles, y a partir de la llegada del agua y se tenía energía eléctrica, ya las condiciones para el desarrollo estaban dadas. Alrededor del 50 se crea la primera Cooperativa Eléctrica. Casi en toda la Patagonia -como sucede en Comodoro, en Esquel, en Trelew- todo se hizo con cooperativas. Acá no había un Estado Nacional que te traía las cosas. No existía. Para que entienda el lector y para que entienda la gente que está en Europa: La Patagonia se incorporó a la vida nacional 200 años más tarde que todo el Norte del país. Es decir, el poblamiento de los españoles fue eficaz desde el río de La Plata para el Norte. Pero hacia el Sur fracasaron terriblemente. Acá hubo, más allá de que se descubre el Estrecho de Magallanes en 1520, en 1580 una expedición que sacudió fuertemente a la potencia colonial que era España, a nuestra Madre Patria, porque la expedición de Sarmiento y Gamboa que se proponía garantizar dos ciudades sobre el Estrecho de Magallanes, que era "Rey Felipe" y "En nombre de Jesús", fracasa. En esa expedición mueren como 5.000 personas y se pierden más de 40 navíos. Ese golpe es tan fuerte para la historia de los españoles, que deciden que la Patagonia no se podía poblar. Desisten por muchísimos años... Hasta que en 1793 se publica un libro, de un jesuita (Thomas) Falkner que en Sierra de la Ventana tenían una misión. El libro que escribe golpea muy fuerte, porque desde 1580 a 1793 son como 200 años. Falkner escribe en inglés, que se publica primero en Inglaterra, en el cual dice que al sur de donde ellos tenían la misión jesuítica, en La Patagonia, no había verdaderos asentamientos geopolíticos de los españoles y que cualquier nación que decidiera instalarse allí, podría apoderarse por muchos años sin que nadie se entere. Esto, lógicamente, llama al Rey de España a fundar establecimientos fortificados a lo largo de la costa. Casi todos, con el tiempo, desaparecen, pero hay uno que es el enclave de Patagones y Viedma, que es la única ciudad virreynal que tenemos en la Patagonia, que data de esa fecha. Y el otro fuerte que dura hasta 1810, es el Fuerte San José, acá en nuestro golfo San José.
Pero de alguna forma sentaban la propiedad de la tierra. Soberanía. Esto hace que a la Patagonia le haya costado tanto desarrollarse. Porque todos los servicios públicos nacen del esfuerzo de la gente. De las cooperativas... Así es, de las cooperativas. Por otra parte, se formaban las sociedades que se llamaban de las colectividades o sociedades de ayuda mutua, de diferentes nacionalidades. Estaba la sociedad italiana, la española... y bueno, todas estas sociedades de ayuda mutua y esfuerzo común, de alguna forma funcionaban -dentro de las colectividades- como una gran obra social. Costaba mucho tener un médico. Por ahí venía un médico a alguna ciudad, pero si algún vecino se enfermaba, toda la sociedad ponía de su bolsillo lo que tenía para pagarle el viaje a Buenos Aires, que pueda ir a un hospital de su confianza, curarse y cuando volvía se hacía un gran festejo. Porque habían logrado ayudar a un vecino. ¿Eso lo refiere su abuelo en algún momento? Sí, esto está escrito. Digamos que este es un valor muy lindo de solidaridad que caracterizaba a nuestras pequeñas colectividades. Estamos hablando de 500 habitantes. Todo el mundo ponía. Y había gente pobre y otra en mejores condiciones, pero todas pasaban necesidades, todos ponían. Porque estaban lejos de todo. Y había que armar esa ciudad del futuro que ellos visionaban. Estamos hablando de una Argentina que, en ese momento, ya llegando al año 40 y pico, pintaba como una potencia mundial. De alguna forma, estos inmigrantes veían un futuro que merecía hacer el esfuerzo. Cada persona era valorada, no solamente como ser humano sino también como un elemento de una sociedad sin cuyo aporte la maquinaria dejaba de funcionar. ¿Cómo siguió la historia de su abuelo? Se concentró en sus negocios en Puerto Madryn, hasta el año 60 en que ya eran bastante mayores mi abuelo y mi abuelita. Se dan cuenta que por razones de salud no podían estar todo el tiempo aquí porque estaban lejos de todo. Como a su vez ellos, durante la edad escolar de los chicos... Eran sus dos hijos... En realidad tuvieron... a Rodolfo, Taita, Fridda y Guillermo -que era mi papá-. Eran cuatro hijos. Y ellos cuatro estudiaron en la Humboldt Schule, en la escuela alemana en Buenos Aires. Para eso mi abuela se quedó radicada durante el tiempo de escolaridad en Buenos Aires, para que ellos puedan estudiar. Y en el verano, se venían a Puerto Madryn. Pero ya cuando los dos fueron mayores -en el año 60 como le decía-, que ya sus hijos estaban casados y con sus familias formadas, compran una casa en Acassuso y se instalan allá. Mi padre se hace cargo lo que era la "Tienda Madryn" aquí y mi abuelo venía en el verano, y de alguna forma supervisaba. Cuando él hacía el inventario estaba como dos meses midiendo trozos de tela porque si había errores de centímetros ya le parecía que el balance iba a salir mal. ¿Dónde funcionaba esa tienda? Acá adelante. Primero tenía el lote en 25 de Mayo y Roque Sáenz Peña, que hoy es la librería "Recreo", pero por entonces había un vecino, el señor Diógenes García, que tenía este lote del centro de la manzana, entre Roque Sáenz Peña y Mitre y le propone a mi abuelo hacer el trueque, porque él necesitaba una esquina por el tipo de negocio que quería hacer, necesitaba mucha exhibición. Y mi abuelo, con el rubro que él tenía, le convenía este lote de 50 metros fondo. Así que hacen ese cambio, construye la Tienda Madryn, durante muchísimos años es un emprendimiento muy interesante que le da sustento a una familia. Por supuesto que siempre con deudas y trabajando... era muy sacrificado. Acá no sobraba nada. Andaba bien, pero tenía los altibajos que podía tener la ciudad. Su papá ¿Se casa aquí en Puerto Madryn? Se casa aquí, sí, después de haber estudiado en Buenos Aires comercio .de haber sido timonel en el Club de Regatas Teutonia. Tuvo una intensa vida social en Buenos Aires y luego, se hace cargo de los negocios de mi abuelo aquí en Madryn. En el año 46, se casa con Isabel Amelia Smit, que sería mi mamá. A raíz de esa unión nace en 1947 mi hermana Ruth y yo en el año 50. ¿Ambos viven en Puerto Madryn? Así es. Nadie renegó de sus raíces. Aquí estamos, luchando... Al pie del cañón... Al pie del cañón (risas) Es que siempre fueron tiempos duros. Yo no recuerdo una Argentina de tirar manteca al techo. Los que vivimos del trabajo y de nuestra propia profesión, siempre todo nos costó mucho. Y usted, en la actualidad ¿A qué se dedica? Soy ingeniero agrónomo. Entré en el 68 y terminé en el 73... Había una formación e información científica impecable. Exámenes rigurosísimos. Había que estudiar mucho para entrar y mantenerse en la facultad. Si no te cuesta, no lo valorás. La vida es así. Se hacían viajes de estudio para conocer la realidad del país, no se pagaba un solo peso. Estamos hablando de la universidad pública... Exactamente, de la universidad pública. A mí no me molesta que todos puedan acceder. Lo que sí me parece es que todos nos tenemos que esforzar. No estoy en contra del ingreso indiscriminado pero sí lo estoy en bajar los brazos. Estoy en contra de bajar el techo educativo: a mí me parece que hay que subir el piso. El nivel de exigencia en el mundo es cada vez mayor... Exactamente. Si no ¿Qué nivel de competividad vamos a tener? Exactamente. Es lo que les hemos trasladado a nuestros hijos. A nuestros hijos les hemos metido eso con mucha fuerza. Porque se fue resquebrajando el principio de que hay que esforzarse para lograr el mérito académico. Usted en la actualidad se dedica al campo... Así es... Sí, mi padre, alrededor del año 50, compa tierras fiscales y funda "El Oasis". ¿A la cría de ovejas? Hace seis meses que en el campo mío saqué las ovejas. Y le cuento por qué. Venimos de 3 años ininterrumpidos de una sequía tan extrema, que nos hemos quedado sin señalar. Esa sequía fue un poquito menos en la costa, pero como yo estoy a 80 km. hacia el Oeste, la cantidad de precipitaciones disminuye muchísimo al alejarse de la costa. Los registros pluviométricos fueron extremadamente bajos. Para que tenga una idea quien lea esto -que posiblemente no lo sepa-, yo estoy en una zona donde llueve, promedio, 240 mm por año. Durante estos 3 años llovió menos de la mitad. Entonces no solamente tuve una tremenda pérdida de hacienda -yo venía con 4.000 ovejas, después quedaron 3.000, después 2.000, después 1.000...- que en la última esquila esquilé 650 y decidí venderlas, porque si no se me mueren también. ¡No hay comida! Se trabaja sobre campo natural. Y esto ¿A qué se debe? ¿A la desertificación de la que tanto se habla?
Pero esto no importa. Yo soy ingeniero agrónomo y trabajo también en trabajos particulares, con otros ingenieros agrónomos, en reformulación de campos; soy miembro del centro de ingenieros alemanes en la Argentina y hay gente que nos llama y que requiere inversiones en la Argentina y que le interesaría hacer una inversión en agro-turismo. Hay diez mil opciones más. También es cierto que de un año a la fecha, con la falta de seguridad jurídica en la Argentina, todo eso se cortó. Y quizá también la crisis internacional tuvo algo que ver... Pero bueno ¿quiere que le diga la verdad? Siempre que llovió paró y el Sol sale todos los días. Acá no hay que hacerse problemas. Estamos en la Argentina que cuesta mucho y el que no vive en la Argentina es porque no quiere trabajar.
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